29 de July de 2009 00:00

¿El presidente Correa oculta los problemas?

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Orlando Rubén Toscano Ramos

El sábado 18, el presidente Correa arremetió contra la prensa del país y, en particular contra la Sra. Mantilla, directora de Diario EL COMERCIO.

Me extraña mucho que el Presidente dedique tanto tiempo a cuestionar a los periodistas y a buscar frenar la libertad de expresión cuando el país tiene muchos y verdaderos inconvenientes; estamos sumergidos en un grave problema de desempleo y subempleo, el caldo de cultivo de la delincuencia.

En EL COMERCIO se publicó la noticia de que en el país se han despedido un promedio de 32 personas por día, solo de marzo a junio, cifra que sin duda será considerada baja cuando se publiquen datos del próximo cuatrimestre.

Las compras públicas, puestas en marcha en este Gobierno, son un desastre ya que ahora cualquiera, sin importar su formación, experiencia o seriedad, puede ser proveedor.

La forma de contratación por subasta inversa es una verdadera carnicería que solo “beneficia” al Estado sin poner atención a los productos de mala calidad a “muy bajo precio”.

La campaña ‘Primero Ecuador’ es una propuesta bien intencionada de este Gobierno, sin embargo las empresas públicas no la acatan y las autoridades encargadas de cuidar a los trabajadores y productores nacionales no hacen nada por cumplir la Ley  ni  la disposición de dar prioridad (cuando exista producción nacional de calidad) a los productos nacionales.

Presidente Correa, es a ellos, a los funcionarios públicos apáticos, a los que debería reclamarles airadamente el incumplimiento de sus obligaciones. De continuar así, el desempleo se convertirá en el mayor de los problemas de su gobierno.

“TRAICIÓN A LA PATRIA”

Héctor San Martín

Así, con fuerte voz admonitiva, el presidente Correa expresó que se debería considerar la acción de cualquier ecuatoriano que haya tenido  relación directa con las FARC y más aún hayan conocido de la existencia del campamento permanente que el grupo insurrecto había establecido en territorio ecuatoriano, en Angostura.

Claro y contundente, el Presidente no dudó en calificar esas relaciones como traición a la Patria y dijo que no se tendría contemplación  con quienes así hubieran procedido.

Hoy, con sorpresa veo que el Gobierno ha planteado una nueva demanda contra Colombia ante  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el supuesto asesinato del ecuatoriano Franklin Aisalla, en los desgraciados incidentes que terminaron con Raúl Reyes, en el desatinado ataque del Ejército colombiano.

Claro que murió un ecuatoriano, pero  si nos atenemos a las palabras del Presidente y al sentido común habría traicionado a su patria al ser parte de la banda terrorista en que ha devenido la guerrilla de las FARC, un ecuatoriano que atentaba contra la soberanía nacional, era agente de la guerrilla, traicionaba el estado de derecho y ayudaba a desestabilizar la democracia.

Cómo entender que el Gobierno, so pretexto de la defensa de los derechos humanos, haya presentado tal demanda por la muerte de quien era considerado un traidor a la patria.

No lo entiendo y tampoco lo entenderán las autoridades colombianas cuando al mismo tiempo declaramos que no toleraremos ninguna acción de las FARC en suelo nacional.

Para la Comisión Interamericana va a resultar extraño que el país demande y defienda a alguien considerado traidor a la patria, más allá del hecho de lamentar que conciudadanos hayan caído por convicción o interés en la subversión.

Si hubiesen sido los padres del ciudadano Aisalla quienes demanden lo hubiera entendido, pero que sea el Estado traicionado, esa ya no lo comprendo. 

Sobre la cultura y el banco central

Arsenio Proaño

En relación con el artículo de Abelardo Pachano, eso es sacar fuera de contexto una reforma totalmente acertada. Los ciudadanos exigimos transparencia, honestidad y profesionalismo.

La reforma es prudente, normal, la cultura tiene que estar en manos del Ministerio de Cultura y el Ministerio de Inclusión Económica y Social; el BCE manejaba de manera antitécnica, familiarmente.

El problema del país es estructural, existen tareas y bienes manejadas por instituciones que no hacen bien su propio trabajo, peor otros que nada tienen que ver.

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