6 de October de 2012 00:01

Darwin Lovato, el ahijado quiteño de Allende, tiene su recuerdo vivo

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El presidente chileno Salvador Allende sostiene en brazos a un robusto niño llamado Darwin Marcelo Lovato Álvarez, mientras el sacerdote chileno, Humberto Sandoval, vierte el agua bendita en la cabeza del pequeño.

El lugar: la suite presidencial del Hotel Intercontinental Quito (así se llamaba), donde se hospedaron Allende y su esposa, Hortensia Bussi. La hora: 18:10 del jueves 26 de agosto de 1971.

Los asistentes: la señora Bussi; parte de su comitiva, como el general Carlos Prats González, comandante en jefe del Ejército de Chile; y doña Blanca Álvarez de Lovato, madre del niño, y ferviente admiradora de Allende.

El Jefe de Estado socialista, quien triunfó en las urnas en 1970, liderando la Unidad Popular (UP), visitó Quito entre el martes 24 y el viernes 27 de agosto de 1971.

Cumplió una agitada agenda que incluyó una declaración conjunta con su colega ecuatoriano, José María Velasco Ibarra. Destacaron la vocación marina de ambos países y el respeto a la autodeterminación de los pueblos; asistió a almuerzos, cenas, diálogo con estudiantes de Periodismo de la Universidad Central, admiró los templos coloniales y fue a un almuerzo, en el que disfrutó la sabrosa fritada de Machachi, en la casa-museo del conocido pintor Oswaldo Guayasamín, en Bellavista.

Una de las actividades que acaso más llamó la atención de los quiteños y de la prensa: fue padrino del niño Darwin Marcelo, tal como da cuenta una fotografía publicada por este Diario, el pasado jueves 27 de septiembre del 2012, en la sección ‘La historia en imágenes’ (pág. 11).

En la foto, captada el 26 de agosto de 1971, Allende, de terno oscuro, lentes gruesos y pañuelo blanco en el pecho, observa con atención y cariño al bautizado, quien tiene los ojos grandes y viste un terno blanco.

El breve pie de foto del bautizo informa que Allende, “al dirigirse a la residencia de Jorge Costa Canales, embajador de Chile, fue interceptado por Blanca Álvarez para solicitarle que sea padrino de bautizo de Darwin Marcelo Lovato, su hijo”.

Allende aceptó y la ceremonia se cumplió en la suite del hotel quiteño, “con dispensa especial eclesiástica en consideración a las ocupaciones del Primer Mandatario”. Tras la celebración, Allende se dirigió a la casa del embajador Costa, en la calle Robles, a una cita con la colonia chilena en Ecuador sin antes dejarle el regalo al ahijado: un coche infantil que pidió que lo comprasen en el Almacén Familiar (Rocafuerte y Venezuela).

¿Qué pasó con Darwin, el ahijado quiteño?

Una vez localizado por nuestras redes sociales llamamos a Darwin. E invitó a su acogedora casa de Carapungo, norte de Quito, una tarde del pasado martes 2 de octubre. Darwin Marcelo, ahora de 42 años, está casado con Anita Fortún y tiene dos jóvenes hijas: María José, de 22 años, y Marcela Gabriela, de 21.

Desde 1989, Lovato trabaja en el Municipio de Quito, en la Dirección Financiera y Tributaria.

Antes laboró (19 años) en la Universidad Central del Ecuador, en el Departamento de Seguridad.

La cita es a las 18:00 en la entrada del populoso barrio, cuya población sobrepasa los 300 000 habitantes. El tráfico no da respiro. Pasan buses, taxis, autos de empleados públicos y privados que anhelan llegar a casa.

Cerca de las 18:10, Darwin Marcelo se baja de un reluciente Tucson negro. Es moreno, de mediana estatura, de pelo negro y ojos grandes, similares a los de la foto del bautizo.

Sonriente, dice que mantiene vivo el recuerdo de su famoso padrino y que le pareció increíble mirarse de niño en la foto del bautizo. Llegamos a Etapa E, en el Bajo Carapungo, manzana 6, casa 22. Lovato invita a pasar al segundo piso. Allí aguardan su padre, Carlos, y la esposa, Anita.

