10 de June de 2011 00:01

La congestión vehicular incide en el estado anímico de las personas

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Todos confluían en el sector de La Y. Llegaban desde las avenidas De la Prensa, 10 de Agosto, Amazonas y Gaspar de Villarroel. A las 07:45 de ayer, el tránsito era medianamente fluido en esta zona del norte de Quito. Los mayores trancones se registraron en el sentido de circulación norte-sur.

Dentro de autos y buses, la gente tenía diversas reacciones. Mientras algunos gritaban por la ventana, para apurar al conductor de adelante, había quienes aprovechaban el tiempo de congestión para leer, maquillarse o limarse las uñas, chatear, dentro de un taxi o en el puesto del copiloto.

Cuando los carros se detenían por mucho tiempo, los impacientes conductores que venían detrás pitaban con insistencia. También activaban la bocina cuando algún peatón intentaba cruzar o cuando un bus se pasó el semáforo en amarillo y bloqueó la salida hacia la Gaspar de Villarroel.

En este intercambiador hay tramos donde los autos circulan en vías de entre uno y cuatro carriles. A Renata Moreno le molesta mucho el irrespeto que, según ella, hay hacia los peatones.

“Una sale de buen ánimo de la casa, pero le toca pasar cosas que le cambian el genio. Por aquí, por ejemplo, no hay cómo cruzar. Los dueños de los carros no ponen direccionales y a nosotros nos toca estar adivinando para dónde van. Encima creen que los pasos cebra están de adorno”, dijo enojada.

La queja de Moreno tiene sustento. Ayer se veían con frecuencia autos que se cruzaban de un carril a otro, sin previo aviso. Eso afectaba a los autos que venían detrás y a los transeúntes que buscaban un momento para cruzar.

A las 08:10, la afluencia de ve-hículos aumentó. Los conductores que iban en sentido norte-sur y querían continuar por la av. 10 de Agosto pasaban sobre el chevrón que hay en la calzada y se detenían allí cuando el semáforo estaba en rojo. Ellos lo hacían a pesar de que está prohibido pasar sobre este tipo de señalización vial.

En el sector de El Labrador también se registró un problema similar. La gran cantidad de vehículos que a diario van hacia zonas más céntricas de la ciudad se quedaban detenidos por minutos, sobre el intercambiador.

Robinson Cumbal usa esta vía todos los días. Va desde Carcelén hasta la Amazonas y Pereira. Mientras esperaba poder continuar con su camino, contaba que los trancones del tránsito le producen estrés. Cuando está por una vía congestionada como la 10 de Agosto, siente frustración.

Aunque sale con anticipación para evitar retrasarse a sus labores, hay días en que los problemas con el tránsito se lo impiden. El calor que siente dentro del vehículo es otro factor que lo afecta mientras conduce. “Es imposible llegar fresco al trabajo, si se pasa una o dos horas en el carro”, dijo.

Por estas congestionadas vías pasan compañías de transporte urbano como Transporsel, Monserrat, San Carlos Alborada, Trans Zeta, Reino de Quito, Catar, San Juan, Llano Grande, Águila Dorada, entre otras. A las 08:40, la mayoría de unidades pasan llenas. Lo mismo ocurre con el trolebús. Hay pasajeros que intentan sin éxito abrir las ventanas.

En la intersección de las avenidas De los Shyris, 6 de Diciembre y Diego de Almagro hay otro punto de congestión. Allí, María Aldás esperaba la apertura del túnel Guayasamín. Es enfermera y trabajó de 19:00 a 08:00. Ella estaba molesta, porque no podía ir a Cumbayá, donde vive. “Acabo de velar y lo único que quiero es ir a descansar. Estoy esperando que abran el túnel y ya son las 09:15”.

Punto de vista

Pilar Guzmán / Psicóloga

'El ruido y la espera afectan'

Cuando hay congestión, la gente pita y eso causa tensión. El ruido altera el sistema nervioso y provoca respuestas agresivas.

Si te demoras dos horas de la casa al trabajo, lo único que haces es esperar. Eso aumenta la ansiedad. Condiciones ambientales como el ruido, la cantidad de gente en un bus o el calor dan mal genio.

La ansiedad, cuando es continua, puede hacer que duermas menos. El nervio óptico se irrita, tiendes a ponerte agresivo, a tener respuestas impulsivas.

Frente a estas situaciones, se puede cerrar la ventana, para aislar el ruido, escuchar audiolibros, leer u otras cosas para aprovechar el tiempo de espera. Hay que organizar el tiempo, porque si sabes que llegas tarde, no vas a poder disfrutar actividades en la ruta.

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