9 de mayo de 2015 20:49

El Teleférico de Quito quiere resurgir, tras 10 años de su inauguración

Los fines de semana y feriados hay cerca de 35 personas en fila para ir en las cabinas. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Los fines de semana y feriados hay cerca de 35 personas en fila para ir en las cabinas. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Diego Puente

El complejo turístico ubicado en el volcán Pichincha cumplirá, el próximo 24 de mayo, 10 años de inaugurado. La primera década estuvo marcada por dificultades económicas y conflictos legales que afectaron el desarrollo de este proyecto, concesionado por el Municipio a inversionistas privados.

El Fideicomiso Proyecto Turístico Cruz Loma está encargado de la administración de la línea de transporte, es decir, de las cabinas en donde viajan los turistas y de las estaciones al inicio y al final del recorrido.

Los actuales administradores están al frente del Fideicomiso desde hace 5 años y aseguran que hay importantes signos de recuperación. Por ejemplo, en el 2010 se vendieron 275 689 tiquetes y se recaudaron USD 1 559 344, mientras que en el año 2014 hubo 354 590 turistas y se recolectaron USD 2 024 237.

Los fines de semana, la fila para comprar un boleto sobrepasa las 35 personas. El valor para los ecuatorianos es de USD 4 y para los extranjeros es de 8. Hay un valor adicional por trasladar bicicletas.

La actual administración contó que a principios de su gerencia se encontró con juicios de coactiva del IESS, del Servicio de Rentas Internas (SRI), de la Empresa Eléctrica. Además, la deuda con la Empresa de Agua Potable ascendía a USD 86 000.

El SRI estuvo a punto de embargar los equipos que no fueron nacionalizados para la operación de las cabinas. Estaban rotas las relaciones con la francesa Poma, fabricante del equipo y del sistema que hace mover al teleférico. “Ahora tenemos las certificaciones para operar”, dijo la Gerente, quien pidió que su nombre no se publique.

Entre los nuevos proyectos está adecuar un centro de alta montaña y un sitio para alquilar bicicletas para la práctica de down hill.

Desde su creación, el fideicomiso concesionó la actividad comercial a Pro Status que, a su vez, subconcesionó locales comerciales a inversionistas privados. A los dos años de funcionamiento, la mayoría de negocios quebró y, al menos, nueve dueños pusieron demandas.

Las instalaciones del Teleferico de Quito funcionan parcialmente, tras 10 años de su inauguración. Foto:  Diego Pallero/El Comercio

Uno de los denunciantes, Ramiro Valarezo, sostuvo que, tras la debacle de su negocio, perdió cerca de USD 120 000.

Según Galo Hidalgo, representante de Pro Status, esos juicios se subsanaron y no existen litigios. Es más, aseguró que se pueden alquilar espacios para venta de artesanías y para servicios de comida. El arriendo es de USD 1 500 mensuales.

Este año, 22 locales están desocupados. En la explaza de artesanías la hierba tiene cerca de 50 centímetros de alto.

Hidalgo comentó que, hasta el momento, el proyecto no es rentable. No obstante, manifestó que han buscado la forma de adaptarse para mejorar los ingresos económicos. Por ejemplo, ya no existe un centro comercial y ese espacio, de 8 000 metros cuadrados de construcción, se alquila a empresas públicas y privadas.

El segundo espacio más grande en el complejo turístico, la Estación de Cristal, de 2 600 metros cuadrados, sirve para conciertos y otras actividades que les han generado recursos.

Según Hidalgo, el soporte del proyecto ha sido el parque de diversiones Vulqano Park. “Recibe más de un millón de personas al año”. Durante los fines de semana y feriados existen filas de hasta 30 personas en boleterías. Esto no sucede en temporada de clases. Este parque, además, apoya a fundaciones para que niños de escasos recursos se diviertan en las atracciones de manera gratuita.

A finales del 2015, se renovarán tres juegos mecánicos: carrusel, barco pirata y Rocking Tug. Además, se ampliará la pista de los carros chocones y se techará el área infantil.

Para Luis Ludeña, profesor de Turismo de la Universidad Tecnológica Equinoccial, hay problemas que debieron resolverse tras 10 años de operación.

Por ejemplo, no hay acuerdos entre los concesionarios y el fideicomiso para hacer paquetes en los que se incluyan juegos del Vulqano, paseo en el teleférico y otras actividades en la cima de Cruz Loma.

El Municipio no aportará con dinero al proyecto, pero “pondrá la casa en orden” para finalizar el proceso de liquidación de la Fundación Teleféricos. Tendrá mayor presencia para controlar la concesión, según indicó Juan Carlos Holguín, secretario de Desarrollo Productivo. En el 2030, se terminará la concesión, que puede ser renovada o volver a manos de la ciudad.

Turismo 

El número de usuarios de las cabinas subió; aún hay 22 locales comerciales en desuso

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