17 de September de 2012 00:02

2 reservas naturales, amenazadas por la voracidad el fuego forestal

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Una columna de humo, de aproximadamente 20 metros de altura, era la evidencia de que la Reserva Geobotánica Pululahua estaba amenazada por las llamas.

En la entrada a la reserva, ubicada en el sector de Calaquí, tres cuidadores del lugar trataban, el sábado, de definir una estrategia para llegar al sitio del incendio. Las llamas se encendieron el jueves pasado, en un sitio, prácticamente, inaccesible por tierra.

En la tarde del sábado, algo similar ocurría en el Pasochoa, otra de las cinco reservas ecológicas que hay en Quito. Allí, un siniestro que empezó hace nueve días todavía no ha sido controlado.

Raúl Parra, director de Siniestros del Cuerpo de Bomberos de Quito (CBQ), comentó que en este caso se ha pedido la intervención del Teniente Político del lugar, por la presunción de que los incendios son provocados.

Según él, es extraño que cuando las llamas ya eran controladas en su totalidad, al día siguiente u horas más tarde el incendio resurgía, pero en otros lugares.

En el Pululahua, las llamas hasta ayer no habían sido apagadas porque los bomberos no pueden llegar. Así lo afirmó Alejandro Barros, jefe de área de la reserva.

La razón: desde el ingreso a la reserva hay un camino de una hora y media en vehículo y luego un sendero de una hora a pie que no llega hasta el incendio, que ya habría consumido unas 7 hectáreas. Desde ese lugar solo hay una pendiente de 90° en la montaña que se está incendiando.

“Desde el jueves vienen bomberos a hacer inspecciones, pero no hacen nada más, mientras tanto el fuego sigue avanzando”, sostuvo Barros.

Lo que daba tranquilidad es que la zona afectada por las llamas era un lugar denominado como de amortiguamiento que no cuenta con riqueza natural. “Está, precisamente, para soportar este tipo de emergencias”.

Sin embargo, si las llamas continúan avanzando pueden afectar a una parte de las 3 460 hectáreas de la reserva, que alberga unas 1200 especies vegetales y diversidad de aves y mamíferos, como águilas, apangoras, ardillas, armadillos, boas, búhos, pájaros carpinteros, cóndores, conejos, cusumbos, lechuzas, lobos, entre otros animales.

De hecho, solo el humo ya está comenzando a afectar a la fauna del lugar, pues se tiene información de que un oso de anteojos con su cría (están en peligro de extinción) migraron para huir del incendio. “Por la reserva hay algunas huellas que reflejan esa realidad, pero ninguno de los 11 guardabosques ha podido encontrar a los osos”, afirmó Barros.

En las 500 hectáreas del Pasochoa también está en riesgos una gran variedad de mamíferos como zorros, zorrillos, lobos y pumas. Además, hay serpientes pequeñas, lagartijas y 132 especies de aves andinas.

En ese lugar, el fuego lo combatían 30 bomberos, 30 militares y comuneros de la zona, con dos motobombas abastecidas por tanqueros de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps).

En el Pululahua, 20 militares, 16 bomberos de Manabí y personal del CBQ realizaron el sábado una nueva inspección de la zona, para determinar cómo se puede llegar al incendio.

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“Solo se puede por vía aérea, pero nos han informado que por este sector no hay reservorios de agua. Además, hay fuertes vientos”, aseguró Barros.

Algo que lo reconoció Parra. A pesar de ello, estaba previsto que se utilice uno de los siete helicópteros militares (uno de las Fuerzas Armadas de Colombia) o el de Aeropolicial. La nave colombiana tiene capacidad para transportar 2500 litros de agua, el resto, solo para 1 200 litros.

La estrategia es instalar una piscina de agua cerca de la reserva, dónde los helicópteros podrán abastecerse. La piscina será llenada por tanqueros del Municipio.

Hasta tanto, personal del Cuerpo de Bomberos de Manabí vigilarán que las llamas no lleguen a la reserva. 750 efectivos combaten los incendios en el Distrito.

Punto de vista

Juan M. Carrión. Biólogo

Grave daño ecológico

El Patrimonio Natural de Quito se empobrece, tal vez, en muchos casos, de forma irremediable. Muchas poblaciones animales, de todos los eslabones que componen la compleja trama que la vida ha tejido en el lento y antiguo proceso evolutivo, difícilmente se recuperarán de la destrucción que hemos visto, impotentes, producirse ante nuestra mirada.

Aves como la ‘pigpiga’, un tipo de búho pequeño que habita en el suelo de los bosques y matorrales áridos de Puembo, Checa, Yaruquí, Guayllabamba y  Cochasquí, y vive en madrigueras excavadas a ras del suelo, ya no encontraran condiciones propicias para existir.

Los gavilanes de alas castañas, frecuentes en la misma zona, tendrán serias dificultadas para cazar sus presas; no tendrán qué comer, se alejarán.

En los páramos ya no se verán, o se verán muy pocos, conejos, saltamontes, arañas, escarabajos...

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