9 de May de 2011 00:00

Del festejo anticipado al balance sobre los errores en la campaña

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Alas 21:53 del sábado, la página web del diario oficialista El Ciudadano publicó los datos que arrojaba el conteo rápido del Consejo Nacional Electoral (CNE) y que evidenció que el ‘exit poll’ de Santiago Pérez infló el triunfo y los festejos del Gobierno.

“Informe del CNE confirma triunfo del Sí en la Consulta Popular”, reza el titular de esa noticia, donde se dice que “los datos obtenidos ratificaron con ciertas diferencias porcentuales las cifras inicialmente entregadas por la encuestadora Santiago Pérez”.La timidez de ese titular refleja el estado de ánimo de un Gobierno que debe evaluar el resultado de una campaña, no solo en su costo económico, sino en el político, sobre la base de los resultados que poco a poco arroja el CNE.

Para el analista Francisco Rocha sería inocente pensar que ese ejercicio de contabilidad empezó la madrugada de ayer, tras el chasco que produjeron los datos de Pérez. “El Gobierno sabía hace unos 10 días que las cosas no iban bien”. De allí que, a su criterio, el traspié del fin de semana debe entenderse como un error de cálculo. Es decir, que si el CNE difundía los datos del conteo oficial a inicios de esta semana, el Régimen hubiese podido neutralizar las críticas a Pérez exhibiendo una muestra más estabilizada del conteo oficial, y confirmar una victoria apretada pero segura.

Sin embargo, el oficialismo ha demostrado en esta campaña una torpeza táctica que, para Mauricio Rodas, director de la Fundación Ethos, le ha generado este bajón en la votación.

“Ni el Presidente de Venezuela ha festejado un triunfo electoral sin estar informado de los resultados del conteo oficial”.

Este analista cree que Correa está arriesgando demasiado en política, al tratar de demostrar que su agenda de gobierno tiene todavía el respaldo popular de hace cuatro años.

Rocha coincide con este punto de vista: “Veo cierto agotamiento en la dinámica del Ejecutivo y, sobre todo, que la fuerza política del presidente Correa ha terminado por anular a sus colaboradores”. Por eso, sugiere el analista, Correa terminó agotándose en la campaña electoral, donde solo él hablaba, aparecía en los medios de comunicación y hacía frente a los hechos imponderables que siempre surgen en una jornada proselitista.

Es posible que esta campaña quede registrada como la de mayores sobresaltos para un oficialismo que, desde la segunda vuelta del 2006, se acostumbró a ganar todas las elecciones.

Los juicios por daño moral planteados contra periodistas y directivos de medios; la declaración de persona non grata a la a Embajadora de EE.UU. por un wikileak que se filtró desde España; los incidentes con ciudadanos de a pie en varias provincias y las cadenas para cuestionar a la prensa que no controla el Gobierno... han generado demasiados sobresaltos. Por eso el presidente Correa tiene razón al hablar de la más complicada de todas sus campañas. Aunque dice que eso fue, básicamente, por la arremetida de la prensa.

El balance es incompleto si no incluye a los medios gobiernistas. Según el analista Juan Carlos Solines, las estaciones y diarios que controla el Estado jugaron el mismo rol que el resto de las entidades estatales: movilizarse sin reparos para impulsar la tesis del Sí. “Eso al elector terminó por cansar y estos son los resultados”.

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