3 de March de 2010 00:00

La congestión puede causar estrés en los conductores

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Redacción Quito

Para Darwin Rodríguez conducir en las calles de la capital se ha convertido en una prueba diaria a su paciencia.

Él tiene 25 años y es taxista ejecutivo. Ayer realizó un recorrido desde las avenidas Amazonas y Naciones Unidas, en el norte, hasta San Bartolo, en el sur.

El chofer profesional inició su recorrido a las 12:45. La primera prueba fue atravesar la Amazonas y República. En ese lugar, la fila de autos impedía que Rodríguez fuera a más de 15km/h.

Rodríguez condujo sobre la Amazonas y Eloy Alfaro a la mínima velocidad. El conductor aseguró que todos los días debe despertarse con la mejor predisposición para no perder la cordura con la congestión.

Una vez que llegó a la intersección en la Orellana debió realizar una maniobra rápida para esquivar un automóvil gris que lo rebasó por su derecha. A unas pocas cuadras, en la Amazonas y La Niña, el chofer, con la mirada firme y con el ceño fruncido, tuvo que frenar de un momento a otro para ceder el paso a dos peatones que cruzaron fuera del lugar permitido.

Con una breve sonrisa, Rodríguez hizo señas para que las dos jóvenes cruzaran frente a su Chevrolet verde. Hasta ese momento, el vehículo no circulaba a más de 15km/h.

En la intersección de la Colón, la luz roja del semáforo nuevamente lo detuvo a las 12:45. “Uno debe salir con ganas de trabajar, si no puede volverse loco con tanto estrés”.

La psicóloga Dalila Heredia señaló que los conductores están sometidos a altas cargas de estrés porque tienen un objetivo de llegar a un lugar en un tiempo determinado. El momento en que se encuentran con obstáculos que alargan cada vez más su viaje -dice la experta- se genera un proceso de frustración y de ira que se expresan en insultos o en agresiones hacia los otros.

Aunque Rodríguez no insultó a nadie ni tampoco mostró claras muestras de enfado, admitió que tener que cruzar la ciudad en horas pico le genera dolores de cabeza. Por eso, dijo que algunas veces llega con mal genio a su hogar. “Para este oficio uno debe tener mucha, mucha paciencia para soportar tantas cosas”.

María Eugenia Sánchez, directora del Centro Psicológico Salesiano, explicó que en las calles existen relaciones de poder que se demuestran a través del abuso del uso del pito y del irrespeto a las señales de tránsito. “El estrés por la congestión puede convertirse en un mal social”.

La experta dijo que el riesgo es que toda la carga de frustración e ira se reproduzca en los ámbitos laborales e incluso familiares.

A las 13:00, el taxista ejecutivo se encontró con otra columna de autos en la av. Patria. La congestión se agravó en el sector del Hospital Militar, antes de ingresar a la av. Velasco Ibarra.

En ese sector, pese a la congestión, no hubo presencia policial. El chofer tuvo que cambiar de carril en dos ocasiones para avanzar más rápido. Pero el esfuerzo fue inútil porque cuando intentó ir por el carril derecho se encontró con dos autos estacionados en la vereda. Hasta que los conductores se estacionaran se formó una fila de autos. Rodríguez llegó a su destino a las 13:37, luego de atravesar otros puntos de congestión en la av. Napo. Allí iba a 25 km/h.

En este lugar también lidió con choferes de bus que lo rebasaron por la derecha. El sonido estridente de pitos, semáforos intermitentes no lo aturdían. Rodríguez finalizó su recorrido a las 13:37, en San Bartolo.

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