En las paredes de la sala se ven fotos a color de rincones del centro quiteño. Carlos Lovato es sobrino del catedrático, escritor y dirigente socialista, Juan Isaac Lovato. Se parecen mucho.

Don Carlos y Darwin coinciden en que doña Blanca Álvarez conversaba siempre con Juan Isaac. “Él le inculcó las ideas socialistas; a Blanquita le gustaba la equidad, la justicia social, admiraba tanto a Allende que se esforzó para hacerle compadre”, dice Carlos. Perseveró y lo logró.

Doña Blanca murió hace cuatro años. Tenía un bazar en la Villa Flora. “Mamá era entradora, frontal, no había obstáculos para ella; me hablaba de la valentía y el coraje de Allende”. Eso explica Darwin. Carlos solloza al evocar la muerte de su compadre Allende. Al hijo siempre le da valor el coraje de su padrino.

Allende movió multitudes

Todo un suceso significó la presencia de Allende en Quito. Afable y carismático se mezcló con las multitudes que lo saludaban en los actos que participó, como la ceremonia de Huésped Ilustre de Quito, presidida por el alcalde de ese entonces, Sixto Durán Ballén. El acto fue en la Sala Capitular de San Agustín. O la colocación de una ofrenda floral en la Plaza de la Independencia.

Pablo Cuvi, escritor y periodista, recuerda que cursaba el segundo año de Sociología en la Universidad Central. “Tenía 21 años y fuimos cientos de universitarios a saludar a Allende, cuando arribó al Aeropuerto Mariscal Sucre”.

Al salir, en un auto negro, acompañado de Velasco, Cuvi no olvida el grito unánime: “¡Velasco fascista, Allende socialista!”. Los jóvenes no perdonaron a Velasco la clausura de la Central, en 1969, tras una dura represión.

Santiago Ribadeneira, escritor y crítico de teatro, asistió al almuerzo en la casa del maestro Guayasamín. “Fue fastuoso -afirma- hubo más de 100 invitados, intelectuales, artistas; el canciller de Ecuador, Rafael García Velasco ministros y más invitados”.

“Allende y su comitiva disfrutaron del ballet folclórico de Marcelo Ordóñez”, explica Pablo Guayasamín, el primogénito del pintor. Pablo tenía 28 años.

Dice que Allende saboreó la fritada de Machachi, aderezada con choclos y plátano asado, que preparaba una señora en una inmensa paila, a la entrada del pueblo. Según Guayasamín, la señora (no recuerda el nombre) vino con sus hijas a cocinar la fritada.

Hubo empanadas y jugos de frutas de Sangolquí. Una foto inolvidable: Allende, sentado en el jardín, saborea un choclo. Los invitados disfrutaron el pisco chileno y, claro, el buen vino de sus frescos valles.

El 11 de septiembre de 1973, Salvador Allende fue derrocado en un cruento golpe de Estado por el general Augusto Pinochet Ugarte. El palacio de La Moneda, la sede presidencial en Santiago, capital chilena, fue bombardeado. Salvador Allende prefirió suicidarse antes que rendirse a las huestes de Pinochet.

Cómo le  hallamos

Con el apoyo de Juan Carlos Ocaña,  administrador de Redes Sociales de EL COMERCIO, comenzó la búsqueda del ahijado.  

Ocaña dice que facilitó  la información de los dos apellidos de Darwin: Lovato Álvarez.

El primer paso  fue buscar en Google.  El buscador precisó que Darwin había trabajado en la Universidad Central.  

Ocaña, con la ayuda de María Paz Mejía,  también de Redes Sociales, hizo varias llamadas a la universidad, hasta que dio  con Patricia, hermana de

Darwin, quien trabaja en el Departamento de Cultura. Fue el nexo.   El Facebook (Diarioelcomercio)  y twitter (@elcomerciocom) son  muy activos con los lectores y la sociedad, dice Ocaña.

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