14 de agosto de 2014 00:05

Sismo evidenció la vulnerabilidad de San Antonio de Pichincha

Con llanto y desesperación, los familiares de la víctima, cuyo cuerpo fue rescatado ayer en Catequilla, pedían a las autoridades que se investigue el caso. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

Con llanto y desesperación, los familiares de la víctima, cuyo cuerpo fue rescatado ayer en Catequilla, pedían a las autoridades que se investigue el caso. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

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Evelyn Jácome. Redactora 

Fue como nadar en fango con una nube de tierra rodando el lugar. 50 rescatistas, entre bomberos y miembros del GIR, se sumergieron la mañana de ayer, 13 de agosto, en un área conocida como La Piscina, sector de Catequilla, en San Antonio de Pichincha, para buscar los cuerpos sin vida de los obreros que quedaron atrapados por la tierra, luego del sismo de 5.1 de ayer.

San Antonio es el sector más contaminado por partículas sedimentables en la ciudad. Y una de las zonas más vulnerables debido a la calidad del suelo, a la erosión y a la presencia masiva de canteras, según Hernán Orbea, urbanista.

En la piscina -una especie de cubo de unos 25 m2 de diámetro y 10 de profundidad- unos 18 obreros construían los cimientos de un puente como parte de la extensión de la Simón Bolívar (entre Carapungo y La Marca). La tierra de la ladera cedió y el cubo, que ese momento estaba con agua, se llenó de material. En total, cuatro personas perdieron la vida luego del sismo: Sergio Olveira y José Collaguazo (los obreros que fueron sepultados por el talud), un hombre de la zona que murió al llegar a una casa de salud cercana y un niño de 4 años en San Isidro del Inca.

El rescate de las víctimas mortales de Catequilla fue complicado. Los socorristas, muchos de ellos sumergidos en el lodo hasta el cuello, recorrían metro a metro el lugar, insertando palos en el fango, para poder hallar los cuerpos. José Serrano, ministro del Interior, señaló que la búsqueda manual se suspendió la tarde de ayer y se planeaba evacuar el agua para ingresar maquinaria.

En San Antonio, donde viven 32 357 personas, la polvareda no es novedad. Allí, según un reporte de la Junta Parroquial emitido en marzo, funcionaban 19 canteras de mediano y gran tamaños. Todos los días, barrios como Catequilla, Caspigasí, Rumicucho, Carcelén Mitad del Mundo, La Dolorosa, entre otros, duermen y amanecen cubiertos de polvo.

Según un reporte de la Comisión Especial de Canteras, que funcionó desde el 2012, en el Distrito existían 102 minas de las cuales solo dos cumplían con todos los requisitos para funcionar. Ese mismo año, en San Antonio se clausuraron 10 canteras, pero muchas de ellas continuaron operando.

polvo

La tragedia de Catequilla ocurrió no en una cantera, sino al fondo de la quebrada por donde pasa el río Monjas, donde se construye un puente para unir el antiguo Camino del Inca con la Mitad del Mundo. Pero la continua explotación antitécnica de las minas desgasta el suelo y lo vuelve vulnerable ante este tipo de desgracias, explica Alfredo Morales, experto en minas. Dice que hay una mayor erosión, debilidad de la tierra y vulnerabilidad del suelo.

La explotación irresponsable ha causado estragos en esta zona. En octubre del año pasado, la lluvia y una cantera cerrada en Santa Rosa provocaron un aluvión que destruyó 14 viviendas. 3 000 m3 de tierra arrasaron con el caserío en el cual vivían 70 personas.

Hace dos años, para buscar una solución al conflicto de la proliferación de canteras, el Concejo Metropolitano planteó la propuesta de crear una ordenanza que faculte al Municipio asumir una gestión integral de la actividad minera.

Así, el 28 de mayo del 2012, el Ministerio del Ambiente resolvió pasar las competencias ambientales en el tema canteras, a manos municipales. Sin embargo, hasta el momento, no se ha concretado el traspaso, pese a que la ordenanza que lo dispone fue aprobada en mayo.

En un recorrido que realizó por la zona, ayer, Mauricio Rodas, alcalde de Quito, dijo que esa competencia la ejerce aún la Agencia de Regulación y Control Minero y del Ministerio de Energías Renovables. “El Consejo Nacional de Competencias no ha entregado aún esa facultad al Municipio”, dijo. José Serrano, ministro del Interior, lo confirmó.

Mientras dure la declaratoria de emergencia en las parroquias de Pomasqui, Calderón, Calacalí, Puéllaro y San Antonio, la explotación en las canteras está suspendida. Eduardo del Pozo, presidente de la Comisión de Ambiente del Municipio dijo que la medida se tomó por seguridad. Para aclarar este tema sobre las competencias en el control de las canteras mencionó que se propiciará el diálogo con las autoridades del Gobierno central para definir los procedimientos que tienen que realizar ambas entidades.

Los habitantes de Santa Rosa y el Común pidieron la coordinación entre gobiernos para controlar el tema de las canteras. Mientras tanto, además de las enfermedades generadas por el polvo, dicen, están condenados a vivir junto a una bomba de tiempo.

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