22 de febrero de 2016 21:58

Una casa fue en un 70% afectada por las lluvias

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Sara Ortiz

"No es habitable", les repitieron los bomberos a Ana del Carmen Poma y a su esposo Miguel Cabrera. Ellos miraron con resignación cómo los uniformados colocaban la cinta que advertía el peligro en la entrada de su vivienda ubicada en el pasaje 5 del barrio de Carcelén Bajo, en el norte de Quito.

La noche de este lunes, 22 de febrero del 2016, esta familia se vio obligada a abandonar su casa debido a una afectación en el 70% de la estructura.

Un muro de unos ocho metros de alto
y 12 metros de largo, que colinda con la casa, estuvo apunto de colapsar sobre la humilde vivienda de bloque visto y sin columnas. "Se escuchó como un golpe fuerte sobre el techo. Parecía que la casa se rompía con nosotras adentro", dijo Ana, visiblemente nerviosa y triste, porque lo único que pudo salvar fue algo de ropa.

Ella se encontraba con sus tres hijas de 16, 10 y 7 años cuando vio que las paredes de su casa se rompían. Esto sucedió a las 18:00, cuando una fuerte lluvia caía sobre este sector.

La mujer y las menores abandonaron la casa y se quedaron varios minutos en medio del aguacero,con los pies envueltos en el lodo del patio de tierra. Sus llantos alertaron a otros vecinos quienes salieron de su casa para ayudarles.

Los vecinos les prestaron toallas y frazadas para que las niñas se secaran y otro morador les permitió pasar esa noche en su vivienda, ubicada a pocos metros de la maltrecha casa de la familia Cabrera-Poma.

También una vecina salió de su casa con una jarra de agua de anís caliente. En medio del llanto, los moradores buscaron palabras de consuelo para la familia. En total son seis miembros quienes perdieron sus bienes y su hogar. Un equipo de la estación de Bomberos de Carcelén atendió esta emergencia.

Ángel Gutiérrez, bombero, detalló que si llovía más fuerte el muro habría colapsado, pero que ahora la estructura está muy "sentida" y hay peligro de que en cualquier momento se desplome.

Por ese motivo, Fausto Flores, del COE Metropolitano, indicó que el 23 de febrero,  a las 07:00, regresarán los bomberos para hacer una inspección y a las 08:30 un equipo de ingenieros revisará la estructura para definir si la vivienda debe ser derribada o tiene posibilidad de salvarse.

Por lo pronto, los equipos de emergencia recogieron algunas pertenencias, documentos personales de la familia y las ollas con verde, que Ana preparaba para la merienda.

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