12 de July de 2010 00:00

El valle de Los Chillos tendrá un parque ecológico de 30 hectáreas

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Redacción Quito

El pasado sábado, a las 08:00, la calle Sebastián de Benalcázar del barrio La Armenia (en el valle de los Chillos, suroriente de la ciudad) recibió más visitantes que de costumbre.

fakeFCKRemoveAugusto Barrera, alcalde de Quito, una comisión de la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Emmop), 106 scouts y 20 habitantes del sector acudieron a la minga de recuperación del Parque Recreativo Forestal Luciano Andrade Marín.

Todos recorrieron unos 4 km del lugar para reconocer el área y proponer ideas para mejorar este espacio verde.

A pesar del frío, Geovana López, moradora del barrio, se unió a la multitud. López manifestó que nunca había entrado a ese lugar, que en el sector se conoce como el parque de la Policía.

Ese nombre no es casualidad, aseguró López, debido a que la Unidad de Protección Ambiental de la Policía cuidó el parque en los últimos 15 años.

Ese amparo de la Fuerza Pública permitió que el sitio conserve su fauna y flora, que es su mayor atractivo, señaló Barrera.

Ahora, en ese espacio se instalarán baños, parqueaderos, señalización, etc, “sin alterar la naturaleza”. El objetivo es otorgar a la comunidad un sitio para contemplar el paisaje, realizar caminatas ecológicas, acampar, descansar, comer y jugar.

Barrera aseguró que la infraestructura ofrecida estará lista en septiembre. En el proyecto se invertirán USD 120 000.

Mientras Barrera hablaba, Telmo Pilataxi, presidente provisional de la Federación de Barrios de Conocoto, lo escuchaba con atención. Durante la última década esperó una gestión similar, pero sin resultados.

Pilataxi conoce que este proyecto beneficiará a unas 170 000 personas que habitan en las parroquias de Píntag, Alangasí, La Merced, Guangopolo y Conocoto, que no tienen un área natural para recrearse y aprender.

Al programa también se unieron los scouts. Janeth Arce, dirigente del grupo 5 de Mafiquí, fue con los jóvenes de su grupo a limpiar la zona y a aprender sobre la flora y fauna de la zona.

Para Arce, estos espacios son vitales para que los jóvenes practiquen la filosofía scout, que reúne la enseñanza de valores y la protección ambiental.

Aunque Patricia Quishpe no sabe mucho de los scouts, comparte su ideología porque “el futuro depende del cuidado del planeta”. Cuando se enteró de la minga por una vecina, decidió ir a recoger basura, “para aportar con un granito de arena”.

Ese apoyo también lo ofreció Erika Oña, quien trabaja cerca de allí. Aunque no habita cerca, este es un proyecto que mejorará el entorno en el valle de Los Chillos.

Para ella es justo que estas parroquias tengan un parque natural porque en Quito las personas sí tienen acceso.

Esto lo comparte Jorge Martínez, morador del sector, quien expresó que desde hace cinco años se desplaza hasta el Parque Metropolitano en Quito, para que sus hijos jueguen en zonas verdes. Para Martínez, este es una gran proyecto que le ahorrará gasolina.

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