5 de June de 2011 00:03

‘La idea no es matar a la prensa privada, es exigirle ética...’

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Periodista durante más de 30 años y muy conocido por sus artículos radicales contra el poder, el poeta y hoy ministro de Defensa, Javier Ponce, admite que es difícil ser crítico cuando se está dentro de un gobierno.

En la pregunta 9 de la consulta, ¿usted votó Sí o No?

Voté Sí en todas las preguntas.

¿Por qué Sí en la 9, si usted es periodista?

Había una tendencia de la población a favor de esa medida.

¿La prensa necesita un consejo de regulación?

Siempre he pensado que la prensa necesita una regulación. Si usted recuerda cuando se debatía la Constitución del 98, desde las radios populares se presionaba por normas muy claras de corrección de los medios.

¿Y cuando usted trabajaba en diario Hoy, qué pensaba?

En los debates en el Hoy yo siempre estuve con esa posición.

Sin embargo, en diario Hoy usted era un defensor de la libertad de los periodistas de decir todo lo que debían decir. ¿Por qué cambió?

Que digan lo que deban decir sí, pero no que digan lo que quieran. Hay una diferencia sustancial entre lo uno y lo otro.

¿Y la libertad de opinión?

Existe libertad de opinión, pero no hay derecho a falsear o a manipular la información.

Cuando usted era periodista, ¿se manipulaba la información?

Siempre fui muy crítico con la prensa. Intervine en mesas redondas y debates en los cuales hablaba de la manipulación que existe por ejemplo en la información de televisión. Recuerdo haber escrito un artículo que se titulaba “Me da vergüenza”, criticando a los medios. De manera que mi acuerdo con una regulación a los medios no es nada nuevo.

¿Con mayoría absoluta del Gobierno y con posibilidades de ejercer censura?

Primero, no creo que están absolutamente definidos los términos de ese consejo de regulación. Segundo, es una regulación que viene del Estado.

Pero el Gobierno controla el Estado...

Cuando un gobierno quiere censurar puede censurar por sobre cualquier ley, de modo que hablar de los efectos de un consejo de regulación en este momento me parece prejuicio o hipótesis.

¿Un gobierno debe censurar un artículo o una noticia?

Un gobierno no debe censurar ni una noticia ni un artículo. Pero sí creo que todos los ciudadanos tenemos derecho a demandar cuando se afecta el honor o la integridad personal. Si usted ve los periódicos, todos los días están cargados de críticas en contra del Gobierno.

Lo cual no está mal. Es uno de los deberes de la prensa...

No está mal, pero demuestra también que el Gobierno no está ejerciendo censura.

¿Usted cree, como dijo el presidente Correa cuando asumió el poder, que la prensa es “el enemigo principal”?

La prensa ha tomado una alianza enorme con intereses económicos muy marcados…

¿Como cuáles?

Por ejemplo, toda la crítica pertinaz al fortalecimiento del Estado son las viejas tesis neoliberales de sectores de interés económico muy fuertes. Este momento los medios se han convertido en actores políticos, han reemplazado a los partidos y son la oposición más fuerte que enfrenta el gobierno de Rafael Correa.

Pero no es toda la prensa. Hay medios que sí hacen esfuerzos por ser equilibrados, democráticos, justos…

Estamos hablando de los medios y tendríamos que hablar de ciertos medios, pero yo diría que el gran número sí tiene un manejo contra el papel del Estado y es, evidentemente, un servicio que están haciendo a los sectores de interés económico.

Cuando usted fue periodista, ¿recibió alguna vez la orden de un neoliberal poderoso para escribir de una forma determinada?

No hay que ver las cosas con esa puntualidad, hay que ver el contexto general. Los medios son privados, de sectores con poder económico, no nos engañemos. Los dueños de los medios no son periodistas profesionales sin recursos, de manera de que no es un problema de que venga un neoliberal y le diga escriba así.

¿Entonces?

El problema es que toda la concepción de la información, el tratamiento, los titulares, la ubicación y el rol que juegan en la sociedad está en función de esos interés y de esa ideología.

Por lo tanto, ¿usted cree, como el Presidente, que los medios privados son “ los enemigos del pueblo”?

Los medios privados han asumido ese papel. Yo no diría ni utilizaría la palabra “enemigos”, pero sí digo que son los mayores opositores y los encargados de combatir el cambio del día a día.

Es decir, “la prensa burguesa es el opio del pueblo”?

Hablar de los medios como el opio del pueblo es una tesis muy vieja, no es de ahora. Cuántas veces se ha hablado de que los medios reemplazaron a la religión, que era el opio de los pueblos, así que no me parece un invento del presidente Correa.

¿Y ese supuesto “opio del pueblo” ustedes tratan de contrarrestar con otro “opio”, decenas de medios que dicen todo a favor del Gobierno ?

En todos los países hay medios públicos, y los medios públicos van formándose de a poco, van estructurándose, van tomando unas líneas de comportamiento, creo que eso es un proceso...

Pero hasta ahora no son públicos, sino oficialistas...

Es muy ligero juzgar a esos medios este momento, mientras los otros medios (los privados) ya tienen historia y actúan muy conscientemente de cómo actúan.

