Seis temas por gestionar entre Rodas y el gremio de taxistas

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Evelyn Jácome. Redactora

Los dirigentes de las distintas agrupaciones de taxis esperan reunirse con el Alcalde electo en la siguientes semanas.

El apoyo de los taxistas a Mauricio Rodas, alcalde electo de Quito, fue clave en la última contienda electoral. Ese respaldo se hizo visible no solo en las declaraciones de algunos dirigentes gremiales, sino en publicidad colocada en varias unidades de servicio.

Para corresponder a esta acción, varios dirigentes piden que la nueva autoridad escuche sus peticiones, ayude a resolver conflictos y problemas administrativos y que se haga cumplir la Ley. El reto del próximo Alcalde es ordenar este servicio en el Distrito, acción relacionada con el mejoramiento del servicio y también de la seguridad.

Son seis los temas que, según los representantes de las agrupaciones involucradas, son claves a partir del 14 de mayo próximo. En Quito están registrados 13 106 taxis, distribuidos en cuatro servicios: convencionales, ejecutivos, rurales y periféricos.

Las tarifas
El planteamiento de los taxistas, según Diego Padilla, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Operadoras de Taxis Ejecutivos, es que se analice un incremento en las tarifas. La encargada de regular el tema es la Agencia Nacional se Tránsito; sin embargo, dice Padilla, es importante contar con el respaldo del Alcalde. La asociación pidió que se haga una revisión de las tarifas con el argumento de que desde hace 10 años no se las ha revisado, y eso ha afectado sus ingresos.

José Núñez, al igual que otras 247 personas pertenecientes a siete cooperativas, presta su servicio en el nuevo aeropuerto. Cuenta que por la distancia y la falta de vías, el gasto es superior a la ganancia. "Hoy por ejemplo, me demoré tres horas en llegar de Quito a Tababela".

El viaje, dice, le implica gasto en combustible, cambio de aceite cada 15 días y de llantas cada seis meses. Con la tarifa actual, la ganancia es mínima, asegura. La arrancada pasaría de USD 0,35 a USD 0,50. En la propuesta, explica Padilla, se contempla que los ejecutivos tengan una tarifa diferenciada (al menos un 30% más que el taxi regular).

Las patentes
El trámite engorroso y la burocracia son los mayores problemas en el momento de sacar una patente. Así lo sostiene Alfredo Rosero, presidente de Fedeamigo. Para cumplir con el trámite, le exigen permisos de funcionamiento, de bomberos, papeles notariados...

Rosero dice que el costo de la patente no es alto, sino la inversión para el papeleo. Por ejemplo, pagaron cerca de USD 60. No obstante, reunir todos los requisitos y hacer los trámites, les tomó más de un mes.

La revisión vehicular
En la actualidad, los taxis deben aprobar dos revisiones vehiculares anuales. La propuesta es que sea una. Jorge Calderón, presidente de la Federación Nacional de Taxis, explica que en promedio una unidad cancela unos USD 27 por cada revisión, pero pierde a veces todo el día en el trámite.

Asegura que con la reducción a una sola visita, ganaría no solo el taxista sino el usuario, que tendría más unidades que le brinden el servicio.

Los controles y multas
"Lo único que pedimos es que haga cumplir la Ley". Es el comentario de Mauricio Herrera, quien es taxista desde hace 15 años en Cotocollao. Por ejemplo, señala que los autos con franjas negras, verdes o rojas recogen pasajeros en todos lados, infringiendo la normativa.

Además, asegura que la mayor parte de ejecutivos no tiene taxímetros homologados y no trabajan con centrales de operaciones.

La regularización
Según la Secretaría de Movilidad, en Quito hay 8 000 taxis convencionales y 5 106 regularizados: ejecutivos (franja negra), convencional periférico (franja roja) y convencional rural (franja verde). Padilla asegura que el proyecto de regularización tuvo varios errores, pues se pidieron documentos innecesarios. Uno de los requisitos para tener un cupo era demostrar la residencia en Quito de al menos cinco años.

"Muchas personas no tenían casa, pedían copias de servicios básicos, eso presentó problemas para quien rentaba. Finalmente, dijeron que con una declaración juramentada bastaba. Fue engorroso, complicado, que llegó a tardar hasta tres años".

Pico y placa
Los taxistas regulares no fueron afectados por la medida que empezó en el 2010. No obstante, el rumor de que la medida se iba a ampliar preocupó al gremio. Calderón pide que esa medida no afecte a los taxis del Distrito.

Punto de vista


'Cerrar escuelas de conducción'

Guillermo Abad Presidente de Justicia Vial

El punto más importante es que se debe cerrar la fábrica de taxis ilegales, es decir las escuelas de conducción profesional. No hay que olvidar que este tipo de escuelas están entregando, solo en Quito y cada seis meses, 3 500 títulos de conducción profesional. Esos conductores que salen a granel, son potenciales taxis ilegales.

Entonces hay que ir al origen, a la fábrica de licencias. Se debe hacer un inventario de cuántos taxis están trabajando en la informalidad. Además, mejorar el control para los legalizados, para que cada taxi opere en el sitio autorizado. Es fundamental hacer el cálculo de cuántos taxis realmente necesita Quito para saber cuántos se deben aprobar. Eso, claro, va a depender de los otros tipos de sistema de transporte que tengamos como el convencional y el metro.

En contexto. Desde el 2010 se inició el proceso de ordenamiento y regularización de taxis en el Distrito. Hasta fines del 2013, 5 106 unidades obtuvieron su permiso de circulación. No obstante, aún hay unidades que piden ser incluidas para poder laborar sin sanciones.

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