6 de July de 2009 00:00

Dos reflexiones

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Fabián Corral B.

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La ‘democracia’, la ‘ciudadanía’, la ‘voluntad del soberano’ y otros conceptos de ese estilo se han transformado en lugares comunes, en retórica insustancial. Y lo peor, son herramientas de la nueva dominación, y no afirmaciones de libertad. A ello ha contribuido la propaganda, la reiteración del discurso político, el populismo recurrente en América Latina y la fatiga de una sociedad agobiada por el Estado, y el hecho de que a la gran mayoría no le interesan tales temas. El verdadero candidato de esas mayorías es el ‘certificado de votación’. Sobre tales fenómenos, caben muchas reflexiones. Van dos.

Primera reflexión. La ‘democracia plebiscitaria’ es la base para consolidar la tendencia hacia la construcción de Estados autoritarios con mascarón constitucional. Ahora, es el referéndum la herramienta más usada. Las encuestas son las verdaderas ideologías. Los resultados del sondeo modulan los actos del poder. La idea es  muy simple: la ética, la economía, la cultura y la política deben ser ‘populares’, o más bien, se debe generar en la población la sensación de poder, eso permite mandar sin obstáculos.

El profesor de filosofía política de la Universidad de Turín, amigo y continuador de Bobbio, Michelangelo Bovero, dice que “en muchos casos la llamada directa a la ‘voluntad del pueblo’ esconde peligros antidemocráticos: el verdadero poder no es el del pueblo que escoge, sino de quien plantea la alternativa entre la cual se escoge. No debería olvidarse nunca que muchos regímenes autoritarios se fundan en el plebiscito”. Dice también que  la “democracia de las encuestas es una caricatura de la democracia… y se transforma en un engaño colosal: una manipulación continua, un intento sistemático de estupidizar a los ciudadanos… presentando los problemas en términos  simplistas y distorsionados”.

Segunda reflexión.  Para asegurar la  vigencia del socialismo, hay que quedarse en el poder. Castro y Chávez son ejemplos. No han dudado esos personajes en adoptar como  padrinos a los héroes de la independencia, transformándolos en monaguillos de su misa revolucionaria. Pero lo que dijo Bolívar sobre el apetito de reelección es muy diferente. En el discurso de Angostura, en 1819, dijo: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos.

Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”.

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