8 de junio de 2015 13:36

La que fue residencia de la Embajada de Gran Bretaña en Quito es ahora un predio patrimoniado

La exresidencia del embajador de Gran Bretaña fue declarada  como patrimonio. Foto: Patricio Terán /EL COMERCIO

La exresidencia del embajador de Gran Bretaña fue declarada como patrimonio. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

Una construcción ubicada en las calles El Calvario y Francisco Comte, a unos 500 metros de la plazoleta de Guápulo, ya es parte de los Bienes Inmuebles Patrimoniales del Distrito Metropolitano.

La vivienda de unos 1 700 metros cuadrados, donde funcionaba la sede de la residencia del Gobierno británico, despertó intranquilidad en los moradores desde inicios del año pasado. Se tenía el temor de su posible derrocamiento para que una inmobiliaria desarrolle allí un proyecto habitacional.

Los vecinos tenían conocimiento de que el gobierno de Gran Bretaña, antiguo propietario del predio, había vendido la residencia a la inmobiliaria. La casa, que se ubica junto a un convento, frente a la embajada de España, es parte del casco colonial de Guápulo, por lo que la directiva de aquel entonces pidió al Municipio que se analice la construcción y de ser factible se la declare inmueble patrimonial.

Este 4 de junio, el Concejo Metropolitano de Quito, luego de analizar un informe emitido por la Comisión de Áreas históricas y Patrimonio, resolvió incorporar el bien al inventario antes mencionado. En Guápulo viven aproximadamente 4 000 personas.

Elena Córdova, moradora del sector, comentó que el trámite tomó más de seis meses, pero que finalmente se lo aprobó, lo que implica que se prohíbe cualquier posible derrocamiento o modificación y se consolida el núcleo histórico.

Mario Guayasamín, vicepresidente de la Comisión de Áreas Históricas y Patrimonio, aclaró que la medida se tomó gracias a la presión de los mismo moradores de Guápulo, quienes luego de conocer el proyecto inmobiliario, acudieron al Municipio para pedir una respuesta. La Comisión acogió el pedido de los vecinos y se comenzó a investigar.

Se realizó un estudio, según Guayasamín, en el que se determinó que la casa no estaba inventariada, no por negligencia de la autoridad, sino porque al ser la residencia de un embajador, la decisión de que forme parte de los bienes patrimoniales era exclusivamente del diplomático.

La subcomisión técnica estableció estudios en los que se definieron tres parámetros. El primero señalaba que en la edificación aun hay componentes que son considerados patrimoniales y corresponde salvaguardarlos. El segundo, que la casa se encuentra dentro del Centro Histórico, como lo es Guápulo. Y finalmente que si se realizara cualquier modificación en la casa, afectaría la configuración urbanística patrimonial del sector. De allí el informe señaló la necesidad de incluirla en el listado.

Pero, ¿qué significa que forme parte del los bienes patrimoniales inventariados? Básicamente que bajo ningún motivo se puede derrocar esa casa. Además, que el dueño de la propiedad no puede realizar ninguna modificación (cambiar paredes, o ventanas por ejemplo), sin antes contar con la aprobación de la Comisión de Áreas Históricas, mucho menos pensar en levantar allí un proyecto inmobiliario.

Guayasamín explica que con esta resolución esto se logró que el proyecto urbanístico que originalmente estaba pensado, no prospere. "Si alguien debe llevarse una mención especial en este caso, es el Cabildo de Guápulo", acota el concejal.

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