10 de April de 2011 00:00

‘Los corruptos que están con EE.UU. no son corruptos...’

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En la oficina del Vicecanciller hay trajín. Los minutos de retraso para la cita se multiplican. El personal del despacho sale, entra, atiende llamadas, vive mucha agitación. Finalmente, una asistente abre el despacho de Kintto Lucas. Él toma asiento y con una actitud serena y sonriente responde las preguntas. Con el tema de la Embajadora es radical: su cable atacó al presidente Correa.

¿Cuántos puntos de popularidad subió el Gobierno al expulsar a la Embajadora de Estados Unidos?

fakeFCKRemovePuede ser que suba la popularidad en unos sectores y que baje en otros, vaya uno a saber...

¿Tomaron la medida diplomática pensando en la coyuntura electoral?

Nosotros no tomamos la medida pensando en eso. Desde la Cancillería la medida fue tomada justamente porque no podíamos aceptar un cable de ese tipo. Y lo digo en la forma más transparente: tanto el Canciller como yo no podemos aceptar lo que se dice en el cable.

¿No se les cruzó la idea de que estamos en campaña y que el tema le dará al Presidente una tarima que le funcionó muy bien en el 2006, es decir la reivindicación, la izquierda radical, la posición antiimperialista?

Yo puedo hablar por mí y no fue eso lo que se me pasó por la cabeza. Estoy seguro que a Ricardo (Patiño) tampoco, para nada. Lo conversamos, analizamos los pasos, declararla persona no grata, expulsarla, ver una medida intermedia, quedar claros en que la respuesta sería a la Embajadora y no al Gobierno de EE.UU.

Pero estamos en campaña electoral...

Nunca pensamos en el tema de la popularidad. Si hablamos de ese tema más bien podríamos pensar que hay bastante gente, inclusive vinculada al Gobierno, que más bien se asustó y que dijo que esto en lugar de ayudarnos nos va a perjudicar.

Cuando dicen ustedes que la medida “es solo contra la Embajadora y no contra el Gobierno” es un poco ingenuo. Ella representa a los Estados Unidos, es la representante del Gobierno...

En ese sentido sí, pero estamos hablando de una funcionaria que hizo una determinada declaración. Si ese mismo cable hubiera venido del Departamento de Estado con la misma información, nosotros teníamos que llamar a nuestro Embajador y decir que el problema es con el Gobierno de Estados Unidos.

La señora Hodges era la embajadora, no cualquier persona...

Pero el cable y la información que tenemos es de ida, es solo de la Embajadora. No tenemos la respuesta. Si supiéramos que hubo respuesta y que el Departamento de Estado también está involucrado en afirmaciones de ese tipo, nuestra actuación hubiera sido distinta.

¿Les faltó analizar con más detenimiento y serenidad la decisión que tomaron?

No podíamos aceptar lo que decía el cable luego de que lo confirmara la propia Embajadora (de Estados Unidos, Heather Hodges).

¿Ella confirmó la veracidad del contenido del cable?

Nos dijo que los cables fueron robados, pero no desvirtuó que fueran falsos. Más bien dio a entender que son verdaderos. Lo mismo dijo (Arturo) Valenzuela cuando le pedimos que traten de entregarnos esos cables. Pero señaló que no saben cuántos cables se filtraron y cuántos fueron robados'

Si sabían, como ha dicho el presidente Correa, que la Embajadora no era amigable con el Ecuador, ¿por qué no actuaron de esta misma forma antes?

Sabíamos que no era amigable, pero no había hecho ninguna acción como para decirle “vea, señora, váyase”. Habría sido terrible de nuestra parte haberle declarado persona no grata sin ninguna acción concreta.

Y con el cable de Wikileaks cambian las cosas...

A la Embajadora claramente le dijimos “usted viene aquí y conversamos”, pero ella nos dice yo no puedo dar ninguna respuesta ni aclarar nada.

¿Se manejó la situación como un asunto personal?

No, cuidado. Le entregamos una nota de protesta. En la nota se dice claramente que estamos en desacuerdo con acusaciones de ese tipo y le pedimos aclaraciones sobre lo que señala en los informes internos de la Policía.

Pero eso es un problema de la Policía ecuatoriana...

Claro, pero si tenían informes internos de la Policía, por qué no nos lo hicieron saber para tratar de combatir la corrupción que dicen que existe allí. Además, pedimos aclaración sobre cómo obtienen los informes internos, porque eso muestra una infiltración en la institución policial.

Visto de esa manera, es una deficiencia del Gobierno ecuatoriano, no de la Embajada de Estados Unidos...

Sin duda, pero la infiltración es denunciable y nosotros no podemos aceptar ningún tipo de infiltración. Que la Policía tenga sus problemas, sí, pero no aceptamos la infiltración.

