23 de July de 2010 00:00

Venezuela rompe lazos con Colombia

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Diario El Tiempo, GDA, Reuters, DPA y Redacción Política

Colombia y Venezuela viven el momento más tenso. El presidente Hugo Chávez dio ayer un plazo de 72 horas para que los diplomáticos colombianos abandonaran su país y ordenó el cierre de su Embajada en Bogotá.Esas instrucciones concretaron la decisión de Chávez de romper relaciones diplomáticas con Colombia. El anuncio lo hizo durante un encuentro con el ex futbolista y entrenador de la Selección argentina, Diego Maradona, quien se ha declarado simpatizante de los regímenes de izquierda.

Pocas horas antes, el Gobierno colombiano denunció ante el Consejo Permanente de la OEA la presencia de “1 500 guerrilleros y decenas de campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Venezuela”.

Luis Alfonso Hoyos, representante de Colombia ante la OEA, sostuvo que el régimen de Hugo Chávez no ha hecho nada para terminar con ese problema. “Venezuela dio muy poca cooperación y después de 2007 la suspendió (...). El presidente Álvaro Uribe le ha entregado a Chávez coordenadas e información sobre presencia guerrillera en Venezuela, y la respuesta ha sido el insulto y la burla”.

La relación entre Caracas y Bogotá ha estado marcada por altibajos desde que Chávez y Uribe llegaron al poder en 1999 y el 2002, respectivamente.

Pero fue entre 2007 y 2008 que las tensiones se han agudizado. Por ejemplo, Uribe rompió la mediación de Chávez para la liberación de los secuestrados en poder de las FARC. Mientras que el presidente venezolano fue muy crítico del bombardeo al campamento clandestino de Raúl Reyes en Angostura (Ecuador).

En este conflicto, el gobierno de Rafael Correa ha sido un actor indirecto. Si bien Quito y Bogotá están en un proceso de mejoramiento de las relaciones, que se ha confirmado con las visitas del vicepresidente electo de Colombia, Angelino Garzón y de la canciller designada, María Holguín, no se ha podido separar del conflicto entre Chávez y Uribe.

Eso se evidenció en la preparación para la sesión de ayer del Consejo Permanente de la OEA. Ecuador presidía esta instancia y 24 horas antes de la cita pedida por Colombia para acusar a Venezuela, el embajador Francisco Proaño renunció a ese cargo.

Tomó la decisión luego de que recibiera instrucciones del canciller Ricardo Patiño, para posponer la sesión. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador sostuvo que la intención no fue bloquear a la diplomacia colombiana sino que se diera más tiempo para fomentar un diálogo entre Caracas y Bogotá.

Sin embargo, las normas del organismo regional impedían dilatar el encuentro. Eso se explicó en la carta que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, envió al canciller Patiño.

En la misiva, que fue emitida anteayer, le argumentó que el encuentro fue solicitado con base en el artículo 37 del Reglamento del Consejo Permanente. Este señala que cualquier país miembro puede solicitar una reunión por escrito, argumentando su pedido.

También explicó que el Estado interesado mantiene su pedido y que por lo tanto la reunión no puede ser postergada.

Hoyos presentó ayer en el foro del organismo regional fotografías y otros documentos que supuestamente demuestran la presencia de grupos irregulares en Venezuela. También cuestionó la política que aplican las autoridades de esa nación.

Finalmente, pidió a la OEA organizar una comisión internacional para que verifique la denuncia. La propuesta de Hoyos es que esta misión esté conformada por representantes de las Naciones Unidas, de países miembros de la OEA y de la prensa con el fin de que vayan a las zonas, donde presuntamente están los armados.

El delegado venezolano ante la OEA, Roy Chardenton, ironizó la denuncia de Colombia. “Ahora cuéntame una de vaqueros”, dijo tras calificar como una “mentira evidente y maliciosa” las palabras de Hoyos.

Chardeton rechazó la propuesta colombiana de enviar una comisión internacional de verificación a Venezuela, y respecto a la misma señaló que se sentaría un “precedente curioso si la OEA permitiera visitas a cada país miembro para pronunciarse sobre asuntos internos".

Aseguró que también se debería organizar una visita de la OEA a las siete bases militares que Estados Unidos puede utilizar en territorio colombiano.

En la sesión extraordinaria, Chardeton también se quejó por la política de vigilancia que aplica Colombia en la frontera binacional. “No protege su lado de la frontera y se nos hace difícil evitar que se cuelen delincuentes”.

Vaticinó que el “circo mediático” del presidente Uribe al final de su mandato (el 7 de agosto entregará el poder a Juan Manuel Santos) puede poner en peligro la relación entre las dos naciones.

Sus palabras se hicieron realidad. “Lo anuncio con una lágrima en el corazón: Venezuela rompe a partir de este momento todas las relaciones con el gobierno de Colombia”, sostuvo Chávez.

‘Unasur interpondrá sus mejores oficios’

Rafael Correa informó anoche que como presidente de Unasur interpondrá los mejores oficios para resolver el conflicto colombo-venezolano “lo más rápido posible y podemos, obviamente en ese espacio, atender la solicitud del presidente (Hugo) Chávez para reunirnos los presidentes de la Región, al menos de América del Sur, y tratar de ver cómo mediamos y resolvemos este conflicto bastante lamentable”.

Correa, además, responsabilizó al secretario de la OEA, José Miguel Insulza, por no haber evitado el nuevo conflicto diplomático “porque cuando Colombia pidió que se reúna el Consejo de Seguridad de la OEA, la Presidencia de ese Consejo la tenía el Ecuador a través de su embajador ante ese organismo. Nosotros le ordenamos al embajador (Francisco Proaño) que espera para hacer consultas”.

Más temprano, el canciller Ricardo Patiño, ya había dicho que “Insulza es el responsable de la decisión de Venezuela (romper relaciones con Colombia). “Se lo advertimos tres o cuatro veces. No le dio la talla en este caso puntual”, señaló.

En su criterio, no tomó en cuenta las posibles consecuencias: “Le llamé por teléfono el 19 de julio, le mandé una carta el 20 en la que le pedía que suspendiera la reunión, para poder consultar con otros países. Me respondió el 21 diciéndome que ya era tarde. Incineró la región con su irresponsabilidad y ahora lamentamos lo ocurrido”.

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