12 de abril de 2017 00:00

Precaución al viajar por la vía Calacalí-La Independencia

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Evelyn Jácome

Todos la conocen porque es una vía culebrera, con laderas pronunciadas y grandes abismos. También por su espesa neblina, llovizna permanente y escenario de gran cantidad de accidentes. Sin embargo, es la vía más usada por quienes viven en el norte de Quito y desean ir a la Costa.

La vía Calacalí-La Independencia, inaugurada en 1992, recibe cada día 3 650 vehículos. En feriado, la cifra se triplica. Conecta la capital con Calacalí, Nanegal, Pacto, Gualea, Nanegalito, Pedro Vicente Maldonado y Puerto Quito. Lugares de donde Quito se abastece de frutas tropicales, leche, panela y verduras.

Precisamente, el paso de camiones pesados es una de las razones por las cuales la vía está deteriorada, según Alfredo Viteri, experto en movilidad. Pero el mayor culpable -sostiene- es el clima: la lluvia abre baches, debilita soportes y derrumba pendientes.

El trayecto presenta hundimientos, cunetas llenas de maleza, señalética cubierta por ramas y vallas de seguridad destruidas, sobre todo en los tramos de los kilómetros 31, 33, 41 y 67. El viaje entre Quito y Nanegalito toma 45 minutos, pero debido a los obstáculos, demora unos 15 más.

El Ministerio de Transporte y Obras Públicas explicó que se realiza mantenimiento rutinario diariamente y trabajos de bacheo cada seis meses, lo que incluye señalización horizontal, colocación de delineadores reflectivos, líneas de aproximación. Justamente, la semana pasada, una cuadrilla de trabajadores cortaban maleza en el km 30 para facilitar la visibilidad de la señalética.

Agregó que el desgaste de la vía está originado por los afloramientos o vertientes de agua que se producen en la carretera, lo cual se agrava por la alta humedad ambiental y clima de la zona. Para ello es necesario construir obras de drenaje subterráneo y superficial.

Justamente, se tiene previsto realizar una intervención en el tramo Calacalí – San Tadeo, para el tercer trimestre del presente año, con una inversión de USD 457,1 millones.

La mayoría de accidentes en esa vía ocurren porque los vehículos superan los límites de velocidad. Ante eso, la primera recomendación de Jesús Gómez, asesor técnico de Aneta, es viajar a no más de 40 km/h no sin antes revisar frenos, el radiador y el depósito de agua del limpiaparabrisas.

La segunda causa de accidentes es manejar sin poner atención. Los conductores se entretienen con el­ celular, la comida, el maquillaje… Viteri recomienda­ activar el manos libres y, en caso de viajar con niños, advertirles sobre el riesgo de distraer al conductor.

La tercera causa de los accidentes es no guardar la distancia mínima con el vehículo de enfrente. Por ejemplo, si se viaja a 50 km/h, debería guardar una distancia de 42 m con el auto que esté al frente. Así, si se frena de golpe, el auto de atrás podría evitar un accidente.

Una cuarta razón es por condiciones ambientales como neblina, lluvia y granizo. Es fundamental, dice Gómez, en lo posible viajar durante el día, ya que en la noche la visibilidad disminuye un 60% . En esos casos es necesario encender las luces medias, e incluso las intermitentes.

En la noche, al no tener una visión perimetral, no se distingue la velocidad de otros autos, además, usualmente, existe fatiga y posibles tener episodios de microsueño: tres o cuatro segundos en los que el conductor se queda dormido. Es preferible madrugar y salir a las 05:00, tras dormir siete horas.

Se debe revisar el labrado de la llanta. Recuerde que cuando llueve, un neumático con 1,6 milímetros de labrado no tendrá un buen agarre. Lo ideal es que tenga 3,2 milímetros.

La quinta causa de accidentes es la mala condición de la vía. Gómez explica que al estar tapada la cuneta, el agua no puede desfogar bien, por lo que la mesa puede debilitarse. Las ramas crecidas impiden ver la señalética en la vía, por ello el riesgo se incrementa. Y al no tener vallas en curvas, si un auto pierde el control, nada lo detendrá de caer al abismo.

Siguen causas como irrespeto a señales de tránsito, conducir bajo la influencia de licor y ‘casos fortuitos’, como explosión de neumático, derrumbe, inundación, caída de árbol, etc.

Para César Arias, experto en movilidad, en el país se debe implementar una política de mantenimiento que permita monitorear las inversiones millonarias que se ha hecho.

En época de crisis -advierte- no hay dinero para que el Estado dé mantenimiento. La mejor alternativa para Arias es colocar peajes en la vía.

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