12 de April de 2012 10:09

Dueños de las furgonetas presionan por los permisos

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Lorena Zurita permaneció parada hoy, casi media hora, en el parterre de la av. Simón Bolívar, a la altura de la Autopista General Rumiñahui. Ella esperaba que llegara una furgoneta para ir hasta Carapungo, en el norte, a visitar a sus familiares. “Debo cruzar toda la ciudad y no tengo alternativas”.

El servicio de transporte, por la av. Simón Bolívar, que brindan cinco compañías de furgonetas estuvo suspendido. Los conductores decidieron paralizar sus actividades desde las 04:30. Alrededor de 250 personas se concentraron en el intercambiador de la av. Interoceánica. Ellas colocaron sus unidades en la vía, solo dejaron habilitados dos carriles, uno para ir al norte y otro hacia el sur. Esto generó congestión vehicular.

Nelly Reinoso, dirigente de los transportistas, informó que el fin es exigir a las autoridades que se regularice su actividad. No disponen de los requisitos para ofrecer el servicio de transporte público. “No hay cooperativas que ofrezcan este servicio de un extremo a otro de la ciudad”.

Según la Ley de Tránsito, quienes prestan el servicio de transporte público sin autorización incurren en una contravención grave de primera clase. La sanción es el 30% de un salario básico (USD 87,60) y seis puntos menos en la licencia.

Las compañías que paralizaron sus servicio cubren cuatro rutas: Carapungo-Loma de Puengasí, Carapungo-Guajaló, Carapungo-Cumbayá y Carapungo- av. Interoceánica. Los pasajes cuestan desde USD 0,25 hasta USD 0,75, de acuerdo con la distancia del recorrido.

Las unidades empiezan a operar desde las 04:30 hasta las 21:30. Según los dirigentes, unas 20 000 personas se movilizan a diario en estas furgonetas.

A la altura de la Autopista General Rumiñahui, aparte de Zurita, unas 16 personas más que querían trasladarse a Carapungo y Cumbayá esperaban una unidad de transporte.

Iván Rocha, morador del sector, contó que llevaba 40 minutos esperando que venga una furgoneta para ir hacia Cumbayá. Para él, este servicio le resulta beneficioso, porque llega en 25 minutos. “En bus me demoro hasta una hora y cuarto y voy parado”.

Patricio Cadena, conductor de una furgoneta particular gris, pasó de casualidad por el sector y llevó a seis pasajeros hacia Cumbayá. “Voy por ese lugar y aprovecho para llevarlos”.

Representantes de los transportistas se reunieron ayer con delegados del Municipio, con la esperanza de alcanzar un acuerdo para no afectar al servicio.


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