3 de May de 2010 00:00

‘La ley no solo debe controlar a los medios’

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Redacción Política

¿Todo país debe tener su Ley de Comunicación?

Sin ninguna duda. Todos necesitamos de esa legislación.

¿Para qué?¿Para controlar los medios? No. Es más bien para reconocer el trabajo de la prensa, para darles certezas jurídicas, pero también para reconocer que el derecho de la libertad no solo es para los que tienen medios. Es para regular la relación entre población y medios y regular cómo la gente que no tiene medios puede acceder a tenerlos. Esta legislación no debe tener como propósito controlar el contenido editorial sino garantizar la libertad y el pluralismo.

¿Lo debe hacer el Estado?

Sí. Aunque parece una paradoja porque todos dicen que los gobiernos atentan contra la libertad. Pero el Estado tiene que asumir un papel activo para garantizar la libertad de expresión.

Pero ¿cómo debe ser elaborada la ley para que cumpla ese objetivo primordial?

Tiene que ser participativa y justa. Debe dar certezas jurídicas y deber ser compatible con los estándares internacionales.

¿Qué elementos debe tener una Ley de Comunicación?No hay un modelo de ley. Hay que reconocer expresamente que la libertad de expresión es un derecho de todos, no solamente de los dueños de los medios. Tiene que definir qué se regula y qué no se regula. Tenemos algunos referentes como los tratados internacionales que son excelentes para que una ley sea adecuada.

La ley puede convertirse en una herramienta para controlar los contenidos de los medios. ¿Cómo evitarlo?

La tentación está en los dos lados. Hay gente que discute la ley porque no quiere ser regulado, porque quiere mantener sus intereses y su poder. Por otro lado, puede haber gobiernos que quieran solo controlar a la prensa. Pero eso no anula los desafíos de tener esta legislación. La clave está en que el proceso de estructuración sea transparente y haya participación de todos los sectores involucrados en la ley.

En el Ecuador hay un aumento de los llamados medios públicos. ¿A través de esta Ley de Comunicación se los puede regular?Es una excelente oportunidad para abordar el tema de los medios públicos, aunque podría redactarse una ley específica para ellos. En ese sentido, deberían precisar que los medios son del Estado, pero no deben ser oficialistas. Los medios públicos deben tener independencia en su línea editorial e independencia financiera. No puede ser un órgano propagandístico de una sola idea.

¿Es necesario que los medios, sean públicos o privados, rindan cuentas?

Deben dar cuenta de su trabajo pero ante la población no ante el Estado. Además, solo en algunos temas. Pero hay que ser cuidadosos al momento de diseñar la regulación. No se puede nunca llegar a controlar la línea editorial de un medio. Por supuesto que tienen responsabilidades y la población tiene derecho a exigirles que hagan bien su trabajo.

En el proyecto de ley que se debate en la Asamblea se habla de la conformación de un Consejo de Comunicación. ¿Qué tan útil es esta figura?

Es útil. Si hay una ley debe haber una instancia que ayude a aplicarla. Pero el Gobierno no puede tener mayoría al momento de integrarlo. Debe ser independiente del Gobierno y de todos los poderes fácticos.

¿La Unesco ha hecho algún análisis sobre el proyecto de Ley que se hace en Ecuador?

Hicimos un análisis de 122 páginas respecto al proyecto. Nos pareció que tenía elementos positivos, pero también algunos negativos que podrían significar violación a la libertad de expresión. También determinamos que faltaban incorporar otros temas.

¿Qué elementos negativos y positivos encontraron?

Había varios artículos que planeaban alguna forma de censura previa. Obligar que sean profesionales quienes ejerzan el periodismo es contrario a lo que dice la Corte de Derechos Humanos. También las exigencias de veracidad, eran contrarias. Otro error fue dar muchas competencias al Consejo de Comunicación.

¿Y lo positivo?

El enfoque de derechos que reconoce el derecho de todos a la libertad de expresión. También es positivo limitar la concentración, e impulsar que los medios tengan códigos de ética propios.

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