20 de April de 2011 00:00

La inundación se produjo por los bloqueos en una quebrada

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La lluvia del sábado está entre las cinco más fuertes de los últimos 37 años, según Enrique Palacios, coordinador de Subprocesos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).

Ese día se registró un volumen de precipitación de 37,7 milímetros en el centro norte de Quito, una cifra alta considerando que el promedio para abril era de 152 mm en toda la ciudad.

El aguacero de tres horas causó destrozos. Un punto crítico fue el paso deprimido de La Y, en donde quedaron atrapadas dos unidades del trole y un taxi. Locales comerciales de Los Shyris y la Jipijapa quedaron anegados. En zonas residenciales como El Batán Bajo, hay familias que tras la inundación se quedaron sin muebles, y electrodomésticos.

Según el informe de la Alcaldía, el problema no se originó en la red de alcantarillas, sino en un deslizamiento a 250 metros desde el sector de las antenas del Pichincha. El desprendimiento de tierra, árboles y piedras afectó a la quebrada Mirador que está ubicada sobre la av. Occidental.

Según la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento, Epmaps, a lo largo de las laderas hay 33 quebradas. Cada una tiene un reservorio que filtra los escombros. A su vez, estas se conectan con los colectores que cruzan la ciudad.

El alud del sábado taponó el embalse de la quebrada Mirador y el colector que baja por la calle Granda Centeno y que llega a la avenida Brasil. El agua inundó La Y, por ser el punto más bajo. La granizada provocó taponamientos en otras zonas de la ciudad, que anegaron subsuelos.

Tres días después del aluvión del sábado, los vecinos de las calles El Vengador y El Mercurio aún no lograban recuperarse de los daños. Ayer, en las veredas había juguetes, discos, libros, lámparas y otros objetos destruidos por el agua, junto a la basura.

Todas las casas de este sector de El Batán Bajo se inundaron. Hasta ayer, la Municipalidad no visitó a los vecinos del barrio para evaluar los daños. La única ayuda que recibieron fue el sábado, cuando los bomberos llegaron pasadas las 18:00 a evacuar el agua.

Euro Vera colocó fuera de la casa comunal de El Batán Bajo un colchón dañado. Calcula que el 90% de sus pertenencias quedó inservible. Su microondas, refrigeradora, TV, lavadora, horno, cocina, ollas eléctricas y otros electrodomésticos se dañaron.

Unos vecinos alojaron a él, su esposa y sus dos hijos la noche que fueron rescatados por el techo de la casa. Luego, Vera tuvo que dormir en su trabajo y su esposa e hijos en la casa de unos amigos, en Solanda. Ayer no sabían en dónde pasarían la noche.

Mientras limpiaba su casa, Vera buscaba una solución. El considera que la Epmaps tiene responsabilidad. “Ellos son los que deben tener limpio el alcantarillado, para que no pasen esas cosas”. Cerca de su casa, Mauricio Dueñas aprovechaba el sol de la mañana de ayer para secar algunas de sus cosas. El lunes volvió a dormir en el departamento, en un colchón prestado y otro que se salvó del agua, junto a su esposa Piedad Aguirre y su hija de 3 años. Hasta el momento ha gastado USD 100 en reparar su refrigerador. Le preocupa pensar cuánto le costará recuperar el resto.

Pero uno de los casos más dramáticos es el de Mónica Cervantes. Ella comparte su casa con su hija, yerno y nieto de 2 años. Viven en un subsuelo. Allí el piso aún está mojado y hay lodo. El agua alcanzó más de un metro y medio y lo cubrió todo. El lodo cae de cada objeto que levanta.

Recuerda que la fuerza del agua tumbó hasta la refrigeradora. Ese día todo flotaba. Hasta ayer ella no sabía quién podría ayudarles a recuperar su patrimonio.

Othón Zevallos, gerente de la Epmaps, explicó que la entidad cuenta con un seguro que se aplica solo cuando los daños son por su responsabilidad directa. “La fuerte granizada tapó sumideros e inundó subterráneos y subsuelos. En esos casos, no se puede aplicar el seguro”, dijo.

Mientras las familias intentan recuperarse del aluvión, el Inamhi pronostica que las lluvias continuarán por lo menos 15 días más. Palacios indica que es probable que se repitan lluvias como la del sábado aunque con menos posibilidad en el mismo sitio.

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