31 de March de 2010 00:00

El Gobierno evita comentar sobre el proyecto de los cómics políticos

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Redacción Política

La Secretaría de los Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana aún no ha confirmado si continuará con la difusión de la colección de historietas La Patria de Todos, iniciada en 2008. El proyecto de cómics con mensajes políticos, alineados al discurso oficial, tuvo su auge durante la gestión de Manuela Gallegos, la primera titular de esta cartera. La ex militante de Alianza País dice sentirse orgullosa por esta iniciativa que nació como una forma de afianzar el proyecto de cambio del Gobierno. En ese sentido, aspira a que la Secretaría de los Pueblos siga adelante con estos folletos. Gallegos asegura que Alexandra Ocles, la actual titular de esta dependencia, conoce la dinámica de este trabajo y los sectores populares a los que se pretende llegar. Este Diario quiso entrevistar a Ocles en días pasados. La cita definitiva fue pautada para la mañana de ayer, pero esta se canceló por pedido de la funcionaria.Fernando Alvarado, secretario de Comunicación de la Presidencia, tampoco quiso dar declaraciones sobre este tema. Las historietas políticas se reparten en gabinetes ministeriales y otros eventos públicos del Régimen. George Muñoz, comerciante ambulante que llegó a Quito desde Manabí, hojea el cómic sobre la deuda externa y sonríe. En la portada constan las imágenes de los ex presidentes León Febres Cordero, Sixto Durán Ballén y Jamil Mahuad. “Las cosas que está haciendo este Gobierno ninguno las ha hecho. Sobretodo, ha apoyado a los pobres”. Muñoz respalda la iniciativa de divulgar las acciones que hace el Régimen. Felipe Burbano de Lara, analista político y catedrático, considera que el proceso de difusión de las historietas es legítimo siempre y cuando sea información lo que se difunde. “Si difunden valores democráticos, cívicos, y se busca que la gente tenga una actitud más comprometida, me parece bien”. No obstante, cree que lo peligroso sería que el oficialismo monte una propaganda ideológica a través de estos medios.Su colega Franklin Ramírez también analizó el proyecto de los cómics. “Todos los estados hacen un esfuerzo por poner su versión ante la población y la opinión pública. Este proceso se radicaliza en momentos de conflicto y cambio político”. En ese sentido, Ramírez menciona que el Municipio de Guayaquil también ha difundido la historia de esa ciudad con una visión particular de los hechos. “Se prioriza la época de (Jaime) Nebot y (León) Febres Cordero”. Por lo tanto, comenta que si el Gobierno recurre a estas formas de comunicación y difusión no debe preocupar. “Otros estados hacen un mismo esfuerzo; es consustancial al ejercicio político”.El análisis de Ramírez resalta la necesidad de que estas herramientas estén documentadas, y con fuentes rigurosas.

Napoleón Marroquín, otro ciudadano consultado por este Diario, dice estar desilusionado del Gobierno. “Queríamos que componga el pasado y no lo ha hecho. Lo que difunden es pura teoría”. Asimismo, Manuel Cabezas, chofer profesional, cree que la difusión de las historietas puede esconder intereses determinados del Gobierno. “Debemos levantar la cabeza y no dejarnos”.Para León Espinosa, también analista político, la práctica comunicacional de las historietas y los cómics es reiterativa. “Pueden ser críticas o estar encaminadas a la adhesión para llegar a ciertos estratos” de la sociedad.

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