23 de junio del 2016 00:00

César Arias: ‘El teleférico es un buen sistema, pero relativamente caro’

César Arias, consultor de transporte. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Érika Guarachi
Redactora (I)
eguarachi@elcomercio.com

El consultor de transporte César Arias desmenuzó las cualidades y desventajas del sistema de transporte teleférico y el proyecto Quito Cables, que se prevé ejecutar desde julio. El consultor diseñó el aerocable de Guayaquil.

¿Qué tan útil es para una ciudad como Quito un teleférico como medio de transporte masivo?

Los sistemas de cables han tomado importancia, especialmente en América Latina, en las últimas décadas. Inicialmente se usaron para sitios turísticos, pero en Medellín, Colombia, se inició un proyecto exitoso de transporte que alimenta al Metro. Hay otras experiencias en La Paz y en Río de Janeiro. Estos sistemas se justifican cuando hay montañas o cuando hay obstáculos geográficos que requieren de cierta tecnología especial. En el caso de Quito, es un proyecto importante que conectará la Jaime Roldós con la terminal de La Ofelia, bajo el mismo concepto que el de Medellín, es decir, con un sistema alimentador de buses.

¿Cuáles son los beneficios del teleférico?

A pesar de que la velocidad no es mayor de 12 kilómetros por hora, el ir en línea recta implica un menor tiempo de viaje. En casos como los de la Roldós y Pisulí, se vuelve necesario porque hay una sola vía de acceso terrestre y esta se encuentra totalmente congestionada.

En la noche, el sistema de transporte público desaparece, sin embargo, el teleférico puede estar operativo hasta la medianoche. Otra ventaja de los cables es que disminuyen la contaminación ambiental y sonora. El único problema es la contaminación visual, la cual hay que tratarla y diseñar las medidas de mitigación.

¿Cuáles son otras de las desventajas?

Este es un sistema relativamente caro. Para comparar: un sistema de trolebús cuesta de USD 6 a 7 millones por kilómetro, un teleférico cuesta USD 20 millones el kilómetro, es decir, tres veces más.

Además, hay que tomar en cuenta el diseño definitivo por donde pasará el cable y analizar si existe una pérdida de privacidad, cuando los cables pasen cerca de las viviendas particulares. Un caso emblemático de esto fue La Paz.

¿Qué pasó en Bolivia?

Muchas casas han perdido valor, algunas de las viviendas por donde pasan el cable fueron abandonadas, porque es un impacto que cada 20 segundos pase una cabina al lado de la vivienda; es un tema de pérdida de privacidad muy fuerte. Por eso hay que ver qué se puede hacer. Es necesario hacer un estudio muy afinado de por dónde va a pasar el cable, cuáles serán las alternativas y las posibilidades de mitigación.

¿Es adecuada la ruta La Roldós-La Ofelia?


Me parece bien, va a ser un gran servicio, porque se atenderá a sector es muy poblados. Lo que sí hay que hacer es afinar el lápiz en términos de diseño. Por ejemplo, qué va a pasar en la terminal de La Ofelia: si ahí van a llegar con 3 000 pasajeros por hora, qué tan adecuados serán los espa­cios, cómo será el diseño de la recaudación, si habrá una política de subsidio o quién va mantener los equipos. Otro de los temas fundamentales es ver cuál será el impacto sobre las edificaciones.

Este proyecto pasaría por encima de El Condado. ¿Se puede hacer otra ruta sin afectarlo?

Por eso son importantes los estudios, porque un proyecto debe tener alternativas. Si se cambia de ruta, probablemente los costos se incrementen, cada estación de cable cuesta mucho dinero y el cable solo va en línea recta; si se cambia de ruta se incrementará el costo. Por otra parte, hay que tomar en cuenta a los ciudadanos. Hay personas que serán beneficiadas pero también hay que ver cuáles son los impactos que van a sufrir las personas por cuyas casas pasará el cable.

¿Hay alternativas?

Siempre hay alternativas, pero ahora hay una definición política de la Municipalidad de construir los cables. Este sistema se adapta a los sistemas montañosos, va a ayudar a la Pisulí y a la Roldós, aunque es un poco caro (USD 44 millones, ndlr). En estos casos, la alternativa podría ser ampliar la vía pero esta tiene unas pendientes muy fuertes e implicaría expropiaciones. A mí me parece que el proyecto es bueno, lo que sí hay que estudiar es cómo disminuir o eliminar los impactos, en especial en áreas residenciales, porque cuando se trata de áreas comerciales el impacto es menor.

¿Hay algún riesgo?

No hay historial de riesgos por accidentes. El único riesgo sería el modelo de gestión y que los teleféricos no sean sostenibles en el tiempo. Lo que importa es asegurar un modelo de gestión que ofrezca un buen nivel de servicio por un largo tiempo. Estos sistemas necesitan de mucho mantenimiento.

César Arias es ingeniero civil graduado en la Universidad de Maine, en Estados Unidos, y suma 40 años de experiencia en temas de movilidad.

Ha colaborado con diversos proyectos de transporte en el mundo. Los últimos fueron en San José, Sucre y Guayaquil.

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