19 de July de 2009 00:00

Las reinas de Quito tendrán una sede de USD 180 000

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Redacción Quito

Conexiones eléctricas en mal estado, paredes cuarteadas, láminas de aluminio del techo  rotas y  asentamiento del terreno. En esas condiciones funciona, desde hace tres años,    la   Fundación Reina de Quito.
 


El detalle de la obra 
  En  un mes  y medio   se iniciará  la construcción.  Se demolerá la antigua casa, para levantar el nuevo proyecto. Estará listo  en seis meses.
 Durante  este tiempo, el área administrativa de la Fundación atenderá en el Centro  Aprendiendo a Vivir.
Los sueldos  de los funcionarios  de la entidad van desde USD 700 (directora) hasta 250 (terapistas). Las 21 ex reinas realizan voluntariado.

La estructura de la actual sede,  ubicada en la calle   Iñaquito y Villalengua, es prefabricada. El terreno es de 700 metros.  Se montó  hace siete años, cuando Sofía Arteta, hoy directora ejecutiva, fue elegida  reina de Quito.

Desde entonces funcionó como sede administrativa. Allí, todos los miércoles se  apoya  con USD 40 a personas de  escasos recursos económicos que necesitan medicinas o atención especializada.

Al año -según Arteta -apoyan a 600 personas. Además de a 125 niños con síndrome de Down,  que estudian en el Centro Aprendiendo a Vivir.
 
Teresa Paladines es una de las beneficiadas. El miércoles pasado acudió a la Fundación por segunda vez. Recibe medicación psiquiátrica para su hermano, de 35 años. “Es una bendición de Dios, cada caja me cuesta USD 34, sin esta ayuda no podría...”.
 
Como ella, siete personas, solo en ese día,  esperaron  ser atendidas. Entre ellas, Laura Espinosa, quien  recibe medicación para su hija Ruth Calero. Ella  tiene un tumor en el cerebro.
 
Conseguir un turno no es fácil. Los beneficiarios deben coger uno,  a las 07:00.  Esperan en la lluvia o en el sol  en una carpa, a las a fueras de la Fundación, hasta ser atendidos.
 Esto, además de los problemas en la construcción,  motivó a las ex reinas de Quito a pedir una nueva construcción. “No es justo que no tengamos una sala de espera en donde los beneficiarios puedan esperar”, señala Arteta.



600 personas atiende la Fundación. De ellos, 125 son pequeños con síndrome de Down.Sus pedidos tuvieron eco.    En la sesión ordinaria del Concejo Metropolitano, del pasado 26 de junio,  se autorizó al alcalde Andrés Vallejo la suscripción de un convenio para la construcción de sus nuevas oficinas. El Municipio transferirá USD 180 000 para la ejecución de este proyecto.

Arteta explica que con este presupuesto se prevé construir una edificación de tres plantas y se dejará  los cimientos para una cuarta.  Tendrá una sala de espera, en el primer piso,  con baños,  para los beneficiarios de los programas sociales. Arriba serán las oficinas y en el  tercer piso se piensa instalar una sede para programas y actividades de la Fundación.
 
Para el arquitecto Aníbal Zabala, de AZ Construcciones,  el  presupuesto del  Municipio  es para una obra “de cinco pisos, con amplios jardines y hasta saldría un sobrante en el proyecto...”.
 
Sin embargo, Arteta explica que la adjudicación del contrato se dará a la mejor propuesta de construcción. Los arquitectos Juan Erazo, Sebastián Rivadeneira, Diego Cueva y Magdalena Suárez presentaron hasta el jueves sus proyectos  arquitectónicos. El lunes se conocerá  a quien se entregará la obra. “Buscaremos la mejor propuesta...”.
 
Los USD 180 000 solo se destinarán  para la construcción de la nueva casa. La entidad recibe al mes USD 1 500 por parte del Municipio, con ello pagan sueldos administrativos de 20 personas que laboran en la Fundación.

El presupuesto, de la institución -dice Arteta- es autofinanciado. Según ella,  organizan bingos, desfiles de modas para solventar  las ayudas médicas.

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