4 de January de 2010 00:00

Regresos y dolor marcaron al rock argentino

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Santiago Estrella Garcés

Corresponsal en Buenos Aires

El mundo del rock es tan intenso que difícilmente se puede hacer una lectura de lo que fue cualquier año. Son tantas las bandas y tantos los escenarios que solo alguien consagrado a este tipo de música podría hacerlo.

La capital argentina no es solamente rock, sino también tango y cumbia, folclor y clásico. Es jazz y reggae, son y ska... la lista es interminable. Todas aparecen por ahí,  algunas pasan de largo y otras quedan en la memoria. Todo inventario cultural argentino será una empresa inacabada.

Sin embargo, si se piensa en el rock, cada fin de año, desde  2004, regresa esa fatídica noche del 30 de diciembre, cuando murieron 194 personas en el incendio en República de Cromañón, un hecho que alteró las reglas de juego nocturnas de Buenos Aires. 2009 fue el año del fallo. Fueron sentenciados algunos responsables y la banda Callejeros quedó absuelta.

Fue una jornada difícil, porque el fallo no satisfizo a los familiares de las víctimas. A una cuadra de allí, fanáticos de Callejeros festejaron la liberación de sus ídolos. Fue una tarde caótica y triste, como cuando el pasado regresa con los mismos golpes.

Aunque se esperaba que no hubiera más muerte por el rock, este año hubo dos. En noviembre, Rubén Carballo, de 17 años y con fractura de cráneo presuntamente por represión policial, murió tras un coma de 20 días. Había ido a ver a Viejas Locas, en el estadio de Vélez. En un confuso incidente aún no esclarecido, Melisa La Torre, de 20 años, murió asfixiada luego de que cediera una valla en un show de Las Pastillas del Abuelo.

Pero la memoria otras veces apunta a la celebración y 2009 tuvo dos hitos mayúsculos. La recuperación de Charly García y su vuelta a los escenarios en una gira que incluyó Ecuador, y un concierto de más de cuatro horas de Luis Alberto Spinetta.

Lo de Spinetta fue  asombroso. Unas 40 000 personas llegaron al estadio de Vélez. Eran las 02:30 y el mismo Spinetta se asombró de lo que había visto: ‘el aguante’ (apoyo) de la gente fiel que estuvo hasta la última salida del ícono argentino en su paseo por bandas emblemáticas: Almendra, Pescado Rabioso, Jade, Los socios del desierto...

Spinetta, el hombre conceptual del rock es también el hombre amable que tras los ensayos prepara la comida para sus músicos, según confesó a este diario una cantante allegada a él.
En los más de 50 temas de aquella noche legendaria,  ‘El flaco’ interpretó temas de otros que para él serán claves en su trayectoria.

Como él mismo dijo, sin Mariposas de madera, de Miguel Abuelo, quizá no hubiera Muchacha ojos de papel. Lo acompañaron Charly García, Fito Páez, Juanse (Ratones Paranoicos), Cerati, su hijo Dante y, músicos de sus anteriores bandas como Diego Rapoport, de Jade.

El rock da para mucho en esas pequeñas salas, como el Teatro de Flores o Super Rock, en donde bandas que prometen y otras que tendrán poca o nula repercusión llegan con la esperanza de dejar el ‘under’ para ser emblemas. Por eso, uno de los concursos más fuertes  y no mediáticos fue el Baso (Banda Soporte). Cientos de bandas se presentaron para ser los teloneros de los grupos más importantes.

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