11 de enero de 2016 18:02

Obama ante el último año de su mandato: ¿Cuál es el balance?

El presidente estadounidense, Barack Obama, habl sobre el acuerdo climático adoptado en la COP21. Foto: EFE

Fotografía de archivo de Barack Obama mientras habla sobre el acuerdo climático adoptado en la COP21. El 12 de enero del 2016 el presidente dará su último discurso sobre el Estado de la Unión.  Foto: EFE

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Agencia DPA

Barack Obama dará este martes 12 de enero del 2016 su último discurso sobre el Estado de la Unión como presidente norteamericano, tras siete años en el cargo. A continuación, un balance sobre su mandato, que finaliza este año. ¿Qué pudo hacer? ¿En qué falló?

Lo positivo: 

El "cambio" que prometió Obama al asumir es más profundo de lo que se ve a simple vista. Obama fue responsable de un cambio continuo en Estados Unidos, y lo hizo desde el principio.

La severa crisis económica terminó. Estados Unidos está en una buena situación coyuntural, con un fuerte crecimiento. La tasa de desempleo se mantiene estable en 5% cerca de la plena ocupación. Mes a mes la economía estadounidense crea más empleos de lo esperado.

Ningún presidente estadounidense se tomó en serio el cambio climático. Obama generó conciencia en su país sobre la dimensión internacional del problema. Y China finalmente terminó actuando en la materia.

La Corte Suprema dio su aprobación y las parejas homosexuales se pueden casar en Estados Unidos, pese al rechazo de los sectores más conservadores.

Con la Affordable Care Act, Obama le dio la posibilidad a millones de personas de tener un seguro médico. Aunque no logró crear un sistema estatal de salud, porque millones siguen aún sin cobertura, Obamacare seguirá siendo un importante avance.

Obama logró un histórico acercamiento con Cuba, después de décadas de enfrentamiento. En el marco del deshielo, ambos países abrieron sus respectivas embajadas. Se prevén mayores facilidades para el comercio y el turismo.

En principio se logró reducir la tensión con Irán por su programa nuclear. En el marco de un acuerdo con las potencias internacionales, Irán autorizó que se realicen controles a cambio de que se levanten las sanciones en su contra.

Con su giro hacia Asia, Obama subrayó que la región es importante para los intereses de Estados Unidos, un paso significativo para los vecinos de China.

Se selló el acuerdo de comercio TTP con sus socios del Pacífico, que si es ratificado e implementado representará un importante cambio para el comercio mundial.

Estados Unidos ya no actúa como "cowboy" en política exterior. Obama prohibió que su país asuma la posición de policía mundial, lo que dejó un vacío en muchos casos, porque no hubo otro que asumiera ese lugar. El presidente redujo el presupuesto militar.

Lo negativo:

El "cambio" que Obama prometió también tiene sus limitaciones. El balance tiene más puntos negativos en el tema de política exterior. Además, Obama no logró unir más al país, una responsabilidad que no le compete sólo a él, pero en definitiva es el presidente.

La estrategia de política exterior de Obama ante los conflictos es fundamentalmente la de la moderación. Durante su mandato creció la organización terrorista Estado Islámico (EI), el conflicto en Siria se recrudeció y la situación en Cercano Oriente es más confusa.

La relación con Rusia se volvió más fría. Durante el mandato de Obama, Estados Unidos no logró demasiado en el conflicto en el este de Ucrania. Vladimir Putin supo utilizar la frialdad, Obama no.

 Obama estableció una "línea roja" al presidente sirio, Bashar al Assad, en el combate contra su propio pueblo, pero cuando la traspasó no hubo reacción. Obama seguramente no es el único, pero es una figura central en la escalada de la pesadilla siria.

Estados Unidos redefinió su papel en Cercano Oriente, en parte porque ya no depende de su petróleo. Mantiene una alianza con Arabia Saudí, sunita, y negocia con la segunda potencia regional, el Irán chiita, sin que nadie tenga claro cuál es el objetivo.

La relación con Israel está en uno de sus peores momentos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y Obama no tienen mucho que decirse. El proceso de paz en Cercano Oriente está estancado.

La prometida retirada estadounidense de Afganistán está frenada. Aún así, el país parece hundirse cada vez más y crece la violencia, aunque se registran avances sociales.

Obama deja un país menos unido del que encontró, quizás hasta más dividido. El temor a atentados, la inseguridad por su papel en el exterior, el cambio demográfico, el ascenso de la case media blanca probablemente no sean sólo su responsabilidad, pero había prometido más.

El primer presidente negro de Estados Unidos no pudo hacer mucho contra el racismo en el país. Aún sigue habiendo violencia policial contra la población negra, desigualdad de oportunidades, pobreza infantil.

La promesa de cerrar la base de detención de Guantánamo fue sin duda valiente, pero nunca se concretó. Enfrentó demasiada oposición interna.

A Obama le preocupa mucho que cada año mueran unas 30.000 personas en Estados Unidos por la violencia de las armas. Ante el bloqueo del Congreso para limitar las posibilidades de poseer un arma, Obama decidió finalmente actuar por su cuenta, pero con muchas limitaciones.

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