Sin embargo, eso quiere decir que el Gobierno no estaba manejando adecuadamente a la Policía...

Si Estados Unidos tiene infiltración directa en la Policía y tiene informes internos de la Policía que nosotros no conocemos, y si Estados Unidos es un gobierno amigo, tendría que habernos dado esos documentos. Además, hay que tomar en cuenta que muchos de los que se levantaron el 30 de septiembre son sectores corruptos -no todos, porque, bueno, las causas son más complejas- de la Policía.

Pero, ¿es o no verdad que existe esa supuesta corrupción en la altas esferas de la Fuerza Pública?

Nosotros no podemos decir si es mentira o verdad lo que se afirma en el cable sobre la corrupción policial, pero Estados Unidos tiene que darnos los elementos y las pruebas.

¿Usted es antinorteamericano, anti Estados Unidos?

A muchos les encanta decir que yo soy anti Estados Unidos, pero también hay una historia clara con Estados Unidos: los corruptos que están con ellos no son corruptos, pero los corruptos que están contra ellos de repente aparecen rápidamente en las informaciones y las denuncias. Eso ha pasado en todos los países.

En el caso específico del cable, estamos hablando de un informe del 2009. De esa fecha para acá, incluso se produjo el encuentro cordial entre el presidenteRafael Correa y la secretaria de Estado, Hillary Clinton. ¿No fue apresurado tomar una decisión radical si talvez esas situaciones ya fueron superadas?

No se superaron y la prueba está en las afirmaciones de que tienen informes sobre la corrupción en la Policía. Lo que se pudo haber superado es la relación bilateral, pero no desde la Embajadora, porque una persona que mantiene esas posiciones tiene que ser declarada no grata.

¿Cómo se entiende que el Presidente diga “siempre supimos que la señora Hodges era una enemiga del país” y que en distintos foros sus encuentros parecieran amables y fraternos? ¿Hay un doble discurso de las dos partes?

Bueno, las relaciones diplomáticas son así. Uno se lleva bien con personas que a veces podría llegar a detestar. Yo, personalmente, a la Embajadora no le tuve aprecio. Y no desde que soy Vicecanciller sino desde mucho antes. Sin embargo, siempre le saludé muy cordialmente.

¿Y por qué ella no le caía bien a usted?

Justamente porque era una Embajadora que trataba de imponer determinados convenios y determinadas cosas con las que nosotros no estamos de acuerdo.

Ahora, con la lógica que ustedes aplican con la Embajadora luego de que se divulgara un cable de consumo interno, ¿qué pasaría si empezaran a filtrarse Wikileaks de las embajadas de Venezuela, Chile o Colombia? ¿Tendrían que empezar a declarar personas no gratas a todos los embajadores?

Todos hacemos informes. La diferencia es hacer uno sobre la realidad de un país o la realidad política diciendo aquí hay estas fuerzas en disputa o pasa esto, el Presidente no ha sabido moverse en esto otro. Son informes que manda cualquier embajada. Pero otra cosa es que se ataque al Presidente de la República y que se divulgue algo que no conocemos y es parte de la opinión pública. Ahí toca actuar.

Pero, por ejemplo, se filtró un cable sobre unas declaraciones fuertes de Hillary Clinton contra la presidenta argentina Cristina Fernández, y ella reaccionó absolutamente serena...

Lo que pasa es que hay una diferencia entre algunos cables que se han filtrado, en los cuales se habla de determinados presidentes o de la personalidad de ellos o de ciertas actitudes. A mí no me preocuparía que en un cable dijeran que el presidente Correa es medio loco o que tiene un carácter muy duro. Pero que digan que el Presidente tiene una vinculación con un sector delictivo de la Policía es gravísimo. Los chismeríos los dejamos pasar, pero una acusación de ese tipo sí es muy grave.

¿Por eso no hicieron nada cuando circuló el cable en el cual el actual Presidente colombiano dijo que el mandatario Correa era hipócrita? ¿Eso es “solo chismerío”?

Es parte de ese tipo de declaraciones, a diferencia de un informe de una Embajadora. Una cosa es estar de acuerdo o no con la información, pero el tema es quién escribió el cable.

¿Quién pierde más con este distanciamiento? ¿Estados Unidos o Ecuador?

Perdemos los dos. En una relación así siempre pierden los dos.

¿Detrás de la crisis hay una agenda de resentimientos?

No. Hay un sinceramiento.

¿Tienen prevista la posibilidad de que aparezca un cable mucho más grave?

Es posible. Sí, es posible.

¿En ese caso habría ruptura de relaciones con EE.UU.?

No podemos adelantarnos a lo que no ocurre todavía. De repente hubo peores cables, pero justamente esos no se filtraron.

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