5 de agosto de 2016 07:53

Presidente filipino amenaza con matar a todos los narcotraficantes

Foto: AFP

Cientos de personas han muerto desde que el presidente Duterte llegó al poder, con la promesa de librar a la sociedad de las drogas y el crimen en seis meses, matando a decenas de miles de criminales. Foto: AFP

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Agencia DPA

El nuevo presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, amenazó el 5 de agosto con matar a todos los narcotraficantes, en cumplimiento de su promesa electoral de acabar con la criminalidad en su país.

"Les voy a matar a todos de verdad. Han visto lo que han hecho con Filipinas? ¿Cómo esperan que les perdone? Mi orden es disparar a matar contra todos ustedes", dijo Duterte, de 71 años, quien ganó por amplia mayoría las elecciones presidenciales del pasado mes de mayo.

Duterte amenazó también a los funcionarios y cargos públicos supuestamente vinculados con el narcotráfico que los matará si se resisten a su arresto. "Si ocupan puestos públicos como soldados, policías o alcaldes, ustedes van a ser los primeros", aseguró.

Tras las advertencias del mandatario, dos políticos más, supuestamente vinculados al tráfico de drogas, se entregaron el 5 de agosto a la policía. Se trata de un alcalde y un exalcalde de ciudades de la provincia sureña de Lanao del Sur, que admitieron que habían estado implicados en el negocio ilegal, informó el director general de la policía, el general Ronald dela Rosa. "Decidieron cambiar y ayudar en la campaña antidrogas", dijo Dela Rosa tras presentarlos en una rueda de prensa en la sede de la Policía en Manila. "¿Por qué huir si pueden ayudar?"

El pasado 2 de agosto se había entregado otro alcalde. El responsable de la Policía espera nuevas entregas tras la campaña lanzada por Duterte. Sin embargo, sus acciones ya han despertado algunas críticas después de que casi 500 supuestos narcotraficantes fueran abatidos desde que el nuevo presidente llegó al poder a finales de junio. Nadie ha sido obligado a rendir cuenta de esos asesinatos.

Algunos defensores de los derechos humanos acusan a Duterte de tolerar las actividades de escuadrones de la muerte.

Duterte ha acusado de narcotráfico a cinco oficiales de policía de alto rango y a un alcalde y a su hijo. Los oficiales se entregaron para ser investigados, así como el alcalde, negando toda implicación en el comercio de drogas. Sin embargo, éste admitió que su hijo, que sigue fugado, sí estuvo implicado.

El presidente tiene una lista con los nombres de otras decenas de personas que ocupan cargos públicos y que supuestamente están involucrados en el narcotráfico.

Un portavoz de Duterte dijo que en breve se publicarán los nombres, al tiempo que consideró que las advertencias contra los narcopolíticos son "congruentes con la política del Gobierno de mantener y proteger la paz y el orden en la nación". Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han condenado los asesinatos y exigen a Duterte que dé pasos para garantizar el respeto de los derechos de los sospechosos y la aplicación de la ley a la hora de actuar contra los narcotraficantes.

En Davao, donde Duterte ejerció durante décadas el cargo de alcalde, fueron asesinados en plena calle o en sus chozas más de 1 000 pequeños delincuentes. Los responsables siempre lograron huir. Hay muchas familias y testigos que no se atreven a prestar declaraciones.

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