El Presidente suele decir que no tienen legitimidad los medios y los periodistas que lo critican “ porque nunca han ganado una elección”. Pero cuando usted era periodista nunca se presentó a una elección y sin embargo nadie le restó legitimidad...

El Presidente se refiere a quienes quieren jugar el papel de los partidos políticos porque la lucha por el poder se da a través de los partidos políticos. Ese es el sentido del comentario del Presidente: desde los partidos se debe buscar el poder, no desde los medios.

Es exagerado decir que los medios son partidos políticos. En la prensa hay muchos periodistas -y usted conoce bien el proceso por dentro-, que trabajan por ser equilibrados, justos, por apegarse a los hechos...

Más bien son excepciones... Yo no me siento el dueño de la verdad ni tengo la última palabra, pero si me pongo a ver desde mi punto de vista cuáles son esas excepciones, realmente son pocas...

¿Qué excepciones, por ejemplo? ¿Quiénes?

No quisiera decir nombres, porque de pronto me olvido de algunos, pero en lo sustancial yo creo que en la feroz campaña de la consulta cumplieron ese papel.

¿Qué papel?

Hubo cosas que me sorprendieron muchísimo, por ejemplo unas propagandas que salieron en EL COMERCIO y en todos los periódicos en las que aparecían Tránsito Amaguaña y monseñor Proaño con vendas en la boca...

Eran espacios para recordar que la libertad de expresión es un derecho de todos...

Pero a quiénes se referían, porque, que yo sepa, en vida a Tránsito Amaguaña ningún gran periódico le dio el menor espacio y no se puede decir tampoco que los medios reflejaban el pensamiento de monseñor Proaño. Eso me pareció un poco cínico.

¿Es cínico hablar de libertad de expresión?

Se hablaba del derecho de todos tomando como ejemplo personalidades a quienes se les negó el derecho, se les negó históricamente el derecho de actuar, el derecho de hablar, el derecho de opinar en esos mismos medios.

Uno de los problemas del Gobierno es que generaliza...

Lo mismo hacen los medios respecto del Gobierno. Todo lo del Gobierno es malo, todo lo del Gobierno es criticable. No veo que se recojan realizaciones del Gobierno con objetividad y generosidad en la mayoría de los medios.

Pero eso no es cierto. Por ejemplo, cuando se inauguró el puente de Bahía, EL COMERCIO puso la noticia en primera página. Lo mismo con la obra en Esmeraldas...

Sí, han aparecido primeras páginas de eso, como también han aparecido primeras páginas en un medio impreso para decir que comenzaron a aparecer las fallas en el puente de Bahía...

Se viene una Ley de Comunicación. ¿Debe ser una ley represiva, censora, contra los medios privados?

Debe ser una Ley de Comunicación justa, una ley que garantice el derecho de expresión de toda la población, que garantice los derechos y entre esos el derecho al buen nombre de todos los ecuatorianos, una ley que establezca regulaciones para los medios.

Pero cuando hablamos de buen nombre y regulación deberíamos hablar también de la prensa gubernamental y de las cadenas oficiales...

Nadie es santo. La comunicación pública va tomando sus formas, se irá ubicando con el tiempo e irá encontrando sus canales. Creo que la radio y televisión están jugando un papel interesante, más que la prensa escrita.

¿Hay una guerra a muerte del Gobierno contra los medios privados?

No la hay. No se trata de “matar” a los medios privados…

Pero, ¿existe una estrategia del Gobierno para debilitar a los medios privados?

No. Lo único que existe es una estrategia del Gobierno para exigir a los medios que sean más éticos y más objetivos.

¿En ese supuesto, el Presidente dejaría de atacar a los medios con tanta obsesión?

No es un problema de atacar con obsesión, es un problema de ser persistentes en el señalamiento de lo que se considera que no es ético. Si los medios fueran de otra manera yo creo que cualquier Gobierno honesto los respetaría.

Pero, en ese escenario, ¿quién determina lo que es ético y lo que no es ético?

No es ético un tratamiento desequilibrado de la información y ese es uno de los problemas más agudos, la falta de equilibrio.

¿Cómo es posible ser poeta y al mismo tiempo político? Un poeta es crítico, irreverente, cuestiona al poder...

Yo siempre he estado entre la política y la literatura…

Pero ha sido muy crítico de la política y de los políticos...

Crítico dentro del poder es difícil, es otro escenario, tiene muchísimas limitaciones.

El Javier Ponce que escribía en diario Hoy era radicalmente crítico...

Hay circunstancias que a uno le modifican. Soy crítico interno del Gobierno, un buen crítico, y crítico de mí mismo también en la gestión que hago.

¿Ud. critica al Presidente?

Es una concepción bastante pobre decir que como los ministros no le contradecimos al Presidente en público no tenemos criterio, pero evidentemente que actuar en el escenario del poder significa un cúmulo de limitaciones que no se tiene desde fuera.

¿El Presidente lo escucha cuando usted lo critica?

Sí, el presidente Correa escucha mucho...

Pero desde afuera no parece que los escuchara.

Es que hay la percepción de una sola faceta del Presidente. Es una persona tenaz, persistente en sus conceptos y principios, en su combate a los sectores que cree que debe combatir. Eso crea la imagen de que no escucha a los que estamos en el Gobierno y que somos figurones políticos, como decía algún comentarista creo que del Diario EL COMERCIO.

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