25 de November de 2012 00:01

El Gobierno tiene en los Diabluma a un grupo de activistas afines

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Felipe Ogaz se sienta en una silla plástica, dándole la espalda a tres revolucionarios: al argentino Che Guevara, a la indígena ecuatoriana Dolores Cacuango y al mexicano Emiliano Zapata.

El dibujo de los tres rostros ocupa toda una pared y es el único elemento que decora una oficina, en donde se observan cobijas, portátiles y afiches antitaurinos, en desorden.... Es el centro de operaciones de Diabluma, organización que camina cerca del presidente Rafael Correa.

Y esa no es una afirmación de la prensa, como reitera Felipe, de 34 años, criado por dos sociólogos: padre chileno y madre chambeña (Chambo, Chimborazo); y formado en la teoría de la liberación de monseñor Leonidas Proaño, a quien conoció. Es una conclusión que resulta de sus palabras.

Entre otras cosas admite que votará por la reelección del Presidente y a favor de los asambleístas de Alianza País. Está convencido de que es una oportunidad para América Latina. Aunque critica a Juan Carlos Cassinelli y a Rolando Panchano, por sus posturas en contra de su tesis: despenalización del aborto, más información y anticonceptivos.

Diabluma participó de la construcción del plan de Gobierno de A. País para el próximo período. Ogaz habla a favor de la megaminería, como una etapa de transición necesaria para desprenderse del modelo extractivista. Y llama “pusilánime” a Alberto Acosta, candidato presidencial de la Coordinadora de las Izquierdas. “Solo lloran y dicen no quiero petroleras ni minería. ¿Cómo hacemos para que los ancianos coman y los niños tengan escuelas?”.

Diabluma es una organización política, de izquierda radical, no infantil -subraya Ogaz-, ya que no chantajea. Está en contra del capitalismo y a favor del socialismo, según proclaman, pues no tienen estatutos, existe de hecho, sin vida jurídica. Y emprende acciones de apoyo o presenta propuestas.

Una de las más sonadas permitió la inclusión de la pregunta ocho en la consulta popular de mayo del 2011. Esta dio paso a la prohibición de espectáculos públicos que tengan como finalidad la muerte de los animales.

Diabluma quería terminar con las corridas de toros, como parte del festejo por Quito. Pero en septiembre del 2011, el Consejo Metropolitano reformó la ordenanza taurina, prohibió la muerte del animal en el ruedo y permitió que al ser sacado de la arena sea apuntillado en los chiqueros de la plaza. Eso les pareció una burla.

El 15 de este mes, Citotusa informó de la suspensión de la Feria Jesús del Gran Poder. Los empresarios adujeron que los grupos antitaurinos son cada vez más opuestos a las libertades taurinas. Tanto que han pedido la derogatoria de la ordenanza, con el peligro de conseguir la suspensión en los últimos momentos.

“Así no quieran aceptarlo, que no se realice ‘la mejor feria de América’ este año es el resultado de la consulta popular”, señala Ogaz. E ironiza más: “Es la primera vez que a parásitos, a vandálicos, a borrachos y drogadictos nos tomaron en cuenta”.

Ogaz es la cara más conocida de los Diabluma, con15 integrantes, entre ellos hay una mujer: Dayanara Sánchez, de 36 años. Pero que tiene grupos aliados para sus luchas. Otra es la despenalización del consumo de droga, la propuesta se debate en el Código Integral Penal.

La entrevista la presencian José Luis Villamil, de Guayaquil; Evelin Paz, pasante de la Politécnica Salesiana y Andrés Peñafiel, de Familias Antitaurinas.

Felipe tiene la pinta informal de un joven de 20 años, cabello largo, tatuaje y una camiseta con el logo del Quitu Raymi, concierto que este año sumará 10 ediciones. Su evento estrella se realiza en diciembre.

Este año ganaron USD 30 000, monto máximo de los fondos concursables asignados para conciertos con 10 años o más de vigencia, del Sistema Nacional de Festivales, de la cartera de Cultura. Aunque les costaría unos USD 90 000 traer a seis bandas extranjeras y 35 grupos nacionales (no aceptan a bandas con nombres en otro idioma). Según la Unidad de Investigación de la Subsecretaría de Creatividad participan entre 500 y mil interesados. Este año hubo 48 ganadores; se distribuyeron USD 868 000.

Ogaz rechaza que se les acuse de gobiernistas y que se afirme que debido a eso reciben dinero. Comenta que más recursos le dan al Quitofest, que hasta es transmitido en vivo por Ecuador TV.

Aunque no esconde que así como ha hecho consultorías para ONG también ha recibido fondos del Estado, a título personal, a través de concursos. Este año, el Ministerio de Cultura costeó la impresión de 2 000 ejemplares, de la segunda edición de su libro sobre culturas urbanas; le entregaron 800, para que los venda, y 1 200 se distribuyeron en bibliotecas de América. Dice que no tributa porque sus ingresos anuales no alcanzan USD 9 000.

Ogaz, quien integró bandas de rock y ahora está por terminar su carrera de Antropología en la Salesiana, relata que en el gobierno de Lucio Gutiérrez (PSP), los policías antimotines ingresaban al Quitu Raymi. “ El verdadero cambio es que ahora nos respaldan a nosotros y no a los neonazis. Solo esa es una buena razón para enamorarse del proyecto de País”.

Napoleón Saltos, ex diputado de Pachakutik, recuerda que estuvieron cerca del movimiento, como un grupo cultural. Ogaz lo niega, dice que fueron fraternos, una agrupación con voz, pero no voto dentro de la Confederación de Nacionalidades Indígenas.

“Éramos una base urbana. Juntábamos ropa, medicina, comida, en el levantamiento de Lucio”.

Pero ahora están con el Régimen. Marcia Caicedo, binomio de Acosta, como vocal del Consejo Nacional Electoral, denunció en el 2011, que Diabluma financió la colocación de vallas, a favor del Sí en la consulta. En el 2011 presentaron con otros cuatro colectivos una demanda en contra de Revista Vistazo ante el Tribunal Contencioso Electoral. Pedían que se le multe con USD 100 000 por incitar a votar No.

Ellos repiten que no son gobiernistas. El local de Diabluma está en la 12 de Octubre y Yaguachi. Se apropiaron de él, tras una toma. Tienen agua, luz y teléfono fijo. Según la concejala Dennecy Trujillo (Participación), en el Instituto de Bienes del Municipio se les indicó que ese predio, el 423024, es de propiedad del Cabildo. Y que fue adjudicado por la Administración Zona Centro a un grupo de jóvenes. Ella pidió información sobre cuál es el objetivo.

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