22 de January de 2010 00:00

Quito aún vive su tradición tejedora

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En Ecuador se tejen desde ponchos hasta sombreros. La lana, el telar, la paja toquilla son algunos de los elementos que los habitantes de pueblos y ciudades  todavía mantienen. Un ejemplo de esta actividad, que pasa de generación en generación, son los tejidos   que se confeccionan en Quito.



Tenga en cuenta

Variedad. Con esta clase de tejidos se pueden hacer también manteles, filos para toallas, bolsos, medias, ponchos, prendedores, chalecos, entre otras prendas.
 
Costos.  Los precios de las lanas dependen de su procedencia y del estilo. Puede  costar  90 centavos hasta los 8 dólares.
 
Cuidados.   Si va a lavar en la máquina una prenda tejida, es recomendable meterla en una bolsa  para que no se dañe. También debe cuidar la cantidad de detergente, ya que puede decolarla.
 
Secretos.  Un buen tejido asegura que su prenda no sufra cambios posteriores. No depende de la lana sino de quien teje.Locales llenos de lana de todos los tipos, tamaños, colores y extensiones dan un aspecto característico a algunas calles del Centro Histórico de la capital ecuatoriana.

Bufandas, chales, sacos y uno que otro detalle más están ubicados de tal manera que evidencian el pasar del tiempo, los cambios, las tendencias. La inspiración se apodera de aquellas mujeres e incluso hombres que descubren que sus manos pueden ‘hacer magia’ y que pueden heredarla a través de sus explicaciones.

Margarita Delgado, propietaria de Lanas y Tejidos Sofy, no logra recordar con exactitud cuándo surgió su amor por el tejido, pero lo puede resumir en una sola frase: “toda la vida”.  Su hija, Gina Castelo, que es quien se encarga de que cada modelo no se parezca al anterior, expresa que entre los más valiosos recuerdos de su infancia, están las horas que dedicaba su madre a enseñarles a tejer a ella y a sus hermanos.

Ella también siente  pasión por las agujetas y las demás herramientas que hacen posible este arte. Su dedicación ha logrado sembrar en su  hijo  el cariño por esta tradición familiar. Lucas, con tan sólo siete años, es capaz de tejer una bufanda con sus pequeños y delicados dedos.

En este local, ubicado al lado del Teatro Bolívar -Espejo  y   Guayaquil-,  quienes gustan de los tejidos también puede aprender cómo hacer trabajos originales por la compra de 10 dólares en productos.

Además, los aficionados al tejido  puede encontrar lanas nacionales, colombianas, argentinas y chinas.

Pero este no es el único sitio donde puede acudir para desarrollar esta destreza que le permitirá entretenerse y sacar a flote toda su creatividad, como asegura Elena Cajiao, quien con su hermana Rosa son propietarias del almacén Lanas y motitas, donde se comercializan los materiales para tejer y además se dictan cursos más especializados.

Elena recuerda que sus primeros pasos por este creativo oficio se dieron cuando estaba en el colegio. Actualmente son muy pocas las instituciones educativas que incluyen, dentro de sus programas de estudio, la enseñanza de este tipo de labor artesanal. Para Elena lo que falta es innovar. Entre las múltiples ventajas que encuentra en esta ocupación está el entretenimiento, el desarrollo de la imaginación y hasta de la autoestima.

“Para muchos de nosotros, los trajes tejidos encierran valores sentimentales, representan momentos específicos de nuestra vida. A veces los niños crecen con una chambrita que guardan porque saben que su abuelita la elaboró. En otros casos, hay parejas que quieren renovar algún saco que se regalaron cuando eran enamorados, hace 30 años”.

Ante la creciente competencia de la ropa confeccionada en serie y a bajos costos, sostiene que la virtud de los trabajos hechos a mano es que cada persona puede elegir el modelo que desea hacer.

Las agujas

Existen de varios materiales (madera, acero, aluminio, plástico), se eligen  de acuerdo al tipo de hilado  que se va a tejer. Se clasifican por número según su grosor.  Las más finas, que por lo general son para tejidos livianos -lanas de pocas hebras- y van desde el 1 hasta el 3. Las agujas del  4 en adelante son para prendas más abrigadas.  Deben elegirse de acuerdo al grosor del hilado y el tipo de punto con el que se va a tejer. También es importante la tensión con la cual se teje, si se teje flojo se pueden utilizar agujas  finas que si se teje apretado. Muchas veces en las etiquetas de lanas está indicado el número de las agujas aconsejadas.

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