5 de February de 2015 15:29

La revolución educativa mundial que propone el papa Francisco

En la visita, aún no confirmada por el Vaticano, el papa Francisco visitaría tres países de América Latina: Paraguay, Bolivia y Ecuador. Foto: EFE

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Diario El Tiempo de Colombia
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Uno de los hombres que casi siempre aparece junto al papa en los eventos educativos que atiende el sumo pontífice es José María del Corral, coordinador de Scholas Ocurrentes, la red con la que Francisco busca integrar a las escuelas del mundo para que trabajen en proyectos que propendan por los valores y la paz.

Este economista y doctor en educación y valores de la Universidad Católica (Argentina) también cuenta con ocho años de formación como seminarista, que abandonó para casarse. Con estas facultades, Del Corral se convirtió en la mano derecha en temas educativos cuando Jorge Mario Bergoglio aún era arzobispo de Buenos Aires.

Del Corral habló con EL TIEMPO, en el marco del congreso educativo que se realiza en el Vaticano, para explicar en qué consiste el plan del Papa para transformar la educación mundial con su red Scholas Ocurrentes, que hoy cuenta con 400 000 escuelas y redes de escuelas de los cinco continentes.

¿Qué es Scholas?

Es una red mundial de escuelas que se conectan a través de internet por la herramienta Scholas Social. La mayoría son públicas y profesan todas las confesiones, lo que la hace no solo la red más numerosa, sino la más variada. Las escuelas comparten los proyectos que desarrollan de manera aislada y hacen sinergia entre ellas. También la conforman organizaciones que quieren colaborar, como Unicef, Fifa, Concacaf y Conmebol.

¿Cómo empezó la iniciativa?

Es una idea del papa Francisco que arrancó el 13 de agosto de 2013 con el convencimiento de que el mundo podía cambiar solamente a través de una transformación en la educación. Ya habíamos tenido una experiencia similar a menor escala cuando él era arzobispo de Buenos Aires, durante la crisis económica, cultural y política que se desató en el 2001 en Argentina.

Esa coyuntura llevó a Bergoglio a crear el programa ‘Escuela de vecinos’, donde adolescentes de escuelas públicas y privadas y de distintas confesiones religiosas generaban cambios en la sociedad desde sus barrios y a través de experiencias compartidas. Esta experiencia arrancó con 70 chicos en el primer año, y ya al cuarto año estaban participando 7 000 estudiantes secundarios.

¿Cuáles son las líneas de trabajo?

Nosotros trabajamos en cuatro líneas: la primera es llevar un valor como la paz, que ha sido representada en el árbol del olivo que plantamos en varios espacios, por ejemplo, los partidos de fútbol, como en el de Colombia-Ecuador en Barranquilla, por las eliminatorias al mundial de Brasil.

Las otras líneas son la ciudadanía, a partir del despertar ciudadano de los alumnos del mundo, para que los jóvenes sean protagonistas del cambio y dejen de ser habitantes pasivos; la tercera es conocer y unir los proyectos, y la cuarta, la construcción del aula virtual a través de la red.

¿Qué actividades realizan?

El fútbol, por ejemplo, ha sido un pilar fundamental en este emprendimiento, para que esa aula global de la integración virtual, en la cual los chicos no tienen contacto físico, no sea estéril; el deporte es la herramienta fundamental del encuentro con los otros, porque enseña a trabajar en equipo, disciplina, liderazgo y autoridad, entre otras.

El otro elemento es el arte, que permite a los jóvenes encontrarse con ellos mismos, con sus sentimientos, con lo que los trasciende. La triada de esta revolución educativa que propone Scholas se completa con la tecnología.

¿Qué hace a Scholas tan revolucionaria?

Nuestra experiencia dice que no podemos seguir metiendo a los chicos en un sistema que no fue pensado para ellos, porque los encierra en cuatro paredes a escuchar el discurso de un adulto que va cambiando cada hora con cada clase.

En cambio de forzar a los pequeños a ir a la escuela, debemos pensar en la educación real para el chico de hoy. Por eso, tenemos esa utopía de formar esa aula virtual global. Estamos convencidos de que el chico de hoy nace con la tecnología, no de que se la damos con la tableta. Ellos la traen incorporada en su cerebro, en su psiquis, en su ADN.

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