6 de julio de 2015 15:38

La Plaza San Francisco acogió transmisión en vivo de la misa papal

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Alexander García
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Decenas de feligreses hicieron un alto a sus actividades para observar en plena calle la misa papal desde la pantalla gigante de la Junta de Beneficencia, ubicada en la Plaza de San Francisco, en el centro de Guayaquil.

La pantalla, que habitualmente difunde sin sonido las actividades de la Junta y de la Lotería Nacional, transmitió este lunes 6 de julio del 2015 la ceremonia que se realizó a mediodía en el Parque Samanes, en el norte del Puerto Principal de Ecuador.

Un gran sistema de audio llevó los mensajes de la homilía, incluso a las calles aledañas, con pocos transeúntes en este día festivo.

Víctor Calderón, un comerciante de 62 años, dejó de trabajar este lunes y vio a los lejos la llegada del avión del Sumo Pontífice desde la avenida de Las Américas. “La visita del Papa invita al regocijo y recogimiento espiritual”, indicó Calderón, que portaba una camiseta con la imagen de Su Santidad y prefirió ver la misa sentado a la sombra, en la acerca de la avenida 9 de Octubre en vez de acudir a Samanes.

El sermón de Francisco giró alrededor de Las bodas de Caná y el papel de la Virgen María, comparó la carencia del vino con la falta de trabajo que las familias padecen en todo el mundo.

Yolanda Mendoza, de 42 años, arribó desde Progreso, zona rural del cantón Guayaquil, para traer a su hija de 9 años que representó a la parroquia en la calle de honor de bienvenida del Papa en el Santuario de la Divina Misericordia.

Las personas que no pudieron ir a ver la misa en Parque Samanes, acudieron a la Plaza San Francisco para mirar la transmisión de la ceremonia religiosa del Papa. Foto: Joffre Flores/ EL COMERCIO

Las personas que no pudieron ir a ver la misa en Parque Samanes, acudieron a la Plaza San Francisco para mirar la transmisión de la ceremonia religiosa del Papa. Foto: Joffre Flores/ EL COMERCIO

Ella entregó a su hija, Camila, a las 06:30 en la Catedral y debía recogerla a las 14:30, por lo que vio la misa recostada en las paredes de la iglesia San Francisco, que le da nombre a la emblemática plaza. “Es una alegría obtener esta bendición a través de nuestros hijos”.

“El discurso del Papa (sobre Las bodas de Caná) una vez más nos confirma y nos reafirma la forma como Nuestra Madre, la Virgen María, intercede por nosotros”, agregó Mendoza.

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