31 de October de 2012 00:02

Un austriaco que sabe potabilizar el agua de un río

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Richard Resl aprovechó su ingenio y sus conocimientos para utilizar de manera adecuada un riachuelo que pasa cerca de su casa, en Chiviquí Alto (Tumbaco). En este barrio, habitado por cinco familias no hay agua potable, electricidad ni alcantarillado.

El austriaco, de 48 años, diseñó un modelo casero para purificar el agua que sale de las montañas del Ilaló. Llegó al país hace 19 años, invitado por médicos nacionales. Ellos necesitaban la distribución geográfica de enfermedades tropicales como la malaria, para ubicar los puntos de contagio, tratarlas y erradicarlas. Vino a levantar esa información y se quedó. Vive con su esposa y dos hijas.

Preocupado por solucionar la falta de servicios básicos en su barrio, acudió a los libros de un científico también austriaco, Victor Schauberger. En sus textos describe la forma cómo se puede transformar el agua de río, en agua potable. Siguiendo las indicaciones construyó un canal a cielo abierto, de 20 centímetros de ancho, en forma de zigzag, desde la vertiente natural hasta su domicilio. Esto, según él, para que el agua conservara una correcta estructura molecular.

“El líquido debe oxigenarse y esto solo lo hace a través del movimiento y del choque entre sí. Después tiene que pasar por filtros físicos y filtros biológicos.

La primera reja del canal impide el paso de materiales orgánicos como hojas secas y ramas pequeñas. Luego, el agua pasa a un circuito de seis piscinas de diferentes tamaños, que tienen entre 2 metros y 30 centímetros de diámetro. Allí, con la ayuda de la gravedad, los sedimentos se quedan en el interior de las piscinas y el agua se libera de impurezas: piedras y arena. Luego va a un sistema de tubería, en forma de flauta, donde se ciernen las impurezas diminutas.

Para el austriaco, la verdadera potabilización de agua empieza en las dos últimas piscinas, donde están instaladas plantas de totora. En la primera, las raíces absorben el dióxido de carbono y minerales que se encuentran inmersos en el agua. En un depósito contiguo, otro grupo de raíces de la misma planta absorben las impurezas restantes.

La última fase es filtrar el agua en un estanque con arena de cuarzo, para que después pase sobre una plancha de mármol. Esta roca tiene la propiedad de absorber el hierro en exceso que contiene. Resl afirma que es bueno mantenerla a una temperatura hasta los 12 grados centígrados, para evitar la proliferación de bacterias. “El agua se lo almacena en un tanque, forrado con láminas de cobre”.

Desde allí, Resl distribuye el líquido a sus vecinos, sin costo. “No tiene mal sabor y para asegurarnos de que sea consumible, llevamos muestras al laboratorio, dos veces al año”.

El agua utilizada, le sirve para regar su huerto. “La idea es no desperdiciar el recurso”.

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