18 de November de 2012 00:03

Una romería sin las ‘montañas de los lamentos’

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La principal novedad que se registró en la primera jornada de romería en honor a la Virgen de El Quinche fue la prohibición de subir las dos montañas: la del puente de Guayllabamba y la de San Miguel de Calderón.

La medida se cumplió a cabalidad. Un contingente de 150 policías cuidó que los feligreses no subieran las denominadas “montañas de los lamentos”. En los alrededores del sitio se colocaron varias vallas metálicas que impidieron el paso de los caminantes.

A las 21:00 de ayer, cerca de 50 personas se negaron a ir por la nueva ruta. Ellos insistieron en subir la peña del puente de Guayllabamba. Lourdes Maldonado fue una de ellas. “Parte de la penitencia es subir por la montaña ese es el sacrificio que se le da a nuestra señora de El Quinche”, le dijo en voz alta a uno de los uniformados que permaneció junto a la cerca.

La nueva ruta fue de ocho kilómetros, desde el puente hasta el zoológico. Las misas se iniciaron desde la 01:00 y se celebraron siete liturgias. Cerca de 250 000 personas asistieron a la caminata.

A las 06:00, la plaza central de El Quinche se convirtió en un hotel ambulante. Cobijas, almohadas y chompas se veían sobre el césped y en las aceras.
Pedro Chumpi, de 30 años, permanecía sentado en una de las escaleras de piedra que forma parte de la plaza. Junto a él dormían su hermana y su mamá. La familia improvisó una cama general.

Mientras Chumpi se sacaba los zapatos comentaba que era la quinta vez que realizaba la romería. Esta vez se había demorado una hora más de lo que había planificado. Tenía dos ampollas en sus pies. Su cansancio se notaba en la debilidad que mostraba al dar pasos, caminaba despacio. Compró dos velas. Una para que le vaya bien a su familia y otra para sus amigos. La prendió al tercer intento y las colocó en uno de los estantes de metal.

Caminó dos pasos y se acostó en la yerba. Su cuerpo ya no soportó más. Alrededor, los comerciantes de llaveros con la imagen de la Virgen, también quedaban rendidos. La mala noche también fue para los dueños de restaurantes y puestos de comida. Ellos pusieron colchones en el piso para esperar a sus clientes.

Hoy a las 18:00 se iniciará el último día de peregrinación.

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