5 de April de 2011 00:00

Araujo, libre y Correa, indignado

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A pesar de que la Fiscalía no pudo demostrar que Fidel Araujo, mayor (r) del Ejército, cometió una incitación a la rebelión el 30-S, el Gobierno insiste en que es culpable de la insubordinación policial y del supuesto intento de golpe de Estado en su contra.

Ayer, el presidente Rafael Correa condenó la resolución del Cuarto Tribunal de Garantías Penales de Pichincha, que el sábado absolvió a Araujo. “La persona que vimos en la mañana del 30 de septiembre con chaleco antibalas, con un celular en la oreja, que dijo que había ido a visitar a su mamá, que agredió a un periodista extranjero, ¿quién era? Pero no, ahí no hay problema, si es por hacerle daño al Gobierno, que agreda no más. Hacen mutis por el foro ciertos periodistas. Él tiene en su celular llamadas a un capitán de la Policía”, señaló Correa según el periódico El Ciudadano.Sin embargo, durante el proceso judicial, la Fiscalía no pudo demostrar que Araujo haya sido quien promovió la rebelión. Su defensa aseguró que la teoría de que el mayor retirado portaba un chaleco antibalas nunca fue comprobada. Asimismo, en el proceso se comprobó que el capitán Geovanny Fuentes, quien habló por teléfono con Araujo el 30-S, actuó de “forma heroica”, según su defensa, para salvar a un militar que fue agredido en la revuelta.

Estas “evidencias” ahora podrían convertirse en la estrategia de la defensa de Araujo para iniciar un juicio contra el Estado, contra el ministro de Justicia, José Serrano, y contra el Presidente. El argumento que se usaría sería la “detención ilegal” de Araujo, durante seis meses, y la acusación de supuesto “conspirador” e “incitador” del golpe de Estado.

Según la asambleísta Cynthia Viteri, el ex militar tiene toda la potestad para iniciar acciones legales contra el Estado. Además, podría demandar a Correa por supuesto daño moral, por la afectación a su honra.

Es decir, el mismo delito por el cual el Presidente interpuso millonarias demandas contra los periodistas Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, autores del libro ‘El Gran Hermano’. Este habla sobre los contratos que empresas vinculadas a Fabricio Correa firmaron con el Estado. Y también, en contra de tres directivos de diario El Universo y de su editorialista Emilio Palacio, por una columna referida a los hechos del 30-S.

Según los alegatos del Presidente, en ese libro y en ese artículo de opinión se lesionó su honra y hasta hubo un daño psicológico. ¿Podrá Araujo alegar lo mismo tras haber permanecido medio año en prisión, por un delito que la Fiscalía no pudo demostrar ?

Para Viteri, este caso demuestra que Correa hace con otros lo que no le gusta que le hagan a él.

El 2 de octubre pasado, durante el enlace sabatino, el Primer Mandatario dijo: “Cuando llegamos al Regimiento Quito (donde se desarrolló la protesta policial), quien estaba dirigiendo por teléfono era el mayor Fidel Araujo, de Sociedad Patriótica; ¡es el que estaba detrás de todo!”.

Por esas afirmaciones, la familia de Araujo considera que el Régimen dañó el nombre y la imagen del ex militar y que nada podrá reparar todo ese dolor.

Para Viteri, la acusación contra Araujo fue una excusa de Correa para “justificar su incompetencia en el manejo de la crisis policial. Tenía que tener un chivo expiatorio para configurar su teoría de un golpe de Estado. Necesitaba actores del golpe y metió presos a los primeros que pasaban por ahí”.

Asimismo, la legisladora Lourdes Tibán consideró que la liberación de Araujo significa un reconocimiento de “la estupidez que cometió la Justicia al haberlo detenido y haberlo tenido seis meses preso”. Sin embargo, asegura que esta es la forma común de actuar del Gobierno, que “acusa y enjuicia a los que se le oponen a él y a sus prácticas”.

Según dijo Correa, “la prensa corrupta quiere decir que no pasó nada el 30-S y pone a las víctimas como victimarios”.

Alberto Acosta aseguró que todo este ambiente político refleja las posiciones de “intolerancia y autoritarismo de Correa al amedrentar a la prensa”.

El militar (r) dejó la cárcel a las 17:20

El mayor retirado del Ejército Fidel Araujo salió ayer del Centro de Detención Provisional (CDP) junto a su madre, Martha López, y a Nicole y Dominique, sus hijas.

Esto luego de que, el sábado pasado, los jueces Julio Almeida, Gonzalo Morales y Patricio Calderón lo declararan inocente de las acusaciones de incitación de la rebelión de la Fuerza Pública.

Al momento de su salida estuvo relajado, aseguró que no podía dar declaraciones ya que estaba muy emocionado por ver de nuevo a toda su familia. Pero agradeció a la prensa independiente por haber seguido de cerca su caso de manera objetiva y transparente.

No obstante, su madre confesó que a pesar de que su hijo no es culpable, las declaraciones del Primer Mandatario de que él sí estuvo en las afueras del Regimiento Quito la mantienen intranquila y temerosa. “Lo que nos hicieron no tiene perdón”.

El abogado de Araujo, Reynaldo Zambrano, dijo que la sentencia todavía no está en firme y que su cliente salió del CDP, ya que se emitió un auto de excarcelación.

La sentencia deberá ser emitida hasta el miércoles y ahí la Fiscalía o el Ministerio de Justicia podrán apelar la decisión. No obstante, Araujo ya no podrá regresar a la cárcel, como medida cautelar, pues fue declarado inocente en el juicio.

En cuanto a una demanda contra el Estado, Zambrano dijo que todavía desconoce la decisión de Araujo, pero que “analizarán el costo beneficio de una demanda de este tipo”. En declaraciones exclusivas para EL COMERCIO, Araujo dijo que esa posibilidad está presente en su mente desde el momento en que se le negaron los recursos presentados.

Por su parte, el vicepresidente Lenín Moreno sostuvo que van a apelar la decisión de los jueces para aportar más pruebas que demuestren que Araujo sí participó en la incitación.

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