9 de January de 2010 00:00

Río Bravo recibió al primer cadáver repatriado

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Redacción Manta

L a foto de Jefferson Mantuano (6 años) fue adherida a  la tapa del féretro que llegó desde Venezuela, el jueves en la noche, hasta Guayaquil.

En el cofre  yacía el cuerpo del menor que falleció  por quemaduras de tercer grado, junto con su padre Marcelino, su madre Ramona López y sus primas Marisela Mantuano y Leonor Espinales. El incendio se produjo el 1 de enero, en la casa que cuidaban.

Ayer en la casa de Félix Mantuano, padre de Marcelino, en el recinto Río Bravo del cantón Montecristi, la capilla ardiente estaba lista. Solo el ataúd con el cadáver del pequeño era velado, los otros cuerpos aún no llegaban al país.

Los familiares y amigos de las cinco víctimas llegaban de los recintos aledaños.  Al mediodía arribó,  a la humilde morada, ubicada en medio de una extensa zona rodeada  de  bosque seco tropical, una ofrenda floral muy vistosa.

El remitente: la Fundación Unidos por la vida. María Hernández, representante de  la entidad, llegó desde Caracas con el mensaje de solidaridad a los familiares de los fallecidos.

“Somos las víctimas del sistema, unos se van antes, otros seguiremos el mismo camino. Ojalá que no sea de esa manera tan trágica”, refiere la dirigente de un grupo de 600 inmigrantes en Caracas.

“Allá, en Venezuela, nos organizamos para ayudarnos, hemos podido comprar seguros de vida que protegen a la esposa, esposo, hijos, padres y hasta a los suegros, en caso de muerte”, comenta.

La pequeña Leonor estaba incluida en el seguro, por eso su padre tal vez cobre la póliza por unos USD 2 800.

En los alrededores de la modesta casa, los familiares de los Mantuano ubican bancos. Se esperaba a mucha gente para la noche del viernes y madrugada de hoy.

Félix viajó ayer otra vez a Guayaquil después del mediodía junto con Roberto López.

Ellos recibirán hoy los cuatro cuerpos, pues llegaba en  distintos aviones desde Caracas. “De acuerdo a como lleguen los cadáveres podríamos velarlos hasta el domingo, caso contrario el sepelio será rápido”, dijo López.

Los 80 niños de la escuela Cinco de Junio acompañaron ayer en el rezo.  Para hoy, los vecinos de Río Bravo y del recinto Manantiales se han convocado para cargar los féretros desde la casa de los Mantuano hacia la iglesia y finalmente, hasta el cementerio.

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