22 de julio de 2016 00:00

Los problemas en el agro motivan una cumbre

Los campesinos y activistas caminaron ayer por la Av. Eloy Alfaro, en el norte de Quito. Foto: Andrés Jaramillo / EL COMERCIO

Los campesinos y activistas caminaron ayer por la Av. Eloy Alfaro, en el norte de Quito. Foto: Andrés Jaramillo / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil y
Política  (I)

Quito volvió a convertirse en el escenario de la protesta indígena. Esta vez por la reactivación del agro.

Ayer en la mañana hubo una movilización que incluyó en su ruta el Ministerio de Agricultura y a la Asamblea Nacional.

Jorge Herrera, dirigente de la Conaie, dijo que solicitaron al Legislativo el archivo de normativas como la Ley de Semillas, de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales. A su criterio, no aportan mayormente con esa reactivación.

Durante dos días, los indígenas, campesinos y montuvios que llegaron a la capital discutirán sobre las necesidades del sector y las propuestas, en la denominada Cumbre Agraria. Se hace en el Coliseo de la Universidad Central.

La preocupación por el agro no es solo de los indígenas. Arroceros, maiceros, ganaderos y otros representantes de agricultores coinciden en que el panorama en el sector es “deprimente” por la falta de tecnificación.

También por la necesidad de adecuados sistemas de riego, seguros, capacitación para siembras, uso de fertilizantes y la comercialización.

Jaime Rodríguez, vicepresidente de la Asociación de Arroceros de Daule (Guayas), afirmó que se necesitan más estaciones experimentales, donde haya un trabajo integrado del sector público, los agricultores y los académicos para determinar las fortalezas y debilidades de todas las zonas agrícolas.

Explica que en la actualidad una hectárea produce un promedio de 35 sacas de 200 libras de arroz, pero por la falta de riego y de uso adecuado de fertilizantes no se llega a la producción adecuada: 60 sacas.

“No hay análisis de suelo, el agricultor conoce medianamente de pesticidas, hay gente que tiene terreno y que siembra por sembrar y no hay acompañamiento”.

Bruno Párraga, de la Asociación de Maiceros de Colimes, señaló que también requieren de la transferencia tecnológica. “No existe una política de Estado para vender nuestra producción, seguimos siendo víctimas de la intermediación. Aún falta una hoja de ruta hacia la agroindustria”.

En el Frente Unidos, que agrupa a Alianza País y a varias organizaciones afines al Régimen, se reconoce que una de las grandes deudas de este Gobierno es precisamente con el sector agrícola.

Freddy Viejó, presidente del Partido Socialista en Guayas y miembros del bloque, anotó que están elaborando un programa de gobierno para que sirva a quien resulte elegido por AP para “continuar con la revolución ciudadana”.

En ese sentido, agregó, uno de los seis ejes que se priorizarán es el económico en el que buscarán un “desarrollo agrario equitativo, soberano, ecológico y tecnológicamente sustentable”.

Para Herrera, el oficialismo ya tuvo 10 años para hacerlo y no pudo. Por eso, ahora creen que es momento de hacer propuestas e incluirlas en la agenda política.

Quieren comprometer a quienes ganen las elecciones del 2017 para que cumplan con las exigencias del sector. Será un requisito para llegar a cualquier alianza con los indígenas.

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