La Casa de los Alcaldes, reliquia del siglo XVI

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Byron Rodríguez V. /Editor

Basta traspasar el portón de gruesa madera y el zaguán de piedra para llegar a una esfera de flores y de luz.

La pileta se ve en un patio central, bañado por helechos que juegan con el agua y con las paredes circundantes, pintadas de amarillo oro, terracota, rojo como los claveles de las macetas del patio. Y las que se hallan en los cuatro balcones, miradores privilegiados hacia la Plaza Grande y su entorno: el Palacio Nacional, la Catedral y la alta torre de El Sagrario.

Es la Casa de los Alcaldes de Quito, en el Palacio Arzobispal Oe 4-66, de 400 m². Construida en el siglo XVI es una de las más antiguas de la urbe.

Según Roque Sevilla, exalcalde, es el único espacio para vivienda en el ámbito de la Plaza Grande. "Es una casona bella, típica del Centro Histórico, con pileta, columnas, amplios salones y dormitorios; las dos claraboyas atrapan la luz".

En su período, 1998-2000, no vivió allí, pero la utilizó para actos protocolarios de importantes personalidades que visitaban Quito, como el entonces canciller de Chile, José Miguel Insulza, hoy secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Pilar Pérez de Sevilla, esposa del ex-Alcalde, pidió al artista chileno Manuel Arraya, que pintase los frescos de los tumbados de la amplia sala de la segunda planta.

Las obras representan frutas y flores de nuestra geografía: papayas, piñas, naranjas, plátanos, rosas, orquídeas y claveles.

Sevilla evoca un detalle singular: las paredes estaban decoradas con cuadros religiosos antiguos. Había uno de Troya, de principios del siglo XX, que llamaba la atención de los visitantes: Moisés abría las aguas del mar para que pasara su pueblo durante la huida de Egipto.

Los perseguidores tenían los rostros de los enemigos del conservadurismo, como el general Eloy Alfaro. El cielorraso es de color y luz.

Los únicos alcaldes que habitaron la casa fueron Jamil Mahuad, durante todo su período (1992-1996), y el general Paco Moncayo, en su fase inicial (2000-2004).

Moncayo recuerda que decidió vivir allí, como un símbolo de compromiso: "Cuando asumí, el Casco Colonial estaba en soletas, lleno de ventas ambulantes, designé al general Carlos Cobos para que negociara con los vendedores su paso a un mercado de El Tejar; lo hizo después de dos años, con paciencia y diálogo, nunca intervino la Fuerza Pública".

Según Moncayo, el Centro quedó despejado, en especial las calles aledañas a San Francisco: "Daba gusto apreciar en la noche el Quito antiguo iluminado, era una postal mágica, hoy veo que han retornado muchos vendedores, hay que cuidar esa joya".

Una ocasión el exAlcalde exigió a todos los vendedores de la calle Espejo, vecina del Palacio Nacional, que despejaran la estrecha vía para asistir a un Tedeum.

Moncayo, quien asistió a la posesión de Mauricio Rodas, el pasado miércoles 14 de mayo, anhela que el nuevo Burgomaestre lleve a cabo una buena gestión, "pero también depende de los ciudadanos mantener limpia y conservar la ciudad Patrimonio de la Humanidad".

Él recuerda que concluía sus labores a las 21:00 o 22:00 e iba a pie a la casa. No olvida el patio de piedra; la cafetería, para meditar y leer; los hermosos zaguanes llenos de misterio y de silencio.

Augusto Barrera, quien recién finalizó su gestión, usó la casa únicamente como oficina alterna y de protocolo.

¿Vivirá allí Mauricio Rodas? María Fernanda Pacheco, esposa del Alcalde, dijo en marzo pasado -durante la primera reunión que tuvo, junto a la esposa del alcalde Barrera, en el Patronato San José- que la familia no ha tomado una decisión. Analiza pasar el día en la casa añeja.

Eduardo Cañas Fernández, el administrador del hermoso lugar, explica que en 1990 el Fonsal reconstruyó la casa. Para 1992 estaba lista y dispuesta para recibir al primer inquilino de la casona: el exalcalde Jamil Mahuad Witt.

En el siglo XVI se edificó En la fachada se fijó una placa de cerámica que menciona al primer dueño: Juan Díaz Hidalgo, uno de los fundadores de la villa de San Francisco de Quito, en 1534. Díaz sucedió a Sebastián de Benalcázar como teniente gobernador.

Hubo sucesivas compras de la casona. Fue la residencia del presidente García Moreno entre 1869 y 1874. La estructura corresponde a la de una casa colonial de dos patios con crujías de dos pisos. En 1989 la compró el Municipio. En 1990 emplearon materiales modernos: el reemplazo de teja -en el patio principal- por una pérgola de madera cubierta de vidrio; conservó la mayor parte de la estructura de madera y las columnas de piedra originales.

Cañas dice que en la planta baja hay una sala amplia, salón principal con una mesa para 20 personas; patio con pileta de piedra; patio posterior y dos baños sociales.

En la última semana, un equipo de trabajadores, dirigido por Cañas, aseaba los pisos, cambiaba el mobiliario, limpiaba los patios. La dejó a punto para recibir al nuevo alcalde.

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