14 de March de 2010 00:00

El Consejo  tiene muy poco de Ciudadano

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Estefanía Montalvo

Que el estratégico Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs) nazca con la sombra de la politización y poca independencia no es sorpresivo.

Es la consecuencia de un sostenido proceso que ha cuajado el oficialismo durante las últimas elecciones, en medio de críticas de diversos sectores. La injerencia del movimiento Alianza País está latente desde la designación de los cinco vocales del Consejo Nacional Electoral (CNE), el 24 de octubre del 2008: Omar Simon, Fausto Camacho, Manuela Cobacango, Marcia Caicedo y Carlos Cortez.

El bloque oficialista no hizo un concurso, sino que sus nombres fueron propuestos por los asambleístas de Alianza País. Omar Simon, activista de Participación Ciudadana, tuvo mayor apoyo en el Pleno. Su esposa, Tatiana Larrea, es sobrina del ex ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea.

Fausto Camacho fue un recomendado de Virgilio Hernández, de quien fue asesor en la Asamblea de Montecristi. El asambleísta de Alianza País Pedro de la Cruz cabildeó en las reuniones previas por la candidatura de Manuela Cobacango.

Casi un año después, en el concurso para integrar el Cpccs, los consejeros transitorios tuvieron la última palabra. Y se basaron en los informes de la denominada Comisión de Apoyo.

Esta entidad tuvo un papel crucial, pues fue el primer filtro para las carpetas de méritos de los 367 postulantes. Luego de una primera revisión de los documentos se definió la admisibilidad, la calificación y, finalmente, la recalificación.

¿Quiénes fueron sus integrantes? Nada más y nada menos que los asesores de los consejeros: Francisco Morales, Mireya Jiménez, Carlos Novillo, Natalia Cantos y Miguel Ángel Condolo. Morales, por ejemplo, es el brazo derecho de Simon.

Novillo, por su lado, fue coordinador nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), cercana al MPD. También es próxima a ese movimiento Natalia Cantos, quien fue su secretaria. Su esposo, Juan Borja, es un militante de ese grupo de izquierda.

Mientras tanto, Miguel Ángel Condolo es cercano a la Fenocín, grupo indígena de izquierda, incondicional al Gobierno.

Por eso, no es extraño que la misma tendencia se repita en el Consejo de Participación.

Eso se evidencia en los antecedentes de los siete consejeros titulares electos: Juana Luisa Miranda, David Rosero, Patricia Ordeñana, Luis Pachala, Mónica Banegas, Fernando Cedeño y Andrea Rivera.

Aunque no son afiliados a ningún partido, el recorrido laboral de la mayoría denota nexos, simpatías y afinidades políticas. El mismo reglamento del concurso “ciudadano” abrió la puerta a esa posibilidad, indicando que los candidatos no debían señalar en sus inscripciones si son o no parte de una organización política.

Revisemos cada caso. Pese a que la mejor puntuada de las mujeres, Juana Luisa Miranda, no ha sido funcionaria pública, su participación en las organizaciones femeninas, especialmente en el Centro Ecuatoriano para la promoción y acción de la mujer (Cepam), fue su carta de presentación. Myriam Alcívar, esposa del canciller Ricardo Patiño, también es activista del Cepam y del Conamu.

En su carpeta de méritos -número 1078- Miranda incluyó en su hoja de vida su recorrido por la Cooperativa de Todas, que fue creada en 2003 por Ricardo Patiño. Ella fue la presidenta de esta organización, entre el 31 de marzo del 2007 y el 31 de marzo del 2009. En la declaración juramentada del entonces ministro de la Política, Patiño, consta un depósito de USD 5 728 en la Cooperativa de Todas.

Este Diario buscó la versión de Miranda, quien pidió que se le envíen las preguntas por correo, electrónico que no respondió, hasta el cierre de esta edición.

Patricia Ordeñana, quien empató con Miranda en puntaje, con 90.5, no fue parte de esta Cooperativa de mujeres; sin embargo, sí fue activista de organizaciones femeninas.

Pero su antecedente político fue como asesora del Ministerio de Litoral, en 2008, cuando el canciller Patiño fue ministro en esa cartera. Ordeñana además fue candidata a asambleísta por el movimiento Concertación Nacional Democrática.

Un recorrido en participación y control social tiene también Mónica Banegas. Ella fue electa en 2009 vocal del Consejo de Participación Transitorio.

Integró Participación Ciudadana y no tiene vínculos políticos. No obstante, no ha ocultado sus simpatías por el Gobierno. Este Diario revisó la página web de la red social de la Revolución Ciudadana: Banegas es usuaria del sitio desde hace 11 meses. Según su página en ‘Facebook’, entre sus amigos están Aminta Buenaño, Augusto Barrera, Betty Tola, César Rodríguez, Fernando Cordero, Orlando Pérez... En su descripción dice tener una ideología de izquierda. “Soy una persona con mucha sensibilidad social y política (...)”. Además, es fan del sitio virtual ‘Yo apoyo a Rafael Correa’.

“No mantengo ninguna vinculación política con ningún partido o movimiento, me he mantenido en una línea ciudadana”, aclara. Sobre las redes sociales, Banegas asegura que es parte de varias y con tendencias diversas, pero “eso no implica una vinculación política o electoral”.

Otro consejero que ha sido parte del Gobierno de Alianza País es Fernando Cedeño, quien antes integró la Asociación de Jóvenes Cristianos del Ecuador. Durante los períodos de Fausto Ortiz y Ricardo Patiño, al frente del Ministerio de Economía, fue secretario de esa cartera. “Estuve en el Ministerio once meses, desde 2007; entonces no pueden asociarme con Alianza País. No serviré al Gobierno ni tampoco seré un títere de la oposición”.

Luis Pachala es otro integrante del Consejo con un pasado político. Pese a que fue diputado de Sociedad Patriótica y trabajó en el gobierno de Lucio Gutiérrez, Pachala ha sostenido que ya no se debe a ningún partido.

El mejor calificado de los hombres, David Rosero, tiene una amplia trayectoria en la FEUE, cercana al MPD. Algo muy parecido ocurre con Andrea Rivera, que fue candidata a concejal de Cuenca por ese partido. “Nos apegaremos a la Ley y responderemos a la ciudadanía”, dice Rosero, que recibió puntos por su activismo en la campaña por el sí a la Constituyente. “Ninguno de los candidatos le debe el cargo a nadie... ganamos un concurso”.

Pese a todos los nexos, Patiño defiende la selección por su base constitucional, “diseñada para despartidizar a los organismos del Estado”. Por eso, dice que no se puede descalificar un proceso porque algunos candidatos hayan sido o sean amigos de funcionarios del Régimen.

El oficialismo ha reiterado que a través del concurso se busca despolitizar la elección de las autoridades de control (Fiscal, Contralor, Procurador, superintendentes, entre otros).

Pero, según el catedrático de la Flacso, Teodoro Bustamante, esta ha sido una quimera. Las personas que llegaron al Consejo de Participación no representan a la ciudadanía, sino a los sectores políticos, subraya. “Desde la elección, fue un proceso burocrático y poco ciudadano”. El fin del Consejo -agrega- es controlar con un direccionamiento político y no establecer mecanismos de participación de la mayoría.

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