31 de July de 2011 00:03

Las negociaciones en la Asamblea tejieron una red de suspicacias...

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Carlos Cárdenas, asesor en comunicación del MPD, telefoneó a Jorge Escala, a las 14:00 del jueves 28. Le dijo que la prensa quería saber si la oposición se reunirá a propósito de las elecciones de autoridades legislativas de hoy, y que este Diario quería fotografiarlos.

Él le respondió que lo sentía, que no tenía agenda esa tarde. Causó extrañeza. Escala -como buena parte de los 124 asambleístas- suele acercarse a quienes llama ‘compañeros periodistas’, para pedirles que sigan sus pasos.

Una hora y 17 minutos después Escala llegó al cuarto piso del edificio legislativo (calle Piedrahíta). Ingresó a la Comisión de Derechos de los Trabajadores, presidida por Nívea Vélez (municipalista). Lo antecedieron Leonardo Viteri (PSC) y Galo Lara (PSP).

Los tres cruzaron miradas, sorprendidos. ¿Qué hace EL COMERCIO ahí? -preguntaban-. Los tres se acercaron a Rafael Dávila (Alianza Libertad), uno de los encargados de las negociaciones con César Rodríguez, quien a las 17:45 de ese día oficializó su separación de Alianza País.

Vélez comentó que solo les harán una foto. Desconfiados, formaron un círculo en torno a Dávila, como futbolistas en medio de una charla técnica.

“A mí me preocupa Dalo (Bucaram, PRE)”, dijo uno. Dávila le respondió: “Tranquilo, ya viene de Guayaquil”. Luego de una hora, Dalo llegó y se enteró que los demás estaban en el departamento de uno de los colegas del Prian, en el que se habían reuniendo para evitar a la prensa.

Vélez y Dávila se excusaron. No querían estropear las negociaciones. Sospechaban de todo.

Lara, quien suele enviar a los periodistas sus boletines por correo electrónico y mensajes por celular, prefirió el bajo perfil. El martes, en el Pleno, admitió: “Sí, estamos tras el ‘Boca de cherna”. Esto en relación a un pez, al que la oposición le encontró un parecido con Rodríguez.

Lara aclaró que fue, más que nada, una contraseña para hablar de él sin despertar suspicacias.

Al inicio, Lara y otros legisladores del PSP, Madera de Guerrero, Alianza Libertad, entre otros, dudaban del interés real de Rodríguez por aglutinar a la oposición.

Sus abstenciones en dos votaciones abrieron la puerta a los acercamientos. Pero generaba sospecha su papel de “tramitador oficial de los archivos en la Comisión de Fiscalización”, como afirmó Betty Amores (ex A. País).

Para asesores políticos de asambleístas no gobiernistas, Rodríguez era un ‘francotirador’, enviado por el presidente Rafael Correa. Su meta era romper la unidad del viernes 15, cuando la oposición sumó 63 votos para insistir en el debate de las reformas al código de la Legislatura.

Otros iban más allá. Decían que al presidente Rafael Correa no le gustaba la idea de que Fernando Cordero fuera reelegido. Por eso, supuestamente, habría pedido a Rodríguez fingir un conflicto interno para sacar al ‘Corcho’ del camino y colocar a Juan Carlos Cassinelli como candidato, producto del consenso.

Cassinelli, a través de Twitter, ratificaba la unidad en torno al apoyo a la reelección de Cordero. Evitaba cuestionar a Rodríguez, para “no mediatizar el tema”.

Hace una semana, Lourdes Tibán (MPD-Pachakutik) pedía que Rodríguez no los usara para cotizarse con el Presidente de la República. Su temor fue compartido por Cynthia Viteri (Madera de Guerrero), quien creía que de llegar a la Presidencia, él volvería a agachar la cabeza... Pero el miércoles Viteri cambió de idea para articular una nueva mayoría.

Este Diario supo que Rodríguez conversó con cada uno de los líderes de las fuerzas no afines al Gobierno. Una de las citas se habría desarrollado en el restaurante Astrid y Gastón, en el norte Quito.

Del lado del oficialismo, también se vivieron jornadas de desconfianza. Antes del taller del 15 de julio, donde el bloque escogió a Cordero como su candidato a la reelección, hubo varias juntas.

A. País se dividió en tres grupos, uno de al menos 10 legisladores, con Cassinelli a la cabeza.Otro, de Raúl Abad, integrado por unos 20, de ‘los vilipendiados de varias provincias’, como se proclaman. Y un tercero, el de los ‘acumulados’, ex asambleístas de Montecristi que presiden comisiones.

“En estos dos años, César no tuvo un cargo. Y hoy otra vez los ‘acumulados’ quieren protagonismo”, comentaban y pedían mantener su nombre en reserva.

Para los legisladores es usual hablar como a dos tiempos. Primero, en ‘off’, sin grabadora; así cuentan abiertamente lo que pasa en sus bloques y ofrecen sus lecturas de la situación política. Y después hacen declaraciones que pueden ser publicadas. Esto para sortear sanciones disciplinarias.

En ‘off’, varios aseguraban que el ‘Corcho’ tenía la bendición del presidente Correa. Hablaban de encuentros privados en Carondelet... Y también se oía que quien se desmarcara “sería perseguido con revocatorias”.

En el bloque, hasta el viernes, rondaba una pregunta: ¿dejará alguien más Alianza País hoy? ¿Quién será? En sus cuentas de Facebook y Twitter, Gina Godoy y Mary Verduga, por ejemplo, criticaban la salida de Rodríguez.

En estos días, los lazos cultivados en dos años no importan. Opositores y oficialistas dudan de sus compañeros. Temían que se ausentasen hoy. Que emisarios de todo lado les han pedido cambiar de posición por un cargo en las mesas. Y no pocos imaginaban que de ganar la oposición, Correa irá a la muerte cruzada...

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