1 de agosto de 2014 00:05

Los conductores y ciclistas deberán compartir las vías

En la Luis Cordero se eliminarán los separadores y se implementará un carril para el uso de ciclistas y conductores. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO.

En la Luis Cordero se eliminarán los separadores y se implementará un carril para el uso de ciclistas y conductores. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO.

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Mayra Pacheco. Redactora

En tres cuadras de la calle Alonso de Mercadillo, en el centro-norte, un ciclista hace al menos tres movimientos para circular en sentido occidente-oriente. Las personas que vienen en estos vehículos no motorizados deben ir desde la avenida América hasta la Antonio de Ulloa por la derecha. En la Versalles se cambian al carril contrario y se suben a la acera.

Después al pasar este último tramo se requiere otro giro brusco -a la derecha- para llegar a una ciclovía, trazada a un costado de la calzada. Este tiene dos carriles y separadores.

Milton Mogrovejo, ciclista que se moviliza en este medio para ir a la universidad, hace esta maniobra. Al descender deja de pedalear y frena. Hay una pendiente, debe sortear a los vehículos y, cuando está en la acera, a los peatones.

Mogrovejo comentó esto le resulta peligroso. Él prefiere ir por las ciclovías que tienen protecciones como las que había en la Antonio de Ulloa. “En lugar de retirarlas se debió hacer una ruta menos ancha”.

En esta calle, la ciclovía que estaba en el carril occidental fue rediseñada. Tenía tres metros de ancho y era bidireccional. Empezaba en la Alonso de Mercadillo hasta la Mariana de Jesús. Eran 2,5 kilómetros.

Ahora el espacio asignado para los ciclistas se trasladó al costado oriental. Tiene una bicicleta blanca pintada en la calzada que advierte que el sitio está asignado para estos usuarios. Tiene 1,50 metros de ancho, es unidireccional y no hay separadores en la calzada. El retorno será por la calle Jorge Juan y Versalles. Se utilizará un carril compartido.

El rediseño ha permitido que el espacio para los vehículos se amplié. En la zona ya no se produce congestión vehicular. Pero Mogrovejo considera que esto hace que los ciclistas estén más expuestos, porque el carril es invadido con facilidad.

CICLOVIA

Para Juan Pérez, morador del sector desde hace 40 años, las reformas le resultan favorables. Se toma menos tiempo cuando se desplazan por esta vía. La estructura asignada para la movilidad no motorizada estaba subutilizada. Ayer, desde las 09:00 hasta las 09:30, dos personas se movilizaron en este medio de transporte.

En la Luis Cordero, en el nororiente de Quito, la demanda de ciclovía que atraviesa desde la avenida 12 de Octubre hasta la 10 de Agosto tiene características similares a las que tenía la Ulloa. Son dos carriles con unos separadores amarillos.

En esta zona, ayer una cuadrilla de trabajadores de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) colocaba pavimento líquido para reparar las fisuras de la calle. Luego tienen previsto nivelar la calzada. En esta vía también se harán reformas a la ciclovía.

Actualmente, en la Luis Cordero funciona en un costado la zona azul, un carril para vehículos y dos carriles para ciclistas. La propuesta de la actual administración es mantener este concepto, pero eliminar los muros de protección y crear vías de uso compartido como en la Antonio de Ulloa. Para ambas obras se destinará USD 80 000. Los trabajos concluirán en alrededor de seis semanas.

Sandra Ten Zijthoff, ciclista, mencionó que los cambios beneficiarán a la movilidad de los conductores de vehículos, pero resultarán complicados para quienes están aprendiendo a moverse en bicicletas.

Mario Muñoz, coordinador de Transporte no Motorizado del Municipio de Quito, manifestó que los separadores no son adecuados, porque generan problemas. Son un obstáculo para cruzar la calle, impide que los ciclistas hagan maniobras en casos de emergencia. Además, el espacio asignado para los carros se reduce.

Por estos factores, la actual administración apunta a eliminar estas estructuras, en donde no sean funcionales, y promover el uso de las vías compartidas. “No habrá una segregación. Los conductores, ciclistas y peatones merecen los mismos espacios”.

Actualmente, la entidad emprenderá un estudio para analizar cuántas vías principales y secundarias hay en el Distrito. En base a eso se definirá las características que tendrán las ciclovías. En Quito 80 kilómetros están destinados para el uso de ciclistas. Según la Encuesta de Movilidad de los 4 271 565 viajes diarios, 13 206 se los hace en este medio de transporte.

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