7 de abril de 2016 15:04

En el 70% de robos a personas se usan motos

Agentes verifican una moto que fue usada por asaltantes en octubre. Foto: Archivo Eduardo Terán /  EL COMERCIO

Agentes verifican una moto que fue usada por asaltantes en octubre. Foto: Archivo Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Fernando Medina
Redactor (I)
fmedina@elcomercio.com

La motocicleta arrancó apenas se escucharon los dos disparos. El cuerpo de la mujer quedó tendido en la vereda, mientras los dos armados huyeron de inmediato.

Todo estaba planificado. Los sospechosos observaron el momento en que la víctima de 45 años retiró una fuerte suma de dinero del banco. La siguieron en la moto y se pararon junto a ella. Uno se bajó e intentó quitarle la cartera. Pero fue tarde, pues antes la mujer había lanzado el bolso en el interior de una casa.

Como no pudieron llevarse nada le dispararon y falleció minutos después. Esto sucedió hace seis días en el norte de Guayaquil. Los testigos que presenciaron el hecho dicen que lo último que vieron fue a los dos sospechosos perderse en una moto y hasta ayer, 6 de abril del 2016, estaban prófugos de la justicia.

El uso de estos automotores para cometer ilícitos es frecuente en el país. Los investigadores detectaron que en el 70% de los robos a personas, los asaltantes usan una moto. Ese dato lo corroboró a este Diario el viceministro del Interior, Diego Fuentes.

¿Por qué ocurre aquello? Porque les permite seguir a las víctimas sin ser percibidos y fugarse de inmediato tras un robo. Así lo revelan agentes que trabajan en brigadas anticriminales conformadas para detener los robos a personas.

Estos hechos aumentaron en el 2015. En ese año a escala nacional se denunciaron 34 405 hechos delictivos, mientras que en el 2014 hubo 31 895.

Mecánicas clandestinas
Para que las motos sean más funcionales, los asaltantes incluso llegan a modificar todas las funciones posibles. Por ejemplo se ha descubierto que el acelerador lo colocan al lado izquierdo. Esto le ayuda a sujetar mejor el arma con la mano derecha y escapar.

Además las llantas son antideslizantes para evitar resbalarse cuando huyen a altas velocidades. Estas prácticas fueron desarrolladas inicialmente por las bandas que operaban en Colombia y Perú.

Para eso, las redes ilegales reclutan a mecánicos y los agentes aumentaron el control en mecánicas clandestinas. De allí que en noviembre pasado en el centro y sur de Quito se decomisaron 10 de estos automotores. Todos habían sido reportados robados.

En el 2015, la Policía recuperó 1 138 de estos aparatos que habían sido robados y luego usados para perpetrar ilícitos. En los dos primeros meses de este año, los agentes recobraron 262. Pero de enero a marzo ya han sido robadas 1 278 motocicletas a escala nacional.

Este Diaro habló con Ricardo Rocco, quien preside la Asociación Ecuatoriana de Motociclistas (AEmoto). Él también asegura que los automotores usados en delitos son especialmente los robados.  

Además indica que hay otros que son introducidos de países cercanos, pero que no tienen los papeles en regla.

Miles de dólares robados

Ahora, las bandas no solo utilizan este tipo de vehículos para el robo de personas. Personal de Inteligencia dice que su uso es clave para los asaltos a domicilios, a vehículos, locales comerciales y bancos.

Uno de los casos se registró el miércoles en Cuenca. Motorizados ingresaron a una cooperativa de crédito y sometieron a los empleados.

Un guardia recibió un disparo en su pierna y se calcula que el monto sustraído fue de USD 6 000. Los sospechosos huyeron del sitio en motocicletas.

En esa misma ciudad, el pasado 22 de enero se registró otro asalto a un banco. En esa ocasión los armados llegaron en motos y se llevaron un aproximado de USD 60 000.

Los agentes conocen que los sospechosos planifican con anterioridad el escape. Fijan rutas específicas para fluir con facilidad. De hecho, existen reportes que en ciudades como Quito y Guayaquil los sospechosos aprovechan el tráfico vehicular de las horas pico para cometer los ilícitos, pues de esta manera las patrullas no pueden perseguirlos.

En el robo de viviendas y locales comerciales, los motorizados lo que hacen es vigilar, mientras otros integrantes de la banda sacan las pertenencias y se las llevan en autos.

Por dos semanas estudian los horarios de entrada y salida de los propietarios y las seguridades de los inmuebles.

Así es como en noviembre pasado la Policía detuvo a una pareja en Solanda, un barrio del sur de Quito. Ella aparentemente recopilaba información para entregar a otras bandas, pero fue intervenida por los agentes que patrullaban por el sector.

De las primeras investigaciones se sabe que también asaltaban a personas que estaban en paradas. En todos los casos huían en motocicletas.

En contexto
Ayer, la Policía desarticuló una presunta banda integrada por ocho personas. Ellos usaban motocicletas para asaltar a personas y locales comerciales de Los Ríos.

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