8 de octubre de 2017 00:00

4 200 mujeres viven de la producción de sus huertos

Rosa Ramírez tiene su huerto en el patio trasero de su casa, ubicada en San Miguel de Cocotog (norte de Quito). Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Rosa Ramírez tiene su huerto en el patio trasero de su casa, ubicada en San Miguel de Cocotog (norte de Quito). Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Daniel Romero

Rosa María Ramírez tiene un huerto orgánico en la parte trasera de su casa, en San Miguel de Cocotog, norte de Quito. Su jornada empieza a las 06:00, cuando se ocupa de las tareas del hogar, para después regar las hortalizas que comercializa cada fin de semana.

Ramírez es una de las 4 200 mujeres que sostienen el proyecto de Agricultura Urbana Participativa (Agrupar), a cargo de Conquito. En total, 5 000 personas forman parte de este proyecto; 84% son mujeres.

Este 2017, Agrupar cumplió 15 años y no es lo único que celebran quienes forma parte del proyecto. En abril pasado, la Secretaría de Ambiente participó en la convocatoria del Secretariado de Naciones Unidas para el Cambio Climático.

Para esto aplicó a los premios Momentum for Change-Lighthouse Activities, con el Proyecto Agrupar. Estos premios son una iniciativa global de las Naciones Unidas, que reconoce y exhibe acciones climáticas innovadoras, exitosas y replicables, que se ejecutan por parte de personas, organizaciones y ciudades.

Para mujeres como Ramírez, su huerto orgánico le permitió generar un ingreso para su hogar. “Mensualmente, con la venta de los productos, sí hago unos USD 300”, dijo. Y no solo eso. También se convirtió en un negocio en el que participa toda su familia.

Según Alfonso Abdo, director de Conquito, esta iniciativa nació para promover la seguridad alimentaria de los barrios urbano-marginales de Quito.

“Fue una alternativa para que personas de escasos recursos produzcan y consuman alimentos sanos para enfrentar problemas de desnutrición severa”, señaló. Este primer momento de producción para el consumo de los propietarios de los huertos duró seis años.

Después, el excedente de la producción lo comercializaban con sus vecinos. Así nació la idea de realizar la primera bioferia, en el 2007. Actualmente hay 15 puntos de venta en la ciudad.

Diego Enríquez, de la Secretaría de Ambiente de Quito, señaló que las prácticas de agricultura sostenible que involucran a Agrupar es lo que se consideró para la nominación del proyecto a los premios Momentum, de la Unesco.

“Son 19 categorías de Momentum. Es un reconocimiento que resalta el trabajo que se realiza con mujeres en la parte urbana y rural. También resalta el compromiso de las comunas en la producción sostenible”, comentó.

En los 15 años del proyecto, Conquito ayudó a 3 500 huertos orgánicos en la urbe. Según Pablo Garófalo, técnico del proyecto, este momento se acompaña el funcionamiento de unos 1 500 huertos orgánicos en la ciudad.

Según Abdo, hay dos requisitos para formar parte del Agrupar. El primero es contar con un terreno para el huerto (no importa la extensión) y el segundo es tener al menos cuatro personas para recibir las capacitaciones y mantener el huerto orgánico.

Una vez que forman parte del proyecto, un ingeniero agrónomo dicta las capacitaciones sobre producción de hortalizas y crianza de animales. También, técnicos agroindustriales imparten asesoría sobre el procesamiento y transformación de alimentos.

Finalmente participa un técnico, que es el encargado de crear los circuitos para comercializar los productos en las ferias de toda la ciudad.

Para Elvia Sangucho, otra mujer a cargo de un huerto en Guápulo, la ventaja de Agrupar es que hay puntos en los que ya la gente busca consumir lo orgánico.

La Cruz del Papa y el sector de Quito Tenis, en el norte, son dos de los sitios en donde Sangucho vende sus hortalizas y vegetales los fines de semana. “Aunque a veces nos dicen que son muy caras, la gente debe tomar en cuenta que utilizamos procesos orgánicos”.

Los vegetales, hortalizas y frutas que se comercializan en las bioferias tienen una certificación de orgánico.

Garófalo mencionó que para este sello, el Municipio de Quito contrata a una certificadora avalada en el país.

Tomates, pimientos, lechugas y albahaca, entre otros, son lo que más se vende en estos espacios. Garófalo dijo que en los terrenos no solo se producen las hortalizas.

El programa también se enfoca en la crianza y comercialización de animales. Rosa Ramírez también cría gallinas y uno de los productos que más vende son los huevos.

Tanto Ramírez como Sangucho encontraron la manera de juntar las tareas en su casa con un ingreso económico.

Esta es la característica principal por la que el mayor porcentaje de personas a cargo de los huertos que están en el programa son mujeres.

Según Abdo, lo único necesario para entrar a Agrupar es enviar una solicitud dirigida a Conquito y cumplir los requisitos preestablecidos.

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