6 de enero de 2015 20:14

La vía Monjas-El Arbolito tiene asentimiento municipal

La construcción de un puente y de un viaducto se presenta como una solución para mejorar la conexión terrestre entre Los Chillos y Quito. Foto: Cortesía/ Juan Esteban Morillo.

La construcción de un puente y de un viaducto se presenta como una solución para mejorar la conexión terrestre entre Los Chillos y Quito. Foto: Cortesía/ Juan Esteban Morillo.

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Valeria Heredia T.

La construcción de un puente y de un viaducto se presenta como una solución para mejorar la conexión terrestre entre Los Chillos y Quito. Esta obra, que será ejecutada por la Prefectura de Pichincha, en jurisdicción del Distrito Metropolitano, tiene el respaldo del Municipio.

Para esto se firmó un convenio entre el Gobierno de Pichincha y el Municipio, en el que se faculta al primero para que construya este proyecto. A este proyecto se lo denomina Viaducto Autopista General Rumiñahui-El Arbolito. El trazado tendrá 2,2 kilómetros de longitud. Empezará en el sector de Palugo, a pocos metros del barrio Las Orquídeas.

Desde este punto se levantará un puente que cruzará el río Machángara. El paso tendrá 440 metros de longitud y será de cuatro carriles, dos por sentido. El trazado continuará con una vía paralela a la av. Velasco Ibarra, en la parte baja, que medirá 700 metros. Esta permitirá que los conductores sigan hacia el norte. Aquí se propone construir dos túneles que crucen una parte del cerro Itchimbía hasta El Arbolito. Tendrán un kilómetro de longitud.

El valor total de la obra alcanza los USD 140 000 000. Al momento, este proyecto superó los estudios de prefactibilidad. Los costos ascendieron los USD 375 000. Gustavo Baroja, prefecto, detalló que la factibilidad se concretará este año. Mientras que la construcción arrancará el 2016. Buena parte del financiamiento provendrá de la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Según la Prefectura, el proyecto incluirá obras complementarias: un distribuidor de tránsito y estacionamientos subterráneos. Los primeros se construirán en El Arbolito. Mientras que los sitios para aparcar, en El Ejido. Estos últimos servirán para que los conductores dejen sus vehículos y tomen una unidad de transporte público hacia el hipercentro.

Sin embargo, no todo está definido en la construcción del viaducto y de los túneles. La entidad provincial y el Municipio todavía analizan este proyecto.

La primera autoridad de Pichincha aseguró que, por ejemplo, en el tramo final se debería construir un túnel que salga hacia la av. Patria. Con la finalidad de evitar trancones al final de la vía. “Nada está dicho aún, ya que hay varias opciones”.

En esto coincidió Daniela Chacón, vicealcaldesa. Según ella, es necesario realizar un análisis técnico del proyecto, para que se ajuste al modelo de movilidad sostenible que se plantea desde el Cabildo.

“Hay que determinar si es viable. Si bien es cierto se aliviará el tráfico en El Trébol. Sin embargo, no se debería afectar otras zonas del hipercentro”.

En la Prefectura señalaron que los problemas económicos que puedan generarse por la baja del petróleo u otro factor no afectará al proyecto. La razón: el Gobierno de Pichincha es un ente descentralizado y autónomo, por lo que puede gestionar créditos directos para este y otros proyectos.

La congestión
Actualmente, por la autopista General Rumiñahui circulan 70 000 automotores. Hay varios nudos de congestión, que se registran en las horas pico (de 06:00 a 09:30 y de 17:00 a 20:00). Uno de estos es el tramo comprendido entre El Trébol y la entrada a Monjas.

Si bien el contraflujo que se aplica desde el peaje redujo la congestión, en un inicio, este es un problema que se mantiene. En este lapso, las filas de vehículos superan los cinco kilómetros; es decir, desde el puente 2 hasta El Trébol. Incluso, el paso por la calle Ríos se volvió más lento.

Esta realidad afecta, principalmente a los cerca de 248 000 habitantes que viven en la zona.

Jorge Valverde, quien vive en Salcoto (cantón Rumiñahui). cuenta que sale a su trabajo, en el norte, a las 05:30. Si lo hace cinco minutos tarde le atrapa la congestión. Por lo que, dice, es positivo que se apueste por estas facilidades viales.

Esta situación, también, la vive Rosario Méndez, quien vive en Mirasierra. Este mujer entra a su trabajo en la av. Colón, a las 09:00. Debido a la congestión vehicular debe salir de su domicilio a las 07:00. Lo hace en su vehículo particular. “Los moradores del valle necesitamos más vías que nos ayuden a movilizarnos”. Actualmente, solo tenemos una, dijo.

Fabián Iza, analista de tema relacionados con Los Chillos, considera que estos proyectos deben ser pensados integralmente y con una proyección a futuro, mínimo para unos 50 años; es decir, tomando en cuenta el crecimiento que se registra en los últimos años.

En contexto
El crecimiento poblacional, y, por ende, vehicular han complicado el traslado en vehículo entre el valle de Los Chillos y el centro y norte de Quito. Por esto, es necesario que las autoridades seccionales busquen alternativas para aliviar los nudos de congestión.

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