7 de octubre del 2016 00:00

32 agentes agredidos en Quito, en nueve meses

Imelda debió ser atendida por paramédicos, tras ser arrastrada por el auto el miércoles de la semana pasada. Foto: Cortesía AMT

Imelda debió ser atendida por paramédicos, tras ser arrastrada por el auto el miércoles de la semana pasada. Foto: Cortesía AMT

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Evelyn Jácome
Redactora (I)
njacome@elcomercio.com

Cuando el auto la impactó, lo único que Imelda Pacheco alcanzó a hacer fue sujetarse con todas sus fuerzas de la carrocería para no quedar bajo las llantas. El vehículo 4x4 arrastró a la agente metropolitana de transito más de 35 metros. Todo porque el conductor quiso hacer un giro indebido en una zona de desvíos en la Granados, donde se construye el intercambiador, y la uniformada no se lo permitió.

El que un agente de tránsito reciba una agresión física por parte de un conductor enfurecido no es una sorpresa. Según la Agencia Metropolitana de Tránsito, cada mes se registran tres o cuatro incidentes de ese tipo, pero hay meses en los que los ataques aumentan.

Solo en diciembre del año pasado, por ejemplo, hubo 11. Lo más frecuente es que ataquen a los agentes con los puños o con el mismo vehículo, pero han existido casos en los que los hayan agredido con elementos cortopunzantes.

El atentado contra Imelda, de 28 años, ocurrió el miércoles de la semana pasada y fue grabado por una cámara de seguridad de un local comercial.

Imelda asegura que nunca antes en su vida tuvo tanto temor. Ni si quiera un año atrás, cuando otro conductor también la impactó con su auto.

La vez pasada, Imelda evitaba que los autos se estacionaran en la Naciones Unidas y un joven hizo caso omiso de los tres llamados de atención de la agente. Enfurecido, la insultó y arrancó el vehículo golpeando a Imelda con el costado del auto. El golpe fue tan fuerte que dislocó el omóplato de la uniformada. Pero la semana pasada la situación fue distinta.

“Le expliqué al joven que no podía ingresar y comenzó a insultarme. Le pedí de favor que siguiera y me volteé para continuar con mi trabajo, porque ya se había armado tráfico. Quizás mi error fue haberle dado la espalda”, explica la agente, quien debido al incidente sufrió daños en su rodilla y hoy debe tenerla inmovilizada.

Recuerda que mientras el carro la arrastraba gritó “auxilio”, “ayuda” y le pidió al joven que parara, pero no lo hizo. El auto se detuvo debido a que otros vehículos lo corcharon. “Otro conductor se bajó enojado y le dijo que cómo me va a hacer eso y quiso pegarle. Yo, en medio de mi dolor, intervine para defenderle al joven”.

El joven de 19 años que agredió a Imelda nunca le pidió perdón. Durante la audiencia, los padres del detenido le explicaron que tenía un problema con la autoridad (padres, maestros) y que por favor le disculpara. “El chico me dijo que la responsable fui yo, porque debí soltarme en lugar de agarrarme del carro”.

El agresor recibió tres días de prisión, 10 puntos menos en su licencia y debió pagar un Salario Básico Unificado (SBU).

Johana Aguirre, asesora legal de la AMT, explica que esa normativa habla de agresiones físicas, pero que a diario los agentes reciben insultos. El agredir verbalmente a la autoridad también es una contravención multada con el 30% de SBU y la reducción de 6 puntos en la licencia. Sin embargo, usualmente el agente no procesa ese tipo de faltas, excepto en casos extremos en lo que el insulto va, por ejemplo, en contra del color de piel.

En los primeros nueve meses del año se han registrado más de 32 casos con sentencias similares. Aguirre explica que cuando una persona agrede físicamente a un agente se tramita, en inicio, como contravención de tránsito y la persona es llevada ante el juez de Tránsito. Adicionalmente, si la agresión es grave, se inicia un proceso penal. Eso ha ocurrido en el 80% de los casos y en todos, las sentencias penales han sido favorables al agente.

En el último año han tenido dos delitos penales graves: la agresión a dos agentes a quienes les cortaron la cara y las piernas con una hoja de afeitar.

Según Aguirre, las denuncias penales tienen sentencia de prisión de hasta 15 días adicionales a la contravención, y buscan subsanar económicamente los tratamientos de salud que requiera el agente, porque muchos de ellos quedan con secuelas.

Imelda, oriunda de Sucumbíos, no puede caminar bien y asegura no poder dormir desde el suceso. Se despierta con pesadillas, abraza a su hijo de 6 años y le pide a Dios que la proteja. Él, dice, es la razón por la que sigue en el trabajo pese a los golpes e insultos.

Casos de agresiones más relevantes en el último año

7 de noviembre 2015 

Un conductor ebrio se estrelló contra una patrulla y casi
atropella a varios agentes. Recibió 20 días de prisión y una multa de 6 SBU.

2 de diciembre 2015 

Tres conductores de transporte informal encerraron a dos agentes en un garaje y les cortaron el rostro y las piernas, además le fracturaron la nariz a una de ellas. Los ­agresores recibieron cuatro meses de prisión y debieron pagar una multa de 2 SBU y la reparación integral las víctimas.

13 de marzo 2016  

Mientras un agente acompañaba al chofer de un auto sin matrícula al patio de retención fue secuestrado y golpeado. Sin sentencia.

29 de septiembre 2016  

Un agente fue golpeado por el conductor de un vehículo de carga pesada que circulaba fuera del horario autorizado. Sin sentencia.

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