18 de junio de 2016 14:47

Músicos y bailarines rindieron tributo al Taita Inti

Músicos y bailarines rindieron tributo al Taita Inti Museo Arqueológico Rumipamba en conmemoración del solsticio de verano. Foto: Paola Gavilanes/ EL COMERCIO

Músicos y bailarines rindieron tributo al Taita Inti Museo Arqueológico Rumipamba en conmemoración del solsticio de verano. Foto: Paola Gavilanes/ EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 1
Paola Gavilanes

El tiempo para agradecer y pedir perdón a la Pachamama llegó este sábado 18 de junio del 2016 con el inicio de la Fiesta del Solsticio de Verano. Desde las 10:00 alrededor de
40 músicos y bailarines se reunieron esta mañana y tarde en el Museo Arqueológico Rumipamba para celebrar el acontecimiento natural conocido también como Sol quieto.

En el Solsticio de Verano el sol parece detener su actividad y quedarse quieto. Llega a su punto más alto con relación al Ecuador. Ese acontecimiento ocurre cada 21 de junio, pero la celebración se adelantó para aprovechar el fin de semana y la asistencia del público. Los primeros invitados llegaron a dicho escenario a las 09:30. Ellos se beneficiaron de la espera para escuchar la historia detrás del Solsticio de Verano.

De acuerdo con el taita Luis Calahorrano los pueblos indígenas se reunían cada año para celebrar a lo grande la llegada de ese suceso natural.

Músicos y bailarines rindieron tributo al Taita Inti Museo Arqueológico Rumipamba en conmemoración del solsticio de verano. Foto: Paola Gavilanes/ EL COMERCIO

Músicos y bailarines rindieron tributo al Taita Inti Museo Arqueológico Rumipamba en conmemoración del solsticio de verano. Foto: Paola Gavilanes/ EL COMERCIO

Acudían a la fiesta luciendo sus mejores trajes y llevando productos para compartirlos entre todos los participantes. A las 12:00 formaban un círculo para participar de la ceremonia y para deshacerse de la energía negativa y cargarse de la positiva. Eso, precisamente, hicieron las personas y bailarines que acudieron al Museo Arqueológico Rumipamba. Ellos dieron las gracias a la Pachamama y al Taita Inti elevando los brazos y la mirada al oriente, por donde aparece el sol. También agradecieron a la lluvia y al viento.

¿Y para qué se realizaba la celebración? Para agradecer por los frutos y cosechas recibidas durante al año. "Por la vida, por la salud, por la familia", según Calahorrano.

Tras la ceremonia y los agradecimientos los organizadores compartieron bananos, mandarinas y naranjas. Después, continuaron las presentaciones de agrupaciones musicales y de colectivos de danza como Sol de los Andes, Revelaciones de mi tierra. Los músicos llegaron al Museo Arqueológico Rumipamba desde Chimborazo y de Azuay.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)