8 de mayo de 2017 00:00

Precipitaciones han batido récords en la Costa del país 

El cantón Milagro se anegó totalmente el 31 de marzo, luego de una fuerte precipitación

El cantón Milagro se anegó totalmente el 31 de marzo, luego de una fuerte precipitación. Foto: Archivo / EL COMERCIO 

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Elena Paucar

Las lluvias en el 2017 están batiendo récords en provincias de la Costa. Santa Elena, por ejemplo, registró las precipitaciones más intensas desde 1998 -cuando se dio el evento de El Niño-. Hubo pueblos aislados por el aumento inusitado de viejos caudales resecos.

Guayaquil y Milagro, en Guayas, rompieron sus valores históricos, particularmente, durante abril. Ambos cantones sufrieron inundaciones extraordinarias, que causaron el colapso de los sistemas de drenaje pluvial y afectaron a miles de familias.

En El Oro, el exceso de agua generó derrumbes en los cantones de la zona alta. Más de 19 000 metros de vías se dañaron y las emergencias siguen.

La intensidad de la estación lluviosa en el Litoral arrancó a mediados de enero. Febrero, marzo y abril fueron los meses más fuertes. Y ahora, hasta mediados de mayo, se espera que empiece a declinar, marcando la transición a la época seca.

José González, técnico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), explica que incidieron dos factores: el aumento de la temperatura del océano Pacífico frente a las costas (hasta 4°C) y el fortalecimiento de la zona de convergencia intertropical, con un tren de nubes que por efecto de los vientos alisios se posicionó en el centro, sur e interior del Litoral.

Al evaluar el primer cuatrimestre del año, los registros más altos están en La Libertad (Santa Elena) y Santa Rosa (El Oro). La estación del Instituto Oceanográfico de la Armada en la Península registró 645,7 mm, 125% más de lo normal.

Richard Flores, director de Gestión de Riesgos del Municipio de Santa Elena, calcula que 14 sectores urbanos y rurales sufrieron problemas graves. Cuatro comunidades, como Colonche, quedaron aisladas por la crecida de ríos.

“Con los datos de esta estación lluviosa estamos construyendo cámaras de drenaje de mayor diámetro, se mejora el sistema de contingencia y planificamos trabajar con la comunidad para que evite construir en laderas y zonas inundables”, indica Flores.

El primer lugar es para Santa Rosa, donde la estación acumuló 1 137,5 mm, un 164% superior al promedio histórico. Este es el excedente más alto del Litoral y se reflejó en los estragos que sufrió gran parte de la provincia. El sistema vial fue el más afectado. Uno de los episodios más severos fue el 19 de marzo en la vía Saracay-Piñas. El colapso de una alcantarilla formó un socavón de 50 metros que cerró la vía.

La gobernadora Rocío Barriga menciona entre las emergencias recientes una vía en el cantón Portovelo, bloqueada en 5 kilómetros por deslaves; y un tramo de la vía Vega Rivera- Paccha - Zaruma, obstruido por 500 000 m3 de tierra.

“Esos trabajos cuentan con financiamiento y se está dando respuesta inmediata. También se planifica el fortalecimiento con más maquinaria para resolver estas emergencias”.

Si bien Manabí no reporta un elevado excedente de lluvias, la provincia tiene las cifras más altas de afectados, según reportes de la Secretaría de Gestión de Riesgos: 54 995 personas, 13 399 viviendas y 7 726 hectáreas de cultivos.

El técnico del Inamhi suma el cambio climático como un factor determinante en el fuerte temporal. “En corto tiempo tuvimos lluvias que alcanzan el 30 y hasta el 50% de lo que suele llover en todo el mes”.

Guayaquil es una muestra. La ciudad puerto soportó aguaceros el 21 de febrero, el 2 y 3 de marzo, que anegaron vías y ciudadelas, desplomaron casas y derribaron árboles.

Uno de los más intensos fue el 24 de abril del 2017. De hecho, abril fue el segundo mes más lluvioso para Guayaquil, desde 1998. El promedio normal se ubica en 207 mm; en este mes alcanzó 505 mm (144% más).

Cerca, en el cantón Milagro, fue aún más grave. El 2 y el 31 de marzo gran parte del cantón quedó cubierto por el agua, debido al desbordamiento de ríos y esteros. Enrique Ponce, director zonal de Gestión de Riesgos, recuerda que en la última emergencia atendieron a 40 000 afectados.

Las inundaciones y desbordamientos de caudales son los más frecuentes en Guayas. Por eso Ponce reflexiona que la estación lluviosa deja como lección la necesidad de aplicar ordenanzas de zonas seguras desde los gobiernos seccionales. Y promover la autoprotección entre los ciudadanos.

Un estudio de Senplades indica que por cada dólar invertido en obras de prevención nos ahorramos nueve en rehabilitación y reconstrucción. Debemos hacer énfasis en la necesidad de establecer políticas públicas que permitan mitigar la etapa invernal”, dice Ponce.

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