8 de May de 2011 00:00

‘Aquí no hay revolución, hay un rebulicio...’

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¿Usted votó por Rafael Correa para la Presidencia?

Al principio, sí.

¿Cuántas veces votó por él?

Solo una.

¿Se sintió correísta cuando votó por él?

Correísta, no. Pero creí en los planteamientos que hizo inicialmente como candidato.¿Cuáles, por ejemplo?

La reducción del aparato del Estado, la eliminación de privilegios a los banqueros, el control del pago de impuestos a los grandes empresarios...

¿Y no lo ha hecho?

No. Y me siento frustrado por haber creído en un gobierno igualito a los anteriores.

Pero dicen que están haciendo una revolución. ¿No es eso lo que usted habría querido?

¿Revolución? ¿Cuál? Si antes había 10 ministerios ahora son el doble. Uno ve por las calles carros oficiales con el membrete de las nuevas secretarías y no entiende qué mismo es lo que hacen...

Si no es revolución, ¿qué es el gobierno de Correa?

Un desencanto total. Al que se suma la actitud prepotente y las pretensiones para controlar todo el aparato del Estado.

¿Ese era el espíritu de los forajidos que usted apoyó?

Yo no apoyé a los forajidos porque fue un movimiento improvisado y oportunista.

¿Oportunista?

Por ejemplo, el caso del señor Paco Velasco y todos los que le rodearon. Lo que hicieron fue incentivar a la gente de un modo burdo, soez e insolente a través de los micrófonos, usando epítetos descomedidos, incitando al pueblo desprevenido. Eso de los forajidos fue un pretexto. Estábamos cansados del mal gobierno de (Lucio) Gutiérrez y aprovecharon las circunstancias para pescar a río revuelto.

¿Paco Velasco fue parte de una estrategia para captar y liderar un grupo disperso?

Siempre hubo actitud oportunista. Usando un medio de comunicación es fácil incitar a la gente y canalizar su inconformidad.

Pero usted también es un comunicador. Y sectores del oficialismo dijeron que usted financió la campaña por el No con dinero de la derecha, los banqueros y la oligarquía.

Seguramente tienen evidencias para decir eso, ¿no? La verdad es que aquí vinieron los amigos fundadores del “Partido Ecuatoriano De Oposición” y me dijeron hagamos un planteamiento “underground”, la contracultura, los marginales y tal que no creemos en el Estado. Y ahí decidimos hacer la campaña por el No.

Cuatro años después, ¿se arrepiente de haber votado por Rafael Correa?

Bastante. Estoy harto de que nos engañen como borregos, como a indios con espejos. Todo es mentira: consultas, elecciones, reelecciones, votaciones... Vea, si eso no fuese un requisito para cualquier trámite le aseguro que no irían a votar más que los familiares de los políticos.

Y así no podrían jactarse de su legitimidad...

A la final esos señores a quién representan. La gran mayoría no somos borregos, somos gente que piensa. Yo ya voy para viejo y nunca he visto que los políticos cumplan las ofertas de campaña. Lo que he visto es corrupción.

¿El voto debería ser voluntario en el Ecuador?

Debería ser voluntario y mucho más en los casos de consultas como la reciente. Esa consulta fue ilegítima porque en el primer párrafo de la Constitución que hicieron estos tipos en Montecristi habla de un poder descentralizado, es decir respetar a las otras instancias. Pero cumplieron el capricho de ese señor prepotente que ya no le gusta la Carta Magna que él mismo exigió hacer al apuro sabiendo que todo lo que se hace al apuro sale mal, hasta los guaguas.

En lugar de consulta, ¿debieron trabajar en la Asamblea algunas de las reformas?

Pero claro, pues, si ese es su trabajo. Ellos son los encargados de enmendar, añadir, restar, mejorar. Así nos ahorraban USD 35 millones y nos evitábamos que empapelaran todo el país.

Y que después se produzca una nueva frustración ...

Lo que pasa es que no cambiará nada. Ya verá. Yo estoy aquí más de 20 años y en esta maleta van una serie de rateros que han pasado antes, ahí están las máscaras de toditos pese a que a todos los que vienen a verme al parque (de El Ejido) yo les he dicho verán, señores, a quién van a dar el voto, qué verdugo quieren ahora.

¿Tiene una máscara del presidente Correa?

Como no me salía bien mandé a que me hiciera un artista plástico. Aquí está. (Se pone la máscara).

¿En esa maleta usted lleva los rostros de todos los ex presidentes?

De todos. Aquí están León, Borja, Sixto, Gutiérrez, Noboa, Abdalá, Alarcón, entonces no es de ahorita que a mí se me ocurre hacer esto. Y que vengan a decirme “cuánto le pagarían”, muérganos, bien dicen que cada ladrón juzga según su condición.

¿A quién se refiere?

A mí no me preocupa cuánto le estarán pagando al “poeta de las pelotas” por dejarse sacar en el engaño ese de las pancartas de las carreteras. Ni al Cholito que igual le da hacer propaganda de licuadoras o carros que vender una mentira política.

¿Son mentirosos todos los políticos que llegan al poder?

Todos mienten. Todos usan el poder a su antojo. Mire lo que pasa con el coronel (de la Policía) César Carrión. Preso seis meses por hablar. ¿Cuál fue su delito? ¿Eso es democracia? Por eso yo no me quedo callado.

Y pase lo que pase, ¿seguirá criticando al poder?

Yo no voy a ser cómodo. Yo no me voy a ir con las propuestas del señor Vicepresidente para que vaya en las caravanas de “Ecuador sonríe, Ecuador sonríe...”.

¿Le hicieron la propuesta?

Uf, hace rato.

¿Y qué les dijo usted?

Que no, gracias.

¿Es difícil no dejarse seducir por el poder?

No hay que dejarse si uno es coherente con lo que piensa. Fácil habría sido para mí haberme encaramado de asesor de payasería del Vicepresidente o contarle chistes al Presidente. Fácil habría sido asesorarle (a Correa) en semiótica escénica, cómo hablar a la gente, cómo captar la atención del público. Por eso estoy aquí 20 años, hablando con la gente y tratando de ser coherente.

¿Ser coherente siempre, aunque esté en peligro su libertad de expresión?

Hace rato está en peligro la libertad en el Ecuador. Hace rato que el ser humano no se desarrolla como quisiera.

Pero, ¿ahora cómo están esas libertades en el país?

Yo temo que se vengan tiempos mucho peores.

Por ejemplo, ¿qué?

El control. Así como ha hecho (Hugo) Chávez en Venezuela y Castro en Cuba, donde solo se puede tener un pensamiento'

¿Y eso es una revolución?

Para nada, lo que hay aquí en el Ecuador no es revolución sino un rebulicio. Es como cuando uno va a la casa de la comadre de pronto y ella le dice entre, compadrito, pero disculpará nomás, no he tenido tiempo de acomodar nada. Así está el país, patas arriba.

¿Y qué tenemos que hacer los ciudadanos para enfrentar este problema?

Eso es voluntad de cada quien. De mi parte, voy a seguir aquí en el parque, remarcando lo que yo pienso del Estado, del Gobierno y de los malos políticos.

Pero usted se debe a la gente que viene a verlo y escucharlo. ¿Qué le dirá?

Que debemos desarrollar una actitud ética, de respeto, de tolerancia. Que tenemos que dejar a un lado la actitud consumista. Que debemos exigir nuestros derechos constitucionales.

Derechos de una Constitución que supuestamente duraría 300 años...

Es que se van haciendo soberbios los del poder. Vea, van haciendo “fieros” a los traumatólogos nacionales, se van a operar en Cuba y les ponen mal la prótesis.

¿Y qué tiene de malo ir a Cuba a operarse?

Que allá ese viejo tirano (Fidel Castro) ya gobierna más de 40 años y por algo será que tantos cubanos están viniéndose para acá. Si Cuba fuera un ejemplo no viniera tanta gente con hambre atrasada, vienen y corren al Supermaxi a comprar salchichas y bistec, ni creen que acá puedan comer esas cosas.

¿Y a ese modelo nos quieren llevar?

Allá una vez al mes comen carne. Me han dicho los mismos cubanos que llegan acá. Ganan USD 16 mensuales. Solo hay un periódico, un canal de televisión y una radio oficial, nada más.

¿Tiene usted esperanza en que algún día se haga un cambio real en el Ecuador?

Yo aspiro a eso antes de morir.

¿Con qué liderazgo se puede construir ese cambio?

No de un líder, sino de algunos. Yo creo en los viejos porque la vejez da experiencia, conocimiento y sabiduría. Hay que convocar a los viejos de las comunidades indígenas, a los dirigentes de las barriadas periféricas y a los empresarios honestos. A todos ellos hay que comprometerles para que organicemos de una manera justa este rebulicio.

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