12 de May de 2010 00:00

El desorden persiste en las paradas

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Redacción Quito

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El desorden en las paradas de buses persiste. Los choferes y los peatones no respetan los lugares para subir o bajar de las unidades.

Éricka Villacís, todos los días, utiliza dos buses para llegar a su trabajo. Ella viaja desde la Necochea, en el sur, hasta la av. Eloy Alfaro, en el norte. A las 08:15 de ayer, esperaba por una unidad en la av. 10 de Agosto, en el sector del puente del Guambra.Villacís se quejó porque, pese a los anuncios del Municipio, el sistema de transporte público no ha mejorado en la ciudad. “Me demoro lo mismo, el tiempo de viaje no se ha reducido. En las noches se hace hasta más tiempo”.

Ella se demoró ocho minutos en abordar un bus de la cooperativa Catar, para llegar al sector de Monteserrín. Subió al bus con tres personas más, quienes se abalanzaron hacia la puerta de la unidad desordenadamente.

En la misma parada aguardaba María Encalada, con sus dos hijos Paúl y Santiago, de 4 y 6 años, respectivamente. Esperaba un bus con la frecuencia Colón-Camal que la lleve hasta La Floresta para dejar a sus niños. De allí, debía tomar otro hasta la Universidad Salesiana, para asistir a clases. “Los buses van más rápido, pero el maltrato es el mismo. No entienden que somos personas y no papas”.

El bus llegó a las 08:30 y paró unos metros adelante de la parada. Encalada cogió a sus dos niños de las manos y corrió atrás de la unidad. El ayudante del bus le gritó para que suba por la puerta posterior de la unidad.

El Municipio realizó una capacitación para los choferes, antes de implementar la medida de restricción del pico y placa.

Pero Patricio Quishpe, otro usuario de bus, señaló que estas capacitaciones son insuficientes. El obrero de la construcción dijo que es necesario que hayan paradas fijas y sanciones para los choferes que no las respeten.

Quishpe afirmó que en una ocasión se cayó de un bus, porque el ayudante le obligó a bajarse mientras el vehículo seguía en movimiento.

Esteban R., quien anota en un cuaderno los tiempos de recorrido de los buses, aseguró que los conductores trabajan con horarios fijos. “Cuando no timbran a la hora que deben, les cobran multas. Por eso, a veces, corretean”.

José Santamaría, presidente de la Cámara de Transporte del Distrito, aseguró que los conductores han asistido a las charlas de capacitación, pero también pide el apoyo de los usuarios. “Es importante cambiar de actitud, pero se necesitan campañas de sensibilización, a través de los medios”.

El dirigente dijo que también hace falta apoyo de la Policía Nacional para priorizar la movilidad del transporte público en las principales vías de la ciudad.

Reconoce que hay problemas con el respeto a las paradas de buses. “Es algo que tenemos que ir trabajando. Pero a veces hay obstáculos que nos impiden movilizarnos adecuadamente”.

Anita Alulema esperaba ayer un bus en la av. América, frente a la Universidad Central. En su opinión es necesaria la reparación de algunas paradas. “Esta parada siempre está sucia y, además, es insegura en las noches”.

Las paradas de este sector estaban con basura y las señales cubiertas con papeles. El módulo de cemento que está junto al puente de la universidad tienen grafitis y leyendas con consignas políticas.

Desde el 2008, la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas inició la colocación de 1 926 módulos de paradas. Algunas no tienen los paneles completos. Las autoridades municipales, informaron que hay un plan para mejorar el aspecto de las paradas.

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