5 de June de 2012 00:05

El colegio Simón Bolívar se muda a su nueva casa

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Desde hoy, las 2 900 estudiantes del Colegio Simón Bolívar reciben clases en las renovadas instalaciones de la ex Escuela Municipal Eugenio Espejo, ubicada en la intersección de las calles Río de Janeiro y Manuel Larrea, en el sector de La Alameda.

El portón de la calle Río de Janeiro se abrió a las 09:00. A esa hora, las alumnas de bachillerato empezaron a llegar para participar de la inauguración de las renovadas instalaciones.

Vanessa Aguas y Lorena Marín, estudiantes de sexto curso recorrieron tres de los cinco patios de su nuevo colegio. Ellas dieron un paseo antes de formarse en el patio principal. Lo que más les llamó la atención fue las instalaciones de los baños y de los pasillos. “Todo está muy bonito, los baños tienen secadores eléctricos para las manos y los pasillos son amplios. Lo único que falta son espejos”, comentó, entre risas, Marín.

El Colegio Simón Bolívar tiene 72 años de historia. Desde su creación, mediante Acuerdo Ministerial 5719, la institución ocupó el predio de las calles Benalcázar y Olmedo, en el Centro Histórico. Con el paso de los años, las instalaciones se fueron adecuando para recibir a más alumnas.

“Las aulas eran pequeñas, al igual que los patios”, recuerda Gladys Chafla, ex alumna y madre de Karen Zurita, alumna de primer año de bachillerato.

Frente a esta realidad, el 8 de septiembre de 2010 se firmó un Convenio de Cooperación Interinstitucional suscrito entre el Ministerio de Educación, el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito y el Instituto Metropolitano de Patrimonio. Ahí se estableció el proyecto de intervención en infraestructura y equipamiento de manera compartida para la Escuela Fiscal Ciudad de Cuenca, Colegio Simón Bolívar y Colegio Nocturno Rumiñahui.

Ayer, Augusto Barrera, alcalde de la ciudad, entregó la llave simbólica de las instalaciones a Jennifer Hurtado, vicepresidenta del Consejo Estudiantil.

Barrera informó que en el antiguo predio se realiza un estudio de usos potenciales. Aseguró que la estructura patrimonial está muy descuidada. “Se lo puede adecuar e instalar ahí entidades culturales o administrativas. Aún no está decidido”, aseguró.

Después de recibir la llave, Hurtado dijo tener sentimientos encontrados. “Este es mi último año en el colegio. No voy a poder disfrutar de las nuevas aulas, pero estoy contenta porque mis compañeras de los cursos menores lo harán”, comentó.

Mientras se desarrollaba el acto formal, Mariana Calvopiña y Viviana Ruiz recorrían las instalaciones. Ellas visitaron la piscina y comentaban que para el próximo año deberán adquirir un traje de baño. “Ojalá escojan un modelo bonito y actual. Me gustaría que sea azul con blanco como el uniforme”, dijo Ruiz.

La rehabilitación consistió en la impermeabilización de cubiertas, patios y terrazas. También se remodeló el teatro, se nivelaron los pisos y se retiraron construcciones añadidas. Además, se construyeron baterías sanitarias para hombres y mujeres.

El proyecto tuvo como prioridad mantener el diseño original en pisos, puertas y ventanas de madera. La intervención finalizó con la instalación de nuevos sistemas eléctricos y contraincendios.

Mario Carrillo, rector de la institución, comentó que el colegio es uno de los planteles emblemáticos de la ciudad, por lo que debería ser considerado como patrimonio intangible de Quito.

Después de su intervención, el grupo de bastoneras presentó una coreografía.

A partir de hoy, los 34 buses que solían parquearse a lo largo de la calle Benalcázar no lo harán. Esto beneficiará al tránsito en el Centro Histórico. Durante esta semana, las estudiantes se adaptarán a las nuevas instalaciones.

El proyecto

El costo.  El Municipio invirtió USD 3 millones.  La obra se realizó en un plazo de 270 días.   

Las instalaciones.   27 salas administrativas, 40 aulas de clases, 10 laboratorios de ciencias e informáticas, baterías sanitarias (hombres – mujeres), piscina, teatro (340 personas), cinco  patios y terrazas accesibles.

El área total de la intervención.   9 300 m², de los cuales el bloque antiguo tiene 5  800 m² y el bloque nuevo, 3 500 m².Hay parqueadero para los buses.



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