2 de junio de 2014 19:59

El ‘Rey necesario’ se ha ido pero ¿España necesita de la monarquía?

Fotografía facilitada por la Casa Real del Rey Juan Carlos explicando hoy los motivos de su abdicación a través de un mensaje institucional a la nación. Foto: EFE

Fotografía facilitada por la Casa Real del Rey Juan Carlos explicando los motivos de su abdicación a través de un mensaje institucional a la nación. Foto: EFE

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Redacción Mundo

Como “un monarca necesario”. Así calificó ayer El País de Madrid en el editorial del diario a Juan Carlos de Borbón, quien ayer abdicó al trono de España en medio de una crisis económica, social y política sin precedentes en la historia del país.

Y como “El mejor Rey de la historia”, lo adjetivó en El Mundo la periodista especializada en transición democrática de España, Victoria Prego, en una columna que se publicó a pocas horas de conocida la noticia.

Las dos publicaciones parecen expresar lo que actualmente, y durante los últimos 30 años, ha sido una opinión mayoritaria en España: que la presencia del rey Juan Carlos en la vida política de España fue indispensable para la consolidación de una sociedad democrática. Además, para la modernización de un país que salía de una dictadura oscurantista y retrógrada, como la del general Francisco Franco, quien gobernó el país con todos los poderes desde el fin de la guerra civil en 1939.

Ha sido tal el consenso en España de que Juan Carlos fue fundamental en la transición democrática del país que, como lo dice Giles Tremle, corresponsal de The Economist y The Guardian en Madrid, hasta los republicanos de la línea más radical terminaron declarándose “juancarlistas” y estuvieron felices de votar en 1977 por una Constitución que hacía de España una monarquía parlamentaria.

Incluso, dice Tremle, muchos de los que no estaban a favor de la figura del Rey en la Constitución, reconocieron que con Juan Carlos era más fácil mantener a los franquistas a distancia y evitar un golpe militar.

Juan Carlos de Borbón, de 76 años, accedió al trono en noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, quien le heredó todos los poderes.

Juan Carlos renunció a esos poderes omnímodos y España volvió de su mano a un modelo de Estado monárquico que se había interrumpido en 1931, cuando su abuelo, Alfonso XIII, decidió marchar al exilio tras el éxito de los partidos republicanos en unas elecciones municipales.

De acuerdo con una nota de la agencia EFE, existe un sentir mayoritario en España, según el cual, la actitud del Rey fue decisiva para contribuir al establecimiento de la democracia. Así lo han confirmado, dice, las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Según El País, fue gracias a su visión que España pasó a la democracia de forma pacífica. “Suya fue la primera gran decisión de renunciar a los poderes absolutos heredados del dictador, lo cual permitió organizar la democracia y elaborar la Constitución, en la cual las funciones del Rey quedaron ajustadas a las usuales en otras monarquías parlamentarias.

Suya fue también la determinación de intervenir contra los golpistas del 23-F, salvando una situación de gravísimo peligro para la continuidad de la democracia”, sostiene el diario.

Sin embargo, los últimos años no fueron buenos para el Rey ni para la monarquía. La feroz crisis económica, que se expresa sobre todo en niveles de desempleo pavorosos, ha hecho que la sociedad empiece a fijarse más en lo que hace la Casa Real y a ser más crítica frente a su existencia.

Además, estuvieron los escándalos de corrupción en los cuales estuvo involucrada una de sus hijas y la grotesca imagen suya cazando elefantes Botsuana con una mujer que no era su esposa, mientras su país estaba hundido en la crisis.

Con la renuncia en favor de su hijo, el futuro Felipe VI, Juan Carlos I intenta rescatar in extremis a la institución monárquica de la grave crisis en la que se encuentra, opina Sara Barderas, de la agencia DPA.

La pregunta ahora es, si bien Juan Carlos fue tan necesario en la consolidación democrática, sigue siendo útil la presencia de un monarca en un país que, como dice el periodista inglés Tremle, ¿no tuvo tradición de reyes en la mayor parte del siglo XX? Hay quienes piensan que no y han hecho llamados para que se instaure una república. Sin embargo, hay quienes dicen que la situación de España ahora es tan delicada como la que hubo cuando Juan Carlos asumió el trono.

Juan Luis Cebrián, en El País, decía ayer mismo, en una columna titulada “La utilidad de un rey”, que España necesita de una reforma constitucional que garantice la continuidad del sistema emanado de la transición. “El paso dado este mismo lunes por el Rey la justifica aún más”, concluye Cebrián.

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