6 de octubre de 2014 16:44

Rousseff y Neves se preparan para un encarnizado balotaje en Brasil

Los 142 millones de brasileños deberán acudir a las urnas por segunda vez el 26 de octubre. Foto: Evaristo Sa / AFP

Los 142 millones de brasileños deberán acudir a las urnas por segunda vez el 26 de octubre. Foto: Evaristo Sa / AFP

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Agencia AFP
Río de Janeiro

La batalla será feroz y durará tres semanas: la presidenta brasileña Dilma Rousseff aceita la máquina partidaria del PT para frenar la ofensiva del socialdemócrata Aecio Neves el 26 de octubre, cuando los votos de Marina Silva valdrán su peso en oro.

El desenlace del balotaje es incierto, porque si bien Rousseff es ligeramente favorita, Silva, que quedó tercera en la primera vuelta, puede apoyar a Neves y ayudarlo a derribar al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) , desde hace 12 años en el poder.

Rousseff obtuvo el domingo 41,59% de los votos, Aecio Neves 33,55% y Marina Silva, que había subido como flecha en los sondeos proponiendo una tercera vía alternativa al PT y al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), cayó a 21,32% y quedó fuera del balotaje.

Neves, del opositor PSDB que gobernó Brasil de 1995 a 2002, aseguró el lunes que encarna el cambio que millones de brasileños reclaman, llamó a los votantes de Silva a depositar su confianza en él y dijo que la ecologista le llamó por teléfono para felicitarlo.

"Hay que esperar que cada fuerza política y la fuerza de la sociedad tome una decisión y si deciden acompañarnos, serán muy bienvenidos", afirmó en una rueda de prensa en Sao Paulo.

También aprovechó para lanzar los primeros golpes de esta nueva etapa electoral. "Me sorprendió ver que la presidenta Dilma comentó que había que tener cuidado con los fantasmas del pasado. La verdad es que los brasileños están preocupados con los monstruos del presente, como la inflación alta, la recesión, la corrupción", indicó.

Más de un millón de brasileños salieron a las calles en junio de 2013 a pedir mejoras en educación, salud y transporte y a expresar su indignación ante la corrupción política y el inmenso gasto público en el Mundial de fútbol.

"Si los electores de Marina Silva rechazan al gobierno, elegirán a Aecio Neves y él tiene condiciones de dar vuelta el segundo turno", estimó el politólogo Daniel Alves, de la Fundación Getulio Vargas.

¿Todos contra Rousseff?

Silva y sus aliados celebraban desde este lunes varias reuniones para debatir el camino a seguir.

La ecologista, que recolectó caucho en la Amazonía en su infancia, fue alfabetizada a los 16 años y venció la pobreza para convertirse en senadora y ministra de Medio Ambiente, dejó en suspenso su decisión, aunque aseguró que el resultado de la elección muestra que Brasil "claramente no concuerda con lo que hay" en el presente.

El PSB, que integró en el pasado la coalición de gobierno del PT de Rousseff, está dividido entre un retorno a la izquierda impulsora de los programas sociales o un giro a la derecha en nombre del cambio, apoyando a Neves.

La bolsa de Sao Paulo se disparó este lunes, eufórica porque su preferido Neves accedió al balotaje. El mayor parquet de América Latina cerró en alza de 4,72%, a 57.115 puntos, tras abrir con una subida de más de 6%.

"Hay una relación directa entre el alza de la bolsa y las opciones de Aecio Neves. La posibilidad de una disputa más fuerte y el hecho de que Dilma no haya ganado en primera vuelta explican esta alza", dijo a la AFP Leandro Martins, analista de la corredora Walpires.

Rousseff recibió a sus asesores y aliados en Brasilia para definir la estrategia para el segundo turno. Tiene previsto ofrecer una rueda de prensa.

Deseos de cambio

El PT de Rousseff y de su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) impulsó programas sociales que lograron que 40 millones de pobres ingresaran en la clase media, construyó viviendas populares y aprobó cuotas para pobres y negros en universidades, tornando a la primera mujer presidenta de Brasil en la favorita de estos comicios.

Pero millones reclaman un cambio tras cuatro años de magro crecimiento en la séptima economía mundial, elevada inflación (6,51% a 12 meses) y escándalos de corrupción vinculados al PT.

Los problemas económicos, no obstante, no han afectado aún el bolsillo de la mayoría de los brasileños, que no han perdido el empleo y han visto subir sus salarios.

Rousseff, una exguerrillera de 66 años, asegura que ella es capaz de encarnar el cambio. Si soy reelecta "mi compromiso más profundo se expresa en una frase: gobierno nuevo, ideas nueva", dijo el lunes.

En el frente legislativo, el PT y su aliado el PMDB (centro) seguirán dominando el Congreso en 2015, aunque perdieron varios legisladores